Torres más altas han caído, una marca no puede permanecer con una gama envejecida, márgenes escasos, insuficiente proyección internacional y sin una visión estratégica. La extinción de la marca no sería una catástrofe más allá de lo sentimental y lo nostálgico, como nos enseña la Historia...
Identidad de la marca SEAT a lo largo de los años (1950-2012) - Juancar22 - CC BY-SA 4.0Javier CostasPublicado: 06/09/2026 10:00
13 min. lectura
...En los últimos años, se ha hablado varias veces del final de SEAT como marca automovilística, si bien su fuerza industrial, humana y técnica tiene mejor futuro que varios fortines de Alemania del Grupo Volkswagen, que se suponen sagrados por definición pero no lo son. Tenemos que separar la empresa de una denominación comercial con fuerte arraigo en España y 75 años de historia.
Durante la semana pasada, a raíz de una publicación alemana, corrió como la pólvora la noticia de que Volkswagen iba a cargarse la marca SEAT por dejar de ser parte de su visión estratégica para finales de la década. Algunos titulares lo dieron por sentado, lo cual me parece una práctica periodística de muy dudosa ética, sobre todo sabiendo que la decisión se tomaba el viernes, y no antes. Obviamente, la empresa tuvo que desmentir semejante anticipación.
El que os escribe no sabe si SEAT estará en 2030 y más allá. Las decisiones empresariales van y vienen, se decide y se desdecide, nada está escrito en piedra. Sea como fuere, acompañadme en este artículo, cuya tesis es que SEAT no es una marca automovilística imprescindible. De hecho, podríamos decir que ninguna lo es cuando llega a cierto umbral de debilidad.
El primer modelo de la marca, el SEAT 1400 -derivado del FIAT 1400-, se produjo en bajos números y prácticamente a mano, y muy pocos españoles pudieron permitirse tener uno
Los inicios de SEAT
Todo empezó en 1949, cuando la España franquista era un paria internacional por sus malas compañías antes de la Segunda Guerra Mundial, y por haber protagonizado un triste ensayo general de lo que vendría después en Europa: guerra relámpago, bombardeos sobre población civil, crímenes de guerra industriales, propaganda «multimedia»... Casi 10 años después del final del conflicto, el 7 de junio de 1949 el gobierno franqusta decretó que el Instituto Nacional de Industria crease la Sociedad Española de Automóviles de Turismo.
España había tenido cierta capacidad industrial antes de la Guerra Civil, con los primeros movimientos relevantes comenzando el Siglo XX. En aquella época se puede destacar tanto la llegada de los primeros fabricantes extranjeros, como Ford a Cádiz para ensamblar los Model T, como iniciativas patrias como Hispano-Suiza o David, cuya misión era pelear contra los Goliat exteriores. Pero en 1939 poco o nada quedó de aquello, el país estaba hecho trizas en cualquier sentido.
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Calcula tu precio onlineLa SEAT salió adelante con un 51% de participación estatal, un 42% de inversores privados y el 7% de la italiana FIAT, el más importante de la época en su país. En sus inicios, y con pocas excepciones hasta principios de los 80, la SEAT produjo vehículos diseñados en Italia con mínimas adaptaciones para el mercado español. Luego vino el doloroso divorcio, comenzando por el SEAT Ronda, y en 1986 la empresa fue privatizada, entrando Volkswagen en el accionariado. En 1993, los alemanes tomaron el control total de la firma.
El SEAT Toledo de primera generación marcó un antes y un después en la firma española, abandonando su herencia italiana y abrazando la ingeniería alemana
Toda gloria es pasajera
Desde entonces, SEAT es una marca que pertenece al conglomerado alemán, y fue anexionada de forma similar a la checa Skoda y en plazos similares -una vez cayó el telón de acero. En los 90 la Volkswagen creció tanto por abajo como por arriba, ya que al nieto de Ferdinand Porsche, Ferdinand Piech, se le antojó la Bentley, la Bugatti y la Lamborghini; circunstancialmente las tres marcas históricas pasaban por muy mal momento.
En el caso de que Volkswagen finalmente liquide la SEAT como un activo comercial, no sería ni mucho menos la primera vez. Sirva de ejemplo la General Motors, que durante décadas fue el líder indiscutible de la industria del motor, y que solo durante este siglo se deshizo de Oldsmobile, Pontiac, HUMMER, Saturn y Holden. Algunas eran marcas históricas. Saab y Opel/Vauxhall fueron vendidas a terceros.
Otro de los gigantes del motor, Ford, además de vender varias marcas adquiridas durante su expansión (Aston Martin, Jaguar, Land Rover y Mazda), renunció a Mercury, posicionada entre la misma marca Ford y la Lincoln de gama alta. Mercury era una marca de muy largo recorrido, apareció en 1939, pero vamos, que también se cargó otra marca ya menos conocida, Edsel, un experimento comercial desafortunado durante los 50.
