- España cae con fuerza en el índice de países más atractivos para la inversión extranjera
- Bruselas relajará las normas sobre fusiones para facilitar gigantes europeos
- Las empresas alemanas en España, en alerta ante cortes de suministro
- Editorial. Desplome inversor por la inseguridad jurídica
El prolongado freno del Gobierno a las compras foráneas de empresas españolas paraliza al inversor.
España volverá a ser este año una de las locomotoras de la zona euro, como en los últimos ejercicios, pese al reciente recorte de las previsiones del FMI y otros organismos internacionales. Además, gracias al dinamismo del turismo, la resistencia del consumo privado y la menguante dependencia de la energía importada se verá menos impactada por la crisis bélica en Oriente Próximo.
Aun así, nuestro país ha perdido posiciones en el ránking de destinos más atractivos para invertir, ahondando una tendencia que trae causa de la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, especialmente debido a su galbana para corregir los desequilibrios estructurales. Los inversores de todo el mundo consultados por la consultora norteamericana Kearney sitúan el foco de sus preocupaciones en el alto paro -el más elevado en toda la UE, que alcanza cifras escandalosas en el caso de los más jóvenes-, el excesivo endeudamiento público y los blindajes que mantiene la Moncloa sobre las compras de empresas que pertenezcan a sectores estratégicos por parte de inversores extranjeros.
Esta última traba, aprobada en pandemia para evitar las compras especulativas de compañías que hubieran sufrido un deterioro repentino de su valoración, se ha ido prorrogando desde entonces, y ampliando la lista de actividades consideradas sensibles, lo que concede al Ejecutivo una gran discrecionalidad para frenar prácticamente cualquier operación corporativa. Hasta el punto de que la autorización previa ya es un requisito permanente para compradores de fuera de la UE, mientras que para los inversores comunitarios en principio estará en vigor hasta finales de este año. Unas barreras que allende nuestras fronteras se consideran excesivas en un entorno europeo que tiende hacia la eliminación de trabas y restricciones entre los Estados miembros por iniciativa de Bruselas.
De hecho, la Comisión presentó ayer su propuesta para reformular las normas sobre fusiones con el objetivo de reorientar el foco de las autoridades supervisoras sobre la capacidad de inversión e innovación, y de esta manera facilitar las fusiones intracomunitarias que puedan dar lugar a grupos capaces de competir con los gigantes asiáticos y norteamericanos, sobre todo en ámbitos como el tecnológico. Al igual que en otros elementos de la construcción de la UE como la inmigración, España actúa como un verso suelto, lo que además de generar malestar en los socios europeos está frenando a los inversores.
Sánchez refuerza a su equipo económicoTemores ante la crisis y la respuesta políticaRegulación masiva sin todas las garantías Comentar ÚLTIMA HORA-
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