Análisis fundamental
PRECIO OBJETIVO:
PRECIO ACTUAL:
RECOMENDACIÓN:
Análisis técnico
CORTO PLAZO:
MEDIO PLAZO:
LARGO PLAZO:
Nota: Datos de cotización y análisis actualizados a día de hoy.
- La banca mejora su solvencia pese a los esfuerzos por dársela a los accionistas
- La banca mayorista global apunta a ingresos de hasta 730.000 millones en 2030
La banca cotizada extiende su momento dulce gracias al cóctel de un entorno de tipos estable y de una sólida demanda crediticia.
Una combinación de oro que propulsa su cuenta de resultados y que le permite cerrar la primera mitad del año con un exceso agregado de solvencia de 10.745 millones de euros sobre sus objetivos internos.
Una hucha que las seis entidades cotizadas pueden emplear para distribuir dividendos a sus accionistas y apuntalar el negocio, bien buscando oportunidades de compra o mejorando sus procesos operativos internos.
Más de la mitad de esta alforja le corresponde a Banco Santander, que cuenta con un exceso de capital de 6.168 millones. Cerró junio con una ratio CET1 de máxima calidad del 14%, por encima del año anterior y de su objetivo de entre el 12,8% y el 13% para finales de año. Su rango operativo se sitúa entre el 12% y el 13%.
Santander descontará en la segunda mitad del año el impacto de la compra de Webster, que consumirá alrededor de 150 puntos básicos de capital. Pero la generación orgánica de capital prevista para el tercer y el último trimestre permitirá a la entidad cerrar 2026 cumpliendo con su objetivo de solvencia, aunque seguramente no tendrá capital en exceso. Este se volverá a crear a partir de enero.
Con los beneficios previstos en su hoja de ruta -más de 20.000 millones de euros en 2028-, la solvencia superará el 13% a partir del próximo año y seguirá por encima de esta cota hasta el final del plan estratégico 2026-2028, según el propio banco. Santander tiene el compromiso de distribuir al inversor todo el capital que supere este nivel.
Detrás de Santander, el banco que dispone de la mayor hucha sobre sus objetivos internos es BBVA, con un exceso de 3.811 millones. Su ratio CET1 era del 12,90% a finales de junio, por debajo del 13,34% del mismo período del año anterior, debido principalmente a los dividendos pagados y a las recompras de acciones.
En el marco de la opa fallida a Sabadell, BBVA ha pisado el acelerador en la retribución al accionista y su plan estratégico 2025-2028: prevé repartir de 36.000 millones entre los accionistas en este período. Con cargo a los resultados de 2025, distribuyó 5.200 millones entre los accionistas, un 30% más que el año anterior. Y ha pisado el acelerador en las recompras de acciones.
Después de frustrarse su intento de compra de Sabadell, el banco lanzó un programa extraordinario de recompra de sus títulos de 3.960 millones, el mayor de su historia, que acabó a principios de agosto.
En la presentación de resultados del primer semestre, anunció otro extraordinario de 2.000 millones y el primer tramo de 1.000 millones ya está en marcha.
Pese a esta mayor generosidad con el accionista, su solvencia se sitúa muy por encima de su objetivo, de entre el 11,5-12%. Su compromiso es repartir el exceso de solvencia que rebase el 12%.
La hucha de CaixaBank
La alforja de CaixaBank alcanza los cien millones. Entre junio de 2025 y junio de 2026, el banco elevó su ratio CET1 del 12,47% al 12,54%. Sin embargo, incrementó también su objetivo interno de capital del 11,5%-12,25% al 11,5%-12,5%. Un criterio más estricto implica una hucha algo menor que la del año pasado.
El consejero delegado, Gonzalo Gortázar, ha defendido ante los analistas que su prioridad es el crecimiento orgánico y en segundo lugar, tener una política de remuneración "atractiva", con un reparto de entre el 50% y el 60% del beneficio.
Sabadell tiene una hucha similar a la de CaixaBank, de 113 millones. Al cierre del primer semestre, la ratio CET1 se situó en un 13,16%, levemente por encima de su objetivo del 13%, nivel a partir del cual se compromete a distribuir el capital sobrante a los accionistas.
La solvencia de Sabadell es ligeramente inferior a la de hace un año tras elevar la remuneración al inversor para defenderse de la opa de BBVA. El plan estratégico 2025-2027 prevé distribuir 6.450 millones entre dividendos y recompras de acciones, lo que incluye el macrodividendo de 2.500 millones que ya abonó con cargo a la venta de TSB.
El caso de Bankinter es atípico. El grupo no hace pública su meta interna de capital y tampoco distribuye el capital en exceso a sus accionistas. Es la única entidad que siempre ha mantenido un pay-out del 50% del beneficio, incluso en los momentos de crisis. Su ratio CET1 se elevó al 12,91% desde el 12,57% del año anterior. La compra de Tulp en Países Bajos tiene un impacto de apenas 15 puntos básicos en el capital de la entidad.
El músculo de Unicaja
Unicaja cuenta con más músculo de solvencia. Su ratio CET1 en junio era del 15,8%, ligeramente por debajo del 16% de un año antes. Sin embargo, su exceso capital sobre su exigente objetivo del 14% alcanza los 553 millones. La caja malagueña defiende su proyecto en solitario, aunque está abierta a compras estratégicas para potenciar su negocio en consumo. Y tiene la alforja para hacerlo.
El banco ultima la adquisición de activos de WiZink, como la plataforma de financiación al consumo y el negocio de tarjetas de crédito de Portugal. En paralelo, el sólido colchón de capital le permite ser más generoso con los accionistas. Su política de remuneración para este año y el siguiente eleva el pay-out al 95% del resultado.
La banca se pone a la cabeza del Ibex y fulmina a los bajistasSantander, BBVA y CaixaBank se libran del golpe de Basilea IIILas acciones españolas ofrecen una soleada vía de escape a los inversores hastiados de la tecnología Comentar ÚLTIMA HORA