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Economía

¿Se imaginan que Sánchez y Feijóo pactaran algo? Lo que fuera

¿Se imaginan que Sánchez y Feijóo pactaran algo? Lo que fuera
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Diez meses después de su último encuentro bilateral, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición se volverán a reunir en breve en el Palacio de La Moncloa. Leer
La aguja de marear¿Se imaginan que Sánchez y Feijóo pactaran algo? Lo que fuera
  • JAVIER AYUSO
20 ENE. 2026 - 02:09Pedro Sánchez, ayer.Europa Press

Diez meses después de su último encuentro bilateral, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición se volverán a reunir en breve en el Palacio de La Moncloa.

Pedro Sánchez ha convocado a Alberto Núñez Feijóo para intentar que apoye su propuesta de enviar soldados españoles a Ucrania dentro de una fuerza de paz europea, en caso de que se firme un alto el fuego. El presidente del PP ha aceptado la invitación, aunque ha anticipado que solo aceptará un pacto general sobre política exterior y de Defensa, mientras el líder socialista quiere limitarlo al caso ucraniano.

El encuentro estaba previsto para ayer lunes, pero la tragedia del accidente de trenes en Andalucía del domingo les ha obligado a retrasarlo. Es lógico que cuando hay una catástrofe de esa magnitud los políticos suspendan sus agendas. Y lo que es importante es que ante dramas como éste se actúe con coordinación y máxima lealtad, evitando una nueva refriega política, como sucedió cuando la dana de Valencia. El que no lo ha entendido así ha sido el líder de Vox, Santiago Abascal, que ha vuelto a mostrar su ruindad moral al señalar al Gobierno como culpable antes incluso de que se conozcan las razones del accidente.

Pese al buen tono que mostraron ayer los líderes del PSOE y del PP, sobre todo en la comparecencia pública de los presidentes del Gobierno, Pedro Sánchez, y de la comunidad de Andalucía, José Manuel Moreno, no parece que la tregua vaya a afectar a las relaciones entre ambas fuerzas políticas. Todo indica que el encuentro concluirá con un nuevo fiasco, una nueva oportunidad perdida para retomar la vía del diálogo entre los dos partidos mayoritarios españoles.

¿Se imaginan que socialistas y conservadores pactaran algo? Lo que fuera. Sería la mejor noticia para la política española en la última década. Unos años en los que solo han firmado un acuerdo para renovar el Consejo General del Poder Judicial, forzados por la Unión Europea, y pequeñas minucias que no son dignas de recordar. El ambiente de crispación y polarización ha impedido el diálogo de dos partidos atenazados por las amenazas de sus socios, en la ultraderecha, la ultraizquierda y el independentismo. El resultado es una España ingobernable, con un Ejecutivo bloqueado por su extrema debilidad parlamentaria y una oposición que pone pie en pared ante cualquier propuesta oficial.

La reunión está planteada para abordar asuntos de política exterior y de Defensa; en concreto, para que Sánchez consiga el apoyo de Feijóo para enviar tropas a Ucrania, como buena parte de nuestros socios comunitarios. Algo que tiene sentido en unos momentos en los que Europa necesita actuar de forma unida, no solo frente a la invasión rusa en Ucrania y sus consecuencias sobre la UE, sino también respecto al intento de Donald Trump de cambiar el orden mundial amparado en la fuerza bruta del poderío político, económico y militar de Estados Unidos.

Pero desde Génova ya están dejando caer que su presidente no va a aceptar hablar solo de Ucrania, sino de toda la política exterior y de Defensa que está desarrollando el Gobierno al margen del debate parlamentario. Señalan que solo acuden a pedirles su apoyo cuando sus socios y aliados se lo niegan por motivos ideológicos. Tienen razón en que llevan ninguneando al líder de la oposición y al resto del Parlamento cuando han tomado decisiones internacionales importantes, como el aumento del gasto militar exigido por la OTAN, la posición ante la guerra en Gaza o, lo más escandaloso, el cambio de posición frente al Sáhara Occidental, del que ni siquiera se informó al Rey sobre la carta enviada a Marruecos.

A pesar de todo, en algún momento tendrá que cambiar la actitud cerril de ambos líderes políticos y buscar el diálogo sobre los asuntos más importantes y que más afectan al bienestar de los españoles. Sánchez y Feijóo viven obsesionados con las encuestas electorales y, sobre todo, con la presión que ejercen sobre ellos sus aliados.

El PP vive atenazado ante la subida en intención de votos de Vox (y los resultados recientes en las elecciones de Extremadura) y en vez de mantener una línea firme en sus políticas, se deja arrastrar por la radicalidad de Abascal. Deben pensar que cualquier acuerdo con el Gobierno le entregará a la ultraderecha unos cientos de miles de votos más en las próximas elecciones generales.

A los socialistas les sucede lo mismo, aunque la presión viene de más fuerzas políticas. Los partidos a su izquierda, Sumar y Podemos, le exigen medidas radicales e incluso se oponen a algunas propuestas desde dentro del Gobierno. Y los independentistas las retan cada semana con un precio cada vez mayor, que Sánchez les entrega queriendo mantener una estabilidad parlamentaria que perdió hace tiempo y que no recuperará jamás.

En este contexto, populares y socialistas deberían reflexionar sobre las consecuencias de esa cerrazón ante el diálogo que deberían emprender para afrontar los problemas reales de nuestro país. El muro que levantó Pedro Sánchez frente a la derecha fue respondido con una oposición total a cualquier iniciativa oficial por parte de Alberto Núñez Feijóo. Y cada día que pasa, vamos a peor.

Es imposible emprender un camino hacia los pactos de Estado que necesita España. Pero sería razonable consensuar, por lo menos, aquellos que afectan hacia nuestra política exterior y de Defensa, olvidando el miedo a la respuesta de sus aliados radicales, que son los que de verdad están saliendo ganando con esa política de confrontación. Ellos ganan y pierden todos los españoles.

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Fuente original: Leer en Expansión
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