- SUSANA PÉREZ
El consenso de analistas otorga un potencial de revalorización a doce meses del 58%. Pero las dudas sobre la valoración, las necesidades de financiación y la volatilidad limitan el entusiasmo.
Optimismo cauteloso. Es el sentimiento predominante en el mercado hacia SpaceX tras su primer mes en Bolsa. La mayoría de las firmas que analizan la empresa aeroespacial tienen un sesgo favorable, pero la dispersión entre precios objetivos y las advertencias sobre la volatilidad sugieren que el consenso es frágil.
SpaceX protagonizó la mayor salida a Bolsa de la historia el pasado 12 de junio. Debutó en el Nasdaq a 150 euros por título, un 11% más respecto a los 135 dólares que se fijaron la víspera como precio de su OPV (oferta pública de venta de acciones). Su cotización cerró ese día en 161 dólares, lo que otorgaba un valor de mercado a la compañía de 2,1 billones de dólares.
La euforia inicial, especialmente de los minoristas que invirtieron 369,8 millones de dólares durante las tres primeras sesiones, catapultó las acciones de la empresa fundada por Elon Musk hasta un máximo histórico de 225,64 dólares el 16 de junio. Pero sólo siete jornadas después se había replegado hasta los 147,11 dólares.
Corrección
Detrás de ese movimiento correctivo hay fundamentalmente factores propios. El 16 de junio, SpaceX comunicó la mayor adquisición de su historia: la compra de Anysphere, propietaria de la plataforma de programación asistida por inteligencia artificial (IA) Cursor, por 60.000 millones de dólares.
La operación se realizó íntegramente en acciones y generó un efecto dilución inmediato que asustó a los inversores. Cuatro días más tarde, el mercado tuvo que digerir los resultados del primer trimestre de 2026, con pérdidas de 4.300 millones de dólares.
Y el día 22 de junio se anunció la primera emisión de bonos corporativos con grado de inversión de la compañía, con el objetivo de utilizar los ingresos para reembolsar un préstamo puente que solicitó en marzo después de que Musk fusionara su endeudada empresa emergente de inteligencia artificial (xAI) y la plataforma de redes sociales X con la compañía de cohetes.
SpaceX esperaba captar inicialmente 20.000 millones de dólares, pero dado el fuerte interés inversor (atrajo unos 85.000 millones de dólares en órdenes, según datos manejados en el mercado), la oferta se amplió hasta los 25.000 millones de dólares. Los bonos se emitieron en cinco tramos con vencimiento entre 2031 y 2056, y con rentabilidades de entre el 5,35% y el 6,65%.
La demanda de los inversores se concentró en los tramos más cortos del acuerdo, poniendo de relieve, según algunos analistas, que los inversores tienen más confianza en las perspectivas a corto y medio plazo de SpaceX y muestran más dudas respecto a un horizonte más amplio.
El estreno en el mercado secundario fue muy decepcionante. Según publicó Bloomberg, los operadores aseguraron que no recordaban una colocación de bonos reciente cuyos diferenciales se hubieran ampliado con tanta rapidez, y las pérdidas no realizadas de la emisión ascendían a unos 305 millones de dólares al cierre del primer día de negociación.
Contexto de mercado
Más allá de estos condicionamientos, el contexto del mercado tampoco ha sido favorable para SpaceX en su primer mes de andadura bursátil. Se ha visto salpicada por la volatilidad de las tecnológicas y los valores de crecimiento en las últimas semanas, que acusan el temor a que los tipos de interés se mantengan altos por más tiempo, el fuerte escrutinio sobre el gasto masivo en IA, las dudas sobre si la inversión en infraestructura tecnológica se traducirá en rentabilidad, las elevadas valoraciones y la rotación de carteras hacia sectores cíclicos.
Hay que tener en cuenta que SpaceX no es sólo negocio espacial: es un híbrido en el que además de espacio hay Defensa, conectividad, infraestructura estratégica y una amplia actividad vinculada a datos, satélites e IA. De hecho, el negocio aeroespacial es el que menos pesa por el momento.
En este escenario, la compañía considerada la "niña de los ojos" de Elon Musk no ha conseguido sacar provecho de su acelerada inclusión en varios índices bursátiles, que desencadenan compras mil millonarias de ETF y fondos de inversión indexados.
SpaceX se incorporó al Russell 1000, Russell Top 200 y Russell Small Cap Completeness al cierre del mercado del 26 de junio gracias a las nuevas normas de FTSE Russell de entrada rápida, que permiten a las grandes OPV integrarse a sus índices tras sólo cinco días de negociación.
Y el pasado martes se incorporó al Nasdaq 100, el principal índice de referencia para el sector tecnológico a nivel mundial. Ese día una veintena de firmas de Wall Street iniciaron simultáneamente la cobertura de SpaceX, con una mayoría de recomendaciones de compra o equivalente (sobreponderar o rendimiento superior) y un amplio rango de precios objetivo a doce meses. La media está en 236,45 euros.
Una mirada más allá de las pérdidas
Los analistas están pasando por alto las pérdidas actuales de SpaceX al destacar sus perspectivas de crecimiento y un mercado total potencial en constante expansión.
Y es que los beneficios de la empresa procedentes de su negocio de lanzamiento de cohetes pasarán a un segundo plano frente a la IA y Starlink, señalan George Ferguson y Melissa Balzano, de Bloomberg Intelligence.
Tesla, que tardó años en obtener beneficios, no fue recibida ni de lejos con el mismo nivel de optimismo por parte de Wall Street tras su salida a Bolsa. Sus acciones tuvieron aproximadamente el mismo número de valoraciones de "mantener" que de "comprar" durante gran parte de su primer año de cotización, según Bloomberg.
Incluso se llegó a observar que las recomendaciones de "vender" superaban a las de "comprar" en una fecha tan reciente como 2020. Se recuperaron en cualquier caso, pese a los sólidos argumentos en contra de su valoración, así como de la ejecución y los resultados financieros de la empresa.
Respaldo de los analistas
Los analistas de Raymond James se sitúan en el extremo más optimista, otorgando una calificación de "compra fuerte" y una valoración de 800 dólares. "Al igual que los ferrocarriles, las redes eléctricas e internet transformaron las épocas económicas anteriores, creemos que SpaceX está construyendo la plataforma base para la próxima generación de capacidad industrial", argumentan.
El resto de los precios objetivos de las firmas que conforman el consenso de Bloomberg sobre el valor oscila entre los 131 dólares de MoffettNathanson (uno de los tres únicos equipos de análisis entre los que compila Bloomberg que aconseja mantenerse "neutral") y los 401 dólares de Arete Research.
Es llamativa la gran diferencia de valoración que otorgan los analistas de los dos principales bancos suscriptores y coordinadores de la colocación. Los de Morgan Stanley fijan el precio objetivo en 300 dólares, mientras que los de Goldman Sachs lo sitúan en 255 dólares. Ambos equipos reconocen la brecha entre las cifras que proyectan para SpaceX y la realidad actual.
Los primeros señalan que las perspectivas del negocio espacial dependen de varias tecnologías que aún no han sido probadas a escala comercial; y los segundos plantean que, en muchos sentidos, SpaceX presenta un historial de desarrollo de soluciones que muchos expertos del sector consideraban inverosímiles.
En Morgan Stanley advierten sobre las importantes necesidades de financiación de la empresa. En el lado escéptico, los expertos de Morningstar sostienen que la valoración de mercado descuenta ya muchos años de crecimiento futuro. Se inclinan por vender.
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