Aficionados de la Real Sociedad en el Altozano, en el barrio de Triana, en la mañana del 18 de abril. Joaquín Corchero / Europa Press
Sevilla Sevilla, una ciudad tomada por la final de la Copa del Rey: autocaravanas, supermercados llenos y ni una sola mesa libreLa Policía Nacional ha incautado navajas, puños americanos, palos y barras de hierro a algunos grupos radicales sin que se hayan producido altercados.
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Nerea Núñez Sevilla Publicada 18 abril 2026 15:59hSevilla vuelve a latir al ritmo del fútbol. Por séptimo año consecutivo, la ciudad acoge la gran final de la Copa del Rey, que enfrentará a Real Sociedad y Atlético de Madrid en el ya habitual escenario del Estadio de La Cartuja.
Pero más allá de lo que ocurra sobre el césped a las 21:00 horas, la ciudad lleva días jugando su propio partido con la llegada masiva de aficionados de un lado y de otro, haciendo de la capital de Andalucía también la de la convivencia, el bullicio y la pasión futbolera.
Desde el jueves, miles de aficionados comenzaron a aterrizar en la capital andaluza, aunque fue el viernes cuando Sevilla terminó de desbordarse.
Sevilla afronta la final de la Copa del Rey con una huelga de controladores que amenaza la llegada de aficionadosEl termómetro no lo marcaban los grados, sino las camisetas: blancas y azules por un lado, rojiblancas por otro.
En barrios como Triana, el Centro de Sevilla o la Alameda de Hércules, encontrar una mesa libre era misión imposible. Las terrazas se convirtieron en pequeñas gradas improvisadas donde los cánticos sustituían a las conversaciones y cada cerveza sabía a previa de final.
Este sábado, lejos de bajar el ritmo, la ciudad ha amanecido aún más tomada. Desde primera hora, cafeterías y bares —tanto en el centro como en la periferia— han estado repletos de aficionados que repetían uniforme con las mismas camisetas del día anterior, ahora con alguna mancha de celebración anticipada.
Para muchos sevillanos, algo tan cotidiano como desayunar se ha convertido en este 18 de abril en una odisea. Pero también en un espectáculo, ya que pocas veces el primer café del día se toma rodeado de tanta expectación.
Autocaravanas por doquier
En medio de esta invasión futbolera, hay una imagen que ha imperado en algunas zonas de la ciudad, y esta ha sido la de las caravanas.
Ante el encarecimiento desorbitado de los hoteles, muchos aficionados han optado por esta solución tan práctica como pintoresca.
Desde San Jerónimo hasta la calle Torneo, decenas de caravanas se alinean como una ciudad paralela, efímera y ambulante.
A apenas veinte minutos andando del estadio, este improvisado campamento se ha convertido en uno de los epicentros del ambiente.
Álvaro Domínguez, aficionado del Atlético, explica este fenómeno a EL ESPAÑOL: "Tenemos amigos en Sevilla que nos recomendaron venir aquí". Entiéndase que se corrió la voz.
"Cuando vimos los precios de los hoteles, nos pareció una barbaridad. Venimos menos de 48 horas, no puedo dejarme el sueldo de un mes en un día", sopesa el madrileño.
Junto a su hermano, ha convertido la caravana en su base de operaciones, entre neveras portátiles, bufandas y muchas ganas de fútbol.
No muy lejos, Marta Martín comparte la misma fórmula, pero con un matiz familiar. "Mi marido y mi hijo son muy aficionados, les hacía mucha ilusión", relata.
Para esta familia, la experiencia ha sido algo así como "unas pequeñas vacaciones". "Llegamos el miércoles y nos vamos el domingo por la mañana. Es una paliza, pero merece la pena", concluye.
Un aficionado de la Real hace una foto a una familia del Atlético. Joaquín Corchero / Europa Press
De norte a sur
La ciudad, mientras tanto, se adapta como puede. Los supermercados viven jornadas de máxima actividad, con carros empujados por familias que han optado por alquilar pisos y cocinar por su cuenta para abaratar costes.
Desde el norte hasta el sur, pasando por zonas como Sevilla Este, la presencia de aficionados es constante. No hay rincón que escape a esta marea futbolera que mezcla acentos, colores y expectativas.
Elena Sánchez, sevillana, sale del Mercadona de Plaza de Armas mientras insiste en la cantidad de gente que había dentro, todos ellos aficionados de los equipos finalistas.
"Mi familia es de El Porvenir y mi madre hoy ha tenido que irse sin comprar la carne porque decía que era imposible avanzar por el supermercado entre tanta gente", declara.
Navajas, puños americanos y palos: la Policía interviene material peligroso durante el dispositivo de la Copa del ReyNavajas y palos incautados
En paralelo, la seguridad también ha tenido su propio protagonismo en las horas previas. En los días previos al partido, las fuerzas de seguridad han llevado a cabo diversas actuaciones sobre grupos radicales vinculados al fútbol, con la incautación de materiales potencialmente peligrosos.
Entre los objetos requisados se encuentran bengalas, palos, navajas, puños americanos, palos de madera y barras de hierro; elementos contundentes y diversos susceptibles de ser utilizados en altercados.
Todo ello dentro de un operativo preventivo que ha tenido desplegados a furgones policiales por la ciudad desde el pasado jueves y que ha buscado evitar cualquier incidente en una cita marcada en rojo en el calendario.
Ambiente familiar
Sin embargo, más allá del eco de esas incautaciones, la realidad que se respira en la ciudad es muy distinta.
Sevilla vive una previa tranquila, festiva y familiar. No se han registrado altercados de consideración y el ambiente es, en líneas generales, de convivencia.
Las calles están llenas de padres con hijos, grupos de amigos, parejas y aficionados que, más que rivales, parecen compañeros de viaje.
Y, mientras el reloj avanza hacia las 21:00, el partido sigue jugándose en cada esquina. En cada brindis, en cada cántico, en cada caravana aparcada a la espera de una noche que promete ser larga.