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Ubicada en la Sierra de la Tramuntana, Sonmo es una finca de 300 hectáreas que se inspira en la forma de hacer del pasado. Sus productos para la despensa, sus piezas de artesanía para la casa, así como la ropa y los complementos están disponibles en sus dos tiendas en Mallorca y online. Todo se diseña y fabrica allí con materia prima local.
Son Moragues es el nombre de una finca agrícola tradicional de la Sierra de la Tramuntana, una de las más emblemáticas de esta zona del norte de Mallorca. Situada en las montañas, cuenta con más de 500 años de historia y una larga lista de personajes ilustres ocupándose de ella, desde Mateu Moragues hasta el archiduque Luis Salvador de Austria, incluso la mismísima Sissí paseó en barca en el estanque construido al estilo italiano.
Sus más de 300 hectáreas de bosques de encinas y pinos, terrazas de piedra seca, huertos y olivares centenarios la convirtieron en una gran potencia agrícola en el pasado. Aunque su historia se remonta a muchos siglos atrás, no fue hasta la Edad Media y tras la reconquista cuando se consolidó la explotación tal y como se conoce hoy. En los siglos XV y XVI se injertaron miles de acebuches y se construyeron gran cantidad de bancales de piedra en seco, aljibes, huertos y sistemas de riego. La agricultura cobró auge y la vida rural prosperó. Era una época en la que se cuidaba cada centímetro cuadrado de tierra y se forjaba un círculo virtuoso entre la gente que vivía del campo y la naturaleza.
Las Ovejas de raza roja mallorquina limpian el campo y su lana se usa para tejer alfombras y mantas.La actividad principal de esta finca agrícola olivarera tradicional ha estado enfocada al aceite de oliva. Durante todo el medievo, su actividad se fue expandiendo y, en el siglo XVII, se consolida. "Fue una auténtica potencia de la agricultura, sobre todo con aceite. El huerto es muy grande y, como la finca tiene mucha agua, era un sitio ideal para el cultivo. Aunque, aquí en la montaña todo es más difícil", quien habla es Joe Holles, al frente de la gestión y artífice de su nuevo rumbo. Bajo su mandato, Son Moragues ha experimentado un rebranding con el fin de recuperar el esplendor de antaño.
Ahora conocida como Sonmo, su actividad, centrada en la producción de aceite, productos para la despensa y artesanía (cerámica y textil) que se venden tanto online como en sus dos colmados en la isla de Mallorca, tiene un pilar fundamental: la triple sostenibilidad. "No hay sostenibilidad ambiental sin sostenibilidad económica y social. En ningún sitio esto es tan evidente y tan crítico como en un paisaje cultural". Sobre esta base, se asienta un proyecto inspirado por el pasado, por cómo se hacía originariamente el trabajo. El objetivo en esta nueva era es ser los guardianes de esta tierra, y su misión es preservarla y mejorarla para su gente y para el futuro.
Joe Holles es el artífice del "rebranding" y cambio de concepto de la finca Sonmo.Holles estudió Filosofía, así que sabe bien lo que hace. Y, además, se crió aquí, en Valldemossa. "Fui al colegio del pueblo, incluso con 10 años hice un proyecto de final de curso sobre Son Moragues, para que veas la conexión profunda. Valldemossa es una extensión de la finca, son indisociables. La cuarta parte del pueblo moderno, su expansión, se ha construido en lo que eran los olivares".
Cuando vino con la familia de Reino Unido era solo un niño. "Mi padre gestionaba una finca de la zona. Se había formado como podador en Inglaterra, trabajaba con los árboles y yo he crecido con esa conexión profunda con la tierra", señala. Para Joe se ha producido un desajuste progresivo, un desacoplamiento entre personas y lugar, entre nuestra forma de vida y la naturaleza. "Especialmente durante el siglo XX esto se resquebraja. En este caso, hablamos de un entorno antrópico. ¿Qué es natural y qué es cultural? ¿Dónde acaba uno y dónde empieza el otro? Todas esas fronteras se entremezclan y por eso es tan grave y tan peligroso cuando se desajusta y se pierde esa sincronicidad. Igual que no puedes reasilvestrar a tu querido perro doméstico, no puedes reasilvestrar un entorno antrópico así como así".
En la finca fabrican alfombras, mantas, manteles y tienen una línea de ropa.Él empieza a trabajar en 2008, cuando la finca cambia de manos (las del empresario Bruno Entrecanales y su mujer, la mallorquina Aina Plaza). Entonces comienza a desarrollar un modelo de viabilidad de una finca tradicional y de este entorno en el siglo XXI. "Repensarla desde un conocimiento profundo, desde la filosofía, la historia, la literatura...". Desde ese conocimiento, y desde el respeto y el amor por la tradición, ha rediseñado y reinventado lo que hoy es Sonmo. Y lo ha hecho corrigiendo los excesos o los errores del siglo XX en el XXI, para recuperar esa viabilidad de una pequeña economía rural, de un modo de vida en sintonía con la naturaleza.
Como remarca Holles, Son Moragues tiene una historia de superación. Está ubicada en "el sitio más inhóspito, más difícil, más agreste, hostil, tanto por el acecho de piratas e invasiones, como por los propios alimentos porque no había tierra fértil... Estas montañas eran imposibles. Por eso se domesticaron cuando se construyeron los bancales, y puedes cultivar, meter ovejas, se infiltra más agua...". Hoy hay más de 10.000 olivos. "Ahora mismo estamos inventariando y, como tenemos más de 20 milenarios por hectárea, se considera oficialmente un olivar milenario", apunta. Y, por supuesto, cuentan con ovejas de raza roja mallorquina, que limpian el campo de rastrojos y cuya lana se utiliza para tejer alfombras y mantas.
Los esmaltes se elaboran con cenizas de pino y olivo de la finca y logran variaciones únicas de colores.Finca sostenible
Para desarrollar un modelo económico viable, que sea a la vez sostenible, resiliente y justo con el territorio, han restaurado las casas, los cultivos, los bancales, los huertos, la montaña... "Tenemos la vocación de invertir para regenerar con la esperanza de consolidar un modelo que sea viable. Y de momento lo es, o sea que se ha recuperado algo de la inversión. Estamos a menos de tres años de del break even, del punto de equilibrio, que para nosotros es el hito clave. De nada sirve lo que estamos haciendo si esto no dura más que nosotros".
Sonmo cuenta con dos espacios propios, ubicados en Valldemossa y Palma.Un objetivo que logran a base de diversificar la actividad. Porque, además de la producción de aceite, fabrican productos de despensa con materia prima local: mermeladas, aceitunas, sobrasada y hasta ginebra; pero también jabones, velas y otros artículos de artesanía para la casa, como vajillas, alfombras, manteles o prendas de ropa y accesorios. "Lo bonito es que, gracias a haber introducido más actividades, como la cerámica y el textil, hemos construido y dado visibilidad a la marca. El proyecto ha crecido por comunicar, educar y compartir".
Para ayudar a esa divulgación, en Sonmo organizan catas y experiencias con sus productos y la finca como protagonistas. Además, cuentan con una interesante fundación. "Tenemos un servicio de apoyo, tanto de consultoría puntual como de gestión directa para ayudar a implantar a otras fincas nuestro modelo. Acabamos de registrar el primer proyecto de compensación de huella de carbono, cualquier empresa puede compensar sus emisiones comprando créditos de carbono de este olivar". Otra vía de ingresos para un negocio que mira al pasado para salvar el futuro de una comunidad.