Este fue el último Oldsmobile, un 2004 Alero, el legado de una empresa fundadada en ¡¡1885!!
En cuando a Chrysler, actualmente bajo el paraguas de Stellantis, también cuenta con algunos cadáveres en su haber: DeSoto, Plymouth, Eagle e Imperial; incluso la propia Chrysler ha estado al borde del cadalso. Sin irnos de Stellantis, forman parte de su legado intelectual Talbot y Simca por parte de Peugeot. En Japón también se ha visto este fenómeno. Por ejemplo, tenemos a Mazda, que sin ser especialmente grande llegó a tener marcas adicionales: Eunos, Autozam y Efini. Sí, se acabó cargando a las tres.
La historia no se repite, pero rima, y en pocos años veremos también una masacre de marcas chinas. Al igual que pasó en Japón en su día, los fabricantes más importantes tenían un mercado local dominado y se realizó una segmentación quirúrgica por tipo de clientela, pero con el tiempo, eso acaba convergiendo. Acordaos de Nissan y su marca low cost -Datsun- (reflotada en 2013 para mercados emergentes, hoy desaparecida) por debajo, y la Infiniti por encima.
Con esto quiero decir que no importa cuán importante haya llegado a ser una marca, cuando llega a determinado umbral acaba saliendo mejor liquidarla que mantenerla artificialmente con dudosos beneficios; a ver cómo le sale a Stellantis la jugada de reflotar a Lancia. Sin ir muy lejos, la Pontiac fue una de las marcas dominantes en Estados Unidos durante décadas. Y se la cargaron.
Emblema del fabricante español David en 1917
El antecedente histórico de David
Sólo los más viejos del lugar sabrán de quién hablo. La Fábrica Nacional de Autociclos David, fundada en 1914, fue una empresa muy importante en la primera mitad del Siglo XX en España. Además de producir automóviles propios, tuvo el control de más de 1.000 licencias de taxi en Barcelona antes de la Guerra Civil y tenía un edificio con ocho plantas a las que se podía acceder en coche mediante rampas, donde mantenían la flota. Siempre fue un David frente a los grandes, en honor a su nombre.
Después de la Guerra, David fue la empresa detrás de una pequeña flota de taxis eléctricos, allá por 1942, con un ingenioso sistema de intercambio de baterías. Tengamos en cuenta que conseguir gasolina en la inmediata posguerra era más difícil que comprar una entrada para ver a los Rolling Stones. También adaptaron chasis de Plymouth, Opel y Chevrolet, lo que había entonces se aprovechaba.
La aventura de los taxis eléctricos no duró mucho y volvieron a intentarlo a principios de los 50 con unos triciclos a gasolina que fueron presentados así: «Este David no es un coche con una rueda de menos sino una moto con una rueda de más». La producción fue muy escasa, el Goliat estatal de SEAT le pasó por encima, y cambiaron de negocio. David S.A. existe hoy día, y podéis visitar su casi centenario edificio en la Calle Aribau de Barcelona, números 230 a 240, donde hay hasta un Mercadona.
El futuro de SEAT pasa sí o sí por la marca CUPRA
Sea como fuere, si finalmente desapareciese la marca comercial SEAT, con especial arraigo en España y no tanto arraigo en algunos países de Europa Occidental -y, curiosamente, Méjico-, la empresa tiene su futuro garantizado. La fábrica de Martorell tiene trabajo durante años produciendo vehículos de las marcas Volkswagen y CUPRA, y si se tercia, puede volver a hacer hasta los Audi. Sin perder trabajadores ni apenas impactar en el parque de proveedores, y manteniendo su herencia rodante en la Zona Franca, donde comenzó su actividad.
La reinvención de CUPRA como marca deportiva/Premium ha salvado a la empresa, el margen es muy superior por unidad vendida. En este sector no importa si se vende mucho si los márgenes no acompañan. De hecho, hubo un momento concreto en que la marca Volkswagen solo se llevaba 600 euros de margen ¡por coche! (eso sí, vendían muchísimos). Algunos utilitarios debieron venderse a incluso a pérdida, pero no era un problema. Pero eran otros tiempos, Wolfsburgo tiene el problema más gordo desde 1945.
En definitiva, hablamos de empresas cuya finalidad es ganar dinero o desaparecer, el romanticismo siempre es una cuestión secundaria y humana. Cualquier fabricante puede cargarse una marca en horas bajas, o lograr una resurrección meteórica, que también hay algún ejemplo, como el de Porsche. ¿Os imagináis un mundo sin Citroën? Quebró dos veces. ¿Y un mundo sin Aston Martin? En su haber hay siete quiebras. Y ahí están, son centenarias pese a todo. Ojalá SEAT también llegue a ese hito.
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