La izquierda alternativa se remanga para levantar un nuevo proyecto. Y puede que con cambios de calado. Enterrar el nombre de Sumar, buscar una mayor diferenciación con el PSOE y quién sabe si también hasta un nuevo liderazgo. Todo está sobre la mesa que han formado IU, Comunes, Más Madrid y Movimiento Sumar -el partido de Yolanda Díaz-, donde se acelera para establecer los marcos de una nueva candidatura que se presente a las elecciones generales y a las autonómicas y municipales de 2027.
En un contexto de negociaciones, ya abiertamente reconocido, donde se estudia de qué forma se plasma esta refundación electoral, IU ha puesto las cartas boca arriba sobre sus objetivos y sus aspiraciones. Entre ellas, destaca construir un proyecto más aguerrido y diferenciado del PSOE y que dé más batalla política frente al «alma neoliberal» y de obediencia a la OTAN que encarna Pedro Sánchez.
En el borrador del Informe Político que el líder de IU, Antonio Maíllo, presenta hoy ante la Coordinadora Federal de su formación, manifiesta la aspiración de «construir una alternativa de país en el que vivienda, trabajo, cesta de la compra asequible, dignidad y paz sean ya realidad». Y, en este sentido, avisa a sus socios en Sumar de que «no valen las políticas de un PSOE cuya alma neoliberal y atlantista impide una agenda de gobierno de avance real que frene al trumpismo en España».
Apela, pues, a hacer más visible que ahora esa diferenciación y a «intensificar el trabajo de coordinación» desde ya mismo en el seno del Gobierno «para marcar posición política propia», como se está haciendo actualmente con la vivienda y como antes se había hecho con la OTAN o «las guerras».
Estas peticiones de IU reabren el debate que internamente ha estado presente toda la legislatura en Sumar, y es cómo se relaciona con el socio mayoritario del Gobierno. Si hay que ser más duro o no tanto. Una dicotomía en la que se ha ido respondiendo según el tema y no con una línea estratégica fija. Al fin y al cabo, es el difícil equilibrio de estar en el Gobierno pero a la vez pretender mostrar una voz propia.
Además del rumbo político, IU ha ahondado en un momento decisivo de la negociación con sus socios en el cambio de la marca electoral. Maíllo entierra el nombre de Sumar y recalca que hay presentarse «bajo el paraguas de un nombre diferente a la de las organizaciones parte, para que no vuelva a ocurrir la confusión del todo por la parte». Se refiere a que existe Movimiento Sumar -partido de Yolanda Díaz- y la coalición Sumar y que la denominación invisibiliza a los partidos y desconcierta a los españoles, que no saben diferenciar quién es quién.
La crítica de IU no es nueva. Viene dando esa pelea para cambiar la denominación del grupo del Congreso. Pero sin éxito. Y eso que hay otras formaciones que le apoyan. La cuestión es que ahora que hay que hablar de la próxima candidatura se abre ese debate y, a diferencia de antes, IU es un actor que ha ganado posiciones de fuerza, mientras que Díaz y su partido han menguado, pasando de imponerse a los demás a tener que sentarse a la mesa como «uno más» de sus socios, en una relación mucho más «horizontal» que la que se fijó en 2023.
Preguntado por EL MUNDO sobre el cambio de la marca, Movimiento Sumar dice que «lo importante no son los nombres o las organizaciones, sino el fondo y el para qué estamos aquí». Por tanto, se asume que «se darán las conversaciones sobre la forma» pero se sitúa la relevancia en los objetivos políticos que se persiguen. Se ve la posición de IU como la «opinión» de uno de los socios dentro de un informe interno.
La prioridad, según se recalca en esta formación, es garantizar que se sigue gobernando, conquistando derechos y «siendo el freno a la extrema derecha», «cuestiones que afectan a las mayorías como la vivienda y la prórroga de alquileres». Y que están en la acción de Sumar.