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El nuevo consejero delegado de la compañía afronta la tarea de recuperar terreno en inteligencia artificial y encontrar la próxima innovación capaz de transformar la industria tecnológica.
John Ternus (51 años) afrontará su primer gran examen al frente de Apple apenas una semana después de sustituir a Tim Cook -mañana- como consejero delegado. El grupo celebrará el 9 de septiembre su tradicional evento de presentación de novedades, una cita en la que se espera el lanzamiento de su primer móvil plegable, la mayor innovación del iPhone en años.
El éxito comercial del plegable será una de las primeras pruebas para Ternus, pero no la más importante. Tras 25 años en Apple, donde ha participado en el desarrollo de algunos de los productos más importantes de la compañía, afronta una enorme presión para ejecutar con éxito la nueva estrategia en inteligencia artificial después de varios tropiezos, demostrar que Apple sigue siendo capaz de innovar con nuevas categorías de producto y diversificar una producción demasiado expuesta a China.
Ternus parte con la ventaja de la herencia que recibe de Tim Cook, quien en estos quince años ha convertido Apple en una máquina de generar beneficios gracias al iPhone, la expansión del negocio de servicios y una cadena de suministro engrasada a la perfección. Cook ha multiplicado por más de trece la capitalización de Apple, hasta superar los 4,6 billones de dólares.
Lega a Ternus un gigante con 416.161 millones de dólares de ingresos y beneficios superiores a los 112.000 millones, apoyado en una base de 2.500 millones de dispositivos activos y un ecosistema difícil de replicar para sus competidores.
La urgencia de la IA
El frente más inmediato para el nuevo CEO está en la inteligencia artificial. Después de los retrasos sufridos, Apple trata de recuperar terreno con la integración de la IA en el conjunto de su ecosistema. Ternus "hereda una empresa con uno de los ecosistemas de hardware más sólidos del mundo, pero el próximo capítulo estará definido por la inteligencia con la que ese hardware trabaje para los usuarios", resume Francisco Jeronimo, analista de la consultora IDC, quien advierte que el "margen para decepcionar es mínimo" .
En junio, la firma de la manzana presentó un nuevo Apple Intelligence, el conjunto de funciones con las que pretende integrar la IA en el funcionamiento diario del iPhone, el iPad y el Mac. La principal novedad es una nueva Siri capaz de entender mejor el contexto del usuario, acceder a información repartida entre distintas aplicaciones y ejecutar tareas más complejas. Ahora, Apple debe probar que las demostraciones ofrecen realmente lo que prometen y aportan valor suficiente como para convencer a los usuarios de que es el momento de renovar sus iPhones.
Además, según Wedbush, Ternus deberá monetizar la apuesta por la IA con una suscripción a servicios prémium que sumará ingresos a su división de servicios, un negocio con márgenes del 75%.
Mientras UBS duda de que Apple Intelligence impulse de forma significativa las ventas del iPhone a corto plazo, Bank of America valora positivamente el "reinicio" de su estrategia de IA tras los tropiezos sufridos con Siri.
El banco de inversión ve a la multinacional tecnológica preparada para alcanzar en el primer ejercicio fiscal bajo el liderazgo de Ternus, que arranca en octubre, unos ingresos cercanos a los 535.000 millones de dólares y un beneficio neto superior a los 143.000 millones de dólares.
Más allá del iPhone
En un mercado maduro como el de los móviles, Ternus tiene que ir más allá de la activación de nuevos ciclos de renovación del iPhone, que sigue aportando alrededor del 50% de los ingresos de Apple.
El plegable puede revitalizar la categoría, pero la gran incógnita es si Ternus será capaz de impulsar una innovación de producto radical que, como ocurrió con el iPhone, establezca la posición competitiva de Apple para las próximas décadas.
Morgan Stanley sostiene que el nuevo consejero delegado debe desarrollar dispositivos diseñados específicamente para la inteligencia artificial, que sigan la filosofía de la compañía de integrar hardware y software para ofrecer experiencias radicalmente distintas.
Lo cierto es que la industria busca una nueva generación de productos diseñados en torno a esta nueva tecnología. De hecho, hay quien defiende que la próxima gran plataforma tecnológica, que podría desplazar al smartphone, vendrá de la mano de dispositivos sin pantallas -Mark Zuckerberg está convencido de que serán gafas- capaces de interpretar el entorno en tiempo real.
Apple explora oportunidades con proyectos relacionados con las gafas inteligentes y otros wearables alrededor de la inteligencia visual. Sin embargo, las dificultades de las Vision Pro o la apuesta de la compañía por la computación espacial ilustran el desafío que supone abrir nuevas categorías de producto incluso para un gigante como Apple.
Mientras, Ternus debe lidiar con la complejidad logística en medio de las tensiones geopolíticas, aunque seguirá contando con la ayuda de Cook en su nuevo cargo de presidente ejecutivo. Encima de la mesa está la gestión de la crisis de memorias, que se traduce en subidas de precios en su catálogo, pero que Apple sortea mejor que otros fabricantes gracias a su tamaño y a las relaciones a largo plazo con sus proveedores.
Además, deberá avanzar en los planes de diversificación de la producción hacia países como India, para reducir la dependencia de China, uno de los grandes retos operativos que hereda de la era Cook.
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