- CARLOS MORÁN
El club de fútbol portugués, al borde de la liquidación por sus problemas financieros, tiene al grupo español entre sus grandes acreedores.
El SAD Boavista de Oporto, un club histórico del fútbol portugués, está actualmente al borde de la liquidación. El equipo, que perdió en 2025 la categoría hasta caer a una división provincial debido a sus problemas financieros, se encuentra en concurso de acreedores y a punto de entrar en proceso de liquidación, lo que llevaría aparejada la venta de sus mayores activos, entre ellos, el estadio de fútbol Bessa Seculo XXI, una instalación preparada para cerca de 30.000 espectadores y construido por Sacyr.
El futuro del club depende de su capacidad para negociar con la constructora española, uno de sus mayores acreedores a través de la filial Somague, a la que le debe unos 19 millones de euros. El club asegura que ha alcanzado un acuerdo con Sacyr para saldar la deuda, pero desde la multinacional española matizan que se sigue trabajando en la firma de las condiciones.
Las valoraciones apuntan que el estadio del Boavista podría alcanzar en subasta un precio próximo a los 40 millones de euros, dinero que la administración concursal emplearía en compensar a los acreedores. Sacyr y su filial Somague presiden el comité de acreedores del club luso.
El Boavista, que ganó el campeonato de primera división de la temporada 2000-2001 y tiene varias Copas de Portugal, comunicó esta semana la consecución de un acuerdo con Sacyr "para la adquisición del crédito correspondiente, en una operación llevada a cabo en estrecha colaboración con socios estratégicos comprometidos con la viabilidad y la recuperación del Boavista".
'Merecida Narrativa'
Según los medios locales, el acuerdo consiste en que la deuda de Sacyr sea asumida por la firma de inversión lusa Merecida Narrativa. En principio, los jueces habían ordenado la subasta del estadio Bessa, pero la administradora concursal del club ha solicitado una prórroga de medio mes para poder completar estas operaciones de cancelación de deuda.
"Este acuerdo representa un paso decisivo en el camino hacia la recuperación financiera e institucional del club, creando las condiciones para garantizar su estabilidad, preservar su patrimonio y devolver la confianza a la comunidad de Boavista, siempre fiel a su orgullo local", indica en una nota el club. Sacyr, a través de Somague, se encargó de las obras del estadio del Boavista previas a la Eurocopa de Fútbol de 2004, que se jugó en Portugal. Desde esa fecha cuelga una deuda que en su momento se elevó a 30 millones de euros y que el club no ha podido liquidar.
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