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Tras probarlo, nadie me va a hacer cambiar de opinión: este es el mejor BMW que te puedes comprar ahora mismo

Tras probarlo, nadie me va a hacer cambiar de opinión: este es el mejor BMW que te puedes comprar ahora mismo
Artículo Completo 2,248 palabras
El X5 es todo un buque insignia, no es tan grande como el X7, pero en muchos aspectos es mejor. El X5 sembró la semilla de la gama más popular de BMW en la actualidad. El SUV ha ido ganando cualidades -y centímetros- a lo largo de los años para situarse como la mejor alternativa SUV del momento gracias a un sistema PHEV. Muchos fueron los que se echaron las manos a la cabeza a finales del siglo pasado cuando BMW anunció por todo lo alto el lanzamiento de un SUV, el primero de ellos. Los alemanes empezaron la casa por el tejado, mejor digamos que por el tercer piso, con el X5. Este siempre podrá decir que fue el primer todocamino de la historia de BMW. Hoy, más de un cuarto de siglo después, el X5 no solo sigue formando parte de la familia de BMW, sino que para mí, es el mejor de todos ellos. Con el paso de los años y de las generaciones, el BMW X5 se ha mantenido siempre como el mejor SUV de la marca. Los habrá más grandes, como el X7 o más vendidos, como el X1, pero ningún otro, ni siquiera el equilibradísimo BMW X3, es capaz de ofrecer la misma fórmula de presencia, calidad, rendimiento y habitabilidad que el 5. El único problema real de este coche es su precio. A día de hoy las tarifas resultan casi injustificables. Como ejemplo; un Mazda CX-80, similar en tamaño, cuesta casi la mitad. El X5 50e xDrive tiene un precio mínimo de venta de 104.600 €. Demasiado.La cuestión es que BMW nunca ha apuntado al mercado generalista, ni con el X5 ni con ningún otro coche. BMW defiende un símbolo de estatus que solo las marcas alemanas, con alguna que otra excepción sueca y japonesa, son capaces de igualar. BMW, Audi, Lexus, Mercedes y Volvo son las únicas integrantes de la categoría premium, un término cada vez más diluido por la constante aparición de marcas chinas que intentan plantar cara. Podrán hacerlo en materia de espacio, tecnología y puede que diseño, pero en términos de estatus e ingeniería tienen mucho camino por recorrer. BMW ya trabaja en un nuevo X5 que conoceremos en unos meses, pero no te quepa duda que el modelo actual es extraordinariamente bueno. Todo lo que se espera de un BMW. Su presencia es imponente. Las constantes actualizaciones de diseño han obrado su magia. Incluso las primeras generaciones han sabido envejecer realmente bien, y esta no es menos. Si, la parrilla es enorme -el coche en sí lo es- pero no hay nada que se vea desequilibrado. Todo forma parte de un conjunto muy bien presentado. Poderoso, pero sin caer en lo excesivo. Para eso ya está el X5 M. Su diseño es sólido y su presencia resulta amenazante para el resto.Al abrir cualquiera de sus cinco enormes puertas se descubre un habitáculo perfectamente ejecutado. Buenos materiales, pocos plásticos y pantallas de gran calibre. Estas, para mí, representan la peor parte. BMW, obligada por el mercado, ha unido lo nuevo y lo viejo. No hay que olvidar que el X5 actual ya tiene unos añitos encima. Su lanzamiento (generación G05) se produjo en 2018, lo que en términos de evolución actual, supone un retraso considerable. Hace un par de años se produjo un lavado de cara y fue ahí cuando surgieron las complicaciones. BMW siempre había destacado por tener el mejor sistema de infotainment del mercado. Fácil, rápido de aprender, intuitivo...lo mejor. Sin embargo, el X5 mezcla un software moderno en un hardware que no lo es tanto. En el túnel central se integra el habitual módulo de control, con sus botones y ruedecitas, pero el manejo es ahora mucho más complejo. El ejemplo más claro lo encontramos en el BMW Serie 5, modelo que hace poco pude probar a fondo. En ese caso, sí hablamos de todo un ecosistema bien integrado. Bastante mejor que el de este X5. El sistema es en ocasiones demasiado complejo. Cuesta encontrar algunas funciones.Aunque existen mandos analógicos y botones físicos, esos que tanto reclamamos, hay elementos y funciones que cuesta localizar o que exigen demasiados toques en la pantalla o giros en el rotor selector del módulo central. Me refiero a funciones tan habituales como la cancelación de los molestos asistentes a la conducción o la gestión de los modos de conducción, reducidos a la mínima expresión. Algo a lo que BMW nos había mal acostumbrado. En cuestiones de comodidad y espacio, sobra decir que el interior aprovecha bien el enorme tamaño de su carrocería. Los casi 5 metros de largo y más de 2 metros de ancho del X5 ofrecen un espacio interior agradable en el que estar. Los pasajeros posteriores disfrutan de generosas cotas en todas direcciones, aunque la pérdida de volumen de maletero es la peor consecuencia de la electrificación. Mientras que el resto de la gama asombra con sus 650 litros de espacio disponible el híbrido enchufable (PHEV) se conforma con 500 litros al comerse el espacio bajo la bandeja. A pesar de los 150 litros de pérdida, el maletero sigue siendo muy grande.Hablando ya de electrificación, debo reconocer que siempre he sido firme defensor de un buen motor diésel para impulsar un bicho de este calibre, pero como últimamente pasa cada vez que pruebo un PHEV, ya no estoy tan seguro. Tras la desaparición de la variante 45e, el único híbrido enchufable del X5 es la versión 50e xDrive. Bajo el capó encontramos el motor de gasolina de seis cilindros y tres litros que se combina con un motor eléctrico y una batería de litio de gran capacidad. El conjunto desarrolla 489 caballos de potencia combinada y 700 Nm de par motor máximo. La parte eléctrica se alimenta de una batería de 25,4 kWh de capacidad neta con la que es capaz de homologar una media de consumo de 3 litros a los 100 kilómetros y una autonomía eléctrica de 105 kilómetros según el protocolo de homologación WLTP. A pesar de sus casi 2,5 toneladas de peso, el X5 50e xDrive es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos a la vez que alcanza una velocidad punta de 250 km/h. Al volante del BMW X5 50e xDrive BMW ha conseguido que los PHEV sean la mejor opción de compra actualmente.Los ingenieros de BMW siempre han destacado por ser los mejores a la hora de diseñar un motor de alto rendimiento y equilibrado consumo. Con el paso de los años y la llegada de nuevas generaciones eléctricas, esta cualidad se ha mantenido viva. También hay que reconocer que los de Múnich fueron de los primeros en sumarse al carro eléctrico. Tantos años de evolución, lecciones, fallos y aciertos les ha permitido ofrecer los mejores coches eléctricos -como ya te he contado en la prueba del BMW iX3- y los mejores híbridos enchufables. El X5 50e xDrive es capaz de ofrecer más rendimiento que un gasolina, pero con los consumos de un diésel. Además, esta cualidad la mantiene haya o no haya energía en su batería. A diferencia de otros PHEV, de la mayoría, BMW ha creado un conjunto súper eficiente que no depende de cuántos electrones tengamos almacenados. Obviamente, saca lo mejor de sí cuando dispone de energía de reserva, pero sin ella no estamos ante el habitual híbrido enchufable que se muere cuando la batería llega a su fin. Cuando el motor de 6 cilindros se enciende alegra la vida a cualquiera.A pesar de ello, recomiendo, como siempre, acompañar la compra de un híbrido enchufable de la instalación de un punto de carga. No tiene sentido alguno comprarse la etiqueta CERO si no vamos a cargar la batería de forma recurrente. El X5 se puede recargar en la comodidad de cualquier enchufe doméstico. Tardará 8 horas en recuperar el 100% de su batería en una toma de 3,4 kW, mientras que en un punto reforzado a 7,4 kW es capaz de completar ese proceso en la mitad de tiempo, unas 4 horas y media. Lo suficiente para aprovechar las más económicas tarifas nocturas. Tampoco hay que olvidar que si cargamos habitualmente la batería de un híbrido enchufable, esta acaba por dar fallos, lo que puede suponer una reparación de varios miles de euros. Entiendo que no todo el mundo tiene acceso fácil a un punto de carga y si no es así igual deberías valorar otras opciones mecánicas. Por el contrario, si sí tienes dónde cargarlo, ya sea en casa, en el trabajo o en un punto de carga al que no te importe acercarte, la versión 50e es la mejor decisión que puedes tomar. Los modos de conducción cambian el comportamiento del coche.Como ya he contado un poco más arriba, sus prestaciones son poco menos que excelentes. Siendo contenido diría que suficientes para todo. El ir y venir habitual se realizará de forma 100% eléctrica. Si bien la batería no aguanta los 105 kilómetros que dice BMW, yo he hecho unos 90 kilómetros sin que el seis cilindros haya tenido que encenderse. Obviamente, esta cifra depende mucho del tipo de conducción, de la velocidad y de la ruta. En entornos urbanos e interurbanos es posible llegar a esos 90 kilómetros sin problemas. En rutas más largas recomiendo seleccionar el modo Hybrid y activar el navegador del propio coche. Es fundamental para poder completar muchos kilómetros con un gasto muy similar a los de un diésel equivalente. El sistema evalúa la ruta y determina de qué manera tiene que jugar con los motores disponibles para así ahorrar lo máximo posible sin sacrificar el rendimiento. Ni que decir tiene que el BMW X5 es un perfecto aliado para viajar. En mi caso el gasto medio en autopista en un viaje de larga distancia ha promediado los 7,4 litros por cada 100 kilómetros recorridos. Excelente. Valoración Comportamiento 8 Prestaciones 9 Consumos 9 Confort de marcha 9 Seguridad 8 Habitabilidad 8 Calidad interior 9 Equipamiento 9 Nota: 8.6 Lo que realmente nos gustaLo que creemos que podría ser mejor • Calidad general • Rendimiento • Consumos ajustados • Conducción • Precio exagerado • Sistema multimedia • Tacto del frenoDinámicamente hablando no está a la altura de un Serie 4 o de un Serie 5, pero teniendo en cuenta el peso y la altura, no se desenvuelve nada mal. Te garantizo que es capaz de hacer mucho más de lo que cualquier conductor normal va a hacer. La suspensión neumática resulta blanda y con cierta tendencia al rebote, pero a la vez soporta muy bien la carrocería en tramos más revirados. No es el coche ideal para irse de tramo, pero en líneas generales cumple perfectamente con lo que uno espera de un BMW. El modo Sport tensa un poco más los elementos dinámicos, incluyendo, la suspensión. La peor parte, que no me esperaba nada en absoluto, es el tacto del freno. BMW siempre ha sido un referente en materia de detención, pero este X5 PHEV muestra un tacto errático. Cuesta muchísimo hacer una frenada progresiva. Existe una pelea interna entre el pedal mecánico y el sistema de retención automático. Por momentos parecen enfrentarse entre sí, lo que se transmite en tirones injustificados y totalmente innecesarios, sobre todo cuando circulamos por ciudad. También cuesta detenerlo cuando va lanzado, pero ahí entra en juego la física y los 2.495 kilogramos que pesa esta unidad. El tacto del freno es, para mí, la peor parte del apartado dinámico de este X5.
Tras probarlo, nadie me va a hacer cambiar de opinión: este es el mejor BMW que te puedes comprar ahora mismo

El X5 sembró la semilla de la gama más popular de BMW en la actualidad. El SUV ha ido ganando cualidades -y centímetros- a lo largo de los años para situarse como la mejor alternativa SUV del momento gracias a un sistema PHEV.

Ver todas las fotos (31)El X5 es todo un buque insignia, no es tan grande como el X7, pero en muchos aspectos es mejor.Javier Gómara[email protected]

Publicado: 23/04/2026 19:00

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Muchos fueron los que se echaron las manos a la cabeza a finales del siglo pasado cuando BMW anunció por todo lo alto el lanzamiento de un SUV, el primero de ellos. Los alemanes empezaron la casa por el tejado, mejor digamos que por el tercer piso, con el X5. Este siempre podrá decir que fue el primer todocamino de la historia de BMW. Hoy, más de un cuarto de siglo después, el X5 no solo sigue formando parte de la familia de BMW, sino que para mí, es el mejor de todos ellos.

Con el paso de los años y de las generaciones, el BMW X5 se ha mantenido siempre como el mejor SUV de la marca. Los habrá más grandes, como el X7 o más vendidos, como el X1, pero ningún otro, ni siquiera el equilibradísimo BMW X3, es capaz de ofrecer la misma fórmula de presencia, calidad, rendimiento y habitabilidad que el 5. El único problema real de este coche es su precio. A día de hoy las tarifas resultan casi injustificables. Como ejemplo; un Mazda CX-80, similar en tamaño, cuesta casi la mitad.

El X5 50e xDrive tiene un precio mínimo de venta de 104.600 €. Demasiado.

La cuestión es que BMW nunca ha apuntado al mercado generalista, ni con el X5 ni con ningún otro coche. BMW defiende un símbolo de estatus que solo las marcas alemanas, con alguna que otra excepción sueca y japonesa, son capaces de igualar. BMW, Audi, Lexus, Mercedes y Volvo son las únicas integrantes de la categoría premium, un término cada vez más diluido por la constante aparición de marcas chinas que intentan plantar cara. Podrán hacerlo en materia de espacio, tecnología y puede que diseño, pero en términos de estatus e ingeniería tienen mucho camino por recorrer.

BMW ya trabaja en un nuevo X5 que conoceremos en unos meses, pero no te quepa duda que el modelo actual es extraordinariamente bueno. Todo lo que se espera de un BMW. Su presencia es imponente. Las constantes actualizaciones de diseño han obrado su magia. Incluso las primeras generaciones han sabido envejecer realmente bien, y esta no es menos. Si, la parrilla es enorme -el coche en sí lo es- pero no hay nada que se vea desequilibrado. Todo forma parte de un conjunto muy bien presentado. Poderoso, pero sin caer en lo excesivo. Para eso ya está el X5 M.

Su diseño es sólido y su presencia resulta amenazante para el resto.

Al abrir cualquiera de sus cinco enormes puertas se descubre un habitáculo perfectamente ejecutado. Buenos materiales, pocos plásticos y pantallas de gran calibre. Estas, para mí, representan la peor parte. BMW, obligada por el mercado, ha unido lo nuevo y lo viejo. No hay que olvidar que el X5 actual ya tiene unos añitos encima. Su lanzamiento (generación G05) se produjo en 2018, lo que en términos de evolución actual, supone un retraso considerable. Hace un par de años se produjo un lavado de cara y fue ahí cuando surgieron las complicaciones.

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BMW siempre había destacado por tener el mejor sistema de infotainment del mercado. Fácil, rápido de aprender, intuitivo...lo mejor. Sin embargo, el X5 mezcla un software moderno en un hardware que no lo es tanto. En el túnel central se integra el habitual módulo de control, con sus botones y ruedecitas, pero el manejo es ahora mucho más complejo. El ejemplo más claro lo encontramos en el BMW Serie 5, modelo que hace poco pude probar a fondo. En ese caso, sí hablamos de todo un ecosistema bien integrado. Bastante mejor que el de este X5.

El sistema es en ocasiones demasiado complejo. Cuesta encontrar algunas funciones.

Aunque existen mandos analógicos y botones físicos, esos que tanto reclamamos, hay elementos y funciones que cuesta localizar o que exigen demasiados toques en la pantalla o giros en el rotor selector del módulo central. Me refiero a funciones tan habituales como la cancelación de los molestos asistentes a la conducción o la gestión de los modos de conducción, reducidos a la mínima expresión. Algo a lo que BMW nos había mal acostumbrado.

En cuestiones de comodidad y espacio, sobra decir que el interior aprovecha bien el enorme tamaño de su carrocería. Los casi 5 metros de largo y más de 2 metros de ancho del X5 ofrecen un espacio interior agradable en el que estar. Los pasajeros posteriores disfrutan de generosas cotas en todas direcciones, aunque la pérdida de volumen de maletero es la peor consecuencia de la electrificación. Mientras que el resto de la gama asombra con sus 650 litros de espacio disponible el híbrido enchufable (PHEV) se conforma con 500 litros al comerse el espacio bajo la bandeja.

A pesar de los 150 litros de pérdida, el maletero sigue siendo muy grande.

Hablando ya de electrificación, debo reconocer que siempre he sido firme defensor de un buen motor diésel para impulsar un bicho de este calibre, pero como últimamente pasa cada vez que pruebo un PHEV, ya no estoy tan seguro. Tras la desaparición de la variante 45e, el único híbrido enchufable del X5 es la versión 50e xDrive. Bajo el capó encontramos el motor de gasolina de seis cilindros y tres litros que se combina con un motor eléctrico y una batería de litio de gran capacidad.

El conjunto desarrolla 489 caballos de potencia combinada y 700 Nm de par motor máximo. La parte eléctrica se alimenta de una batería de 25,4 kWh de capacidad neta con la que es capaz de homologar una media de consumo de 3 litros a los 100 kilómetros y una autonomía eléctrica de 105 kilómetros según el protocolo de homologación WLTP. A pesar de sus casi 2,5 toneladas de peso, el X5 50e xDrive es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos a la vez que alcanza una velocidad punta de 250 km/h.

Al volante del BMW X5 50e xDrive

Lepas ya enseña sus dos próximas cartas en Europa: un anti MINI y un SUV de 7 plazas de los creadores de OMODA y JAECOOBMW ha conseguido que los PHEV sean la mejor opción de compra actualmente.

Los ingenieros de BMW siempre han destacado por ser los mejores a la hora de diseñar un motor de alto rendimiento y equilibrado consumo. Con el paso de los años y la llegada de nuevas generaciones eléctricas, esta cualidad se ha mantenido viva. También hay que reconocer que los de Múnich fueron de los primeros en sumarse al carro eléctrico. Tantos años de evolución, lecciones, fallos y aciertos les ha permitido ofrecer los mejores coches eléctricos -como ya te he contado en la prueba del BMW iX3- y los mejores híbridos enchufables.

El X5 50e xDrive es capaz de ofrecer más rendimiento que un gasolina, pero con los consumos de un diésel. Además, esta cualidad la mantiene haya o no haya energía en su batería. A diferencia de otros PHEV, de la mayoría, BMW ha creado un conjunto súper eficiente que no depende de cuántos electrones tengamos almacenados. Obviamente, saca lo mejor de sí cuando dispone de energía de reserva, pero sin ella no estamos ante el habitual híbrido enchufable que se muere cuando la batería llega a su fin.

Cuando el motor de 6 cilindros se enciende alegra la vida a cualquiera.

A pesar de ello, recomiendo, como siempre, acompañar la compra de un híbrido enchufable de la instalación de un punto de carga. No tiene sentido alguno comprarse la etiqueta CERO si no vamos a cargar la batería de forma recurrente. El X5 se puede recargar en la comodidad de cualquier enchufe doméstico. Tardará 8 horas en recuperar el 100% de su batería en una toma de 3,4 kW, mientras que en un punto reforzado a 7,4 kW es capaz de completar ese proceso en la mitad de tiempo, unas 4 horas y media. Lo suficiente para aprovechar las más económicas tarifas nocturas.

Tampoco hay que olvidar que si cargamos habitualmente la batería de un híbrido enchufable, esta acaba por dar fallos, lo que puede suponer una reparación de varios miles de euros. Entiendo que no todo el mundo tiene acceso fácil a un punto de carga y si no es así igual deberías valorar otras opciones mecánicas. Por el contrario, si sí tienes dónde cargarlo, ya sea en casa, en el trabajo o en un punto de carga al que no te importe acercarte, la versión 50e es la mejor decisión que puedes tomar.

Los modos de conducción cambian el comportamiento del coche.

Como ya he contado un poco más arriba, sus prestaciones son poco menos que excelentes. Siendo contenido diría que suficientes para todo. El ir y venir habitual se realizará de forma 100% eléctrica. Si bien la batería no aguanta los 105 kilómetros que dice BMW, yo he hecho unos 90 kilómetros sin que el seis cilindros haya tenido que encenderse. Obviamente, esta cifra depende mucho del tipo de conducción, de la velocidad y de la ruta. En entornos urbanos e interurbanos es posible llegar a esos 90 kilómetros sin problemas.

En rutas más largas recomiendo seleccionar el modo Hybrid y activar el navegador del propio coche. Es fundamental para poder completar muchos kilómetros con un gasto muy similar a los de un diésel equivalente. El sistema evalúa la ruta y determina de qué manera tiene que jugar con los motores disponibles para así ahorrar lo máximo posible sin sacrificar el rendimiento. Ni que decir tiene que el BMW X5 es un perfecto aliado para viajar. En mi caso el gasto medio en autopista en un viaje de larga distancia ha promediado los 7,4 litros por cada 100 kilómetros recorridos. Excelente.

BMW X5 50e xDriveNota8.6Comportamiento8Prestaciones9Consumos9Confort de marcha9Seguridad8Habitabilidad8