El director japonés Hirokazu Kore-eda, entre las actrices Natsuki Deguchi y Aju Makita EFE/EPA/FABIO FRUSTACI
Cine Slavoj Zizek regresa al cine, junto a Luc Besson y Hirokazu Koreeda, en el Festival de VeneciaEl certamen ha acogido a tres tótems en una jornada contradictoria, pero no falta de alegrías para el paladar cinéfilo.
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Mariona Borrull Publicada 7 septiembre 2026 22:29h SíguenosLas contradicciones no acaban. Que ayer convivieran dos de los hombres más problemáticos del cine reciente (los últimos filmes de Besson y Bertolucci) con la única mujer en Sección Oficial ha dado paso hoy al cruce de Look Back de Hirokazu Koreeda, la película más enamorada del esfuerzo por crear, y la confianza absoluta deLuc Besson (El quinto elemento) en los procesos autónomos de Inteligencia Artificial, que calificó en una clase magistral como un “tigre” al que solamente hay que “domar”.
Detallaba, además, que “justo ahora estoy escribiendo algo al respecto, y tendréis que comprar una entrada y una aspirina, porque será una locura de ciencia-ficción ambientada dentro de tres mil años”, explicaba. “La IA te da la oportunidad de hacer casi cualquier cosa, y ahora soy lo suficientemente maduro para intentar explorarlo todo”. Conocemos los excesos digitales del director de Valerian y la ciudad de los mil planetas, capaz de un disparate megalómano comparable a la serie On This Day… 1776, de Darren Aronofsky.
Hirokazu Koreeda saca brillo a Look Back
Una imagen de 'Look Back' Festival de Venecia
Las fronteras de la ficción protegen a las niñas protagonistas de Look Back, Fujino y Kiyomoto, de saber nunca nada sobre Besson y sus ideas. La primera película en imagen real sobre el manga de Tatsuki Fujimoto (Chainsaw Man) circula fiel a los eventos de un relato original muy breve y bien contado, que ya dio una magnífica adaptación animada en 2024. Tras patinar con la ci-fiSheep in the Box en Cannes, Hirokazu Koreeda vuelve al terreno seguro de la emoción sin vergüenzas de Nuestra hermana pequeña, esta vez sobre esta crónica vital sobre dos amigas adolescentes que se quieren (casi) tanto como a su proyecto de cómic.
El japonés muscula los giros preexistentes de un cuento sobre la vocación, eso sí, llevándolos a una línea kawaii (preciosista) muy alejada de la crudeza del trazo de Fujimoto, gran retratista del burnout… Aunque los caminos de ambos trabajos se separan sin remedio cuando el japonés anima su desenlace con rotoscopia (una decisión contradictoria para una obra alrededor del valor intrínseco de la creación a mano) y, para más inri, lo pinta de estética acuarelista, nada cercana al espíritu pulp de los manga de sus protagonistas. Bien al contrario, el cierre emula los clímax coloridos del Ghibli fantástico (El viaje de Chihiro) con un mimetismo analfabeto; casi propio de IA. Sobre el dibujo de otro, la pluma de Koreeda acaba por salirse de la raya.
La trilogía de la perversión de Slavoj Žižek
Interrumpido el ritmo de estrenos de la serie de documentales Manual de cine para pervertidos de 2006 y Guía ideológica para pervertidos de 2012, ya nadie esperaba la nueva colaboración entre Sophie Fiennes y el filósofo devenido memeSlavoj Žižek, The Pervert’s Guide to Utopias, filme que ha aterrizado en Venecia como un caramelo cinéfilo.
Slavoj Žižek, en 'Pervert’s Guide to Utopias' Festival de Venecia
Fiel a su bilogía anterior, Žižek se acomoda en los decorados de las grandes películas para dar una clase magistral informal y deslavazada, esta vez, sobre la posibilidad de la utopía en el mundo capitalista. Algunas de sus ideas han sido ya ampliamente reseñadas, como el vínculo entre el trabajo y los monstruos clásicos (vampiros, zombis). Otras, como la necesidad de los sacrificios inútiles de Andrei Tarkovski, quedan por titulares a los que vendrían bien más argumentos.
Sexo y religión ahora por simples pies de página, pues la tercera guía para pervertidos busca hablar en estricto presente: por ejemplo, sobre el inquietante parecido entre la ocupación del Capitolio y la invasión del pueblo en V de Vendetta. De hecho, la cineasta Sophie Fiennes apuesta por olvidar las “peliculitas” y dejar largos comentarios políticos de Žižek sobre las imágenes de Gaza, o los discursos de Greta Thunberg.
Mamá Schrader y papá Tsukamoto en Venecia: buen cine, inútil, o la machaconería didácticaPero The Pervert’s Guide to Utopias no deja nunca su carácter de celebración cinéfila. Emocionan la sentencia sobre la caída lunar de Melancolía, “el final más feliz que el cine ha imaginado”, o con el montaje juguetón a través del cual el filósofo anima a Jeanne Dielman “a relajarse” al son de la catárquica In-A-Gadda-Da-Vida, de Iron Butterfly. También se vive desde la alegría compartida, especialmente en una sala de cine repleta de prensa, el reencuentro con nuestro viejo amigo eslavo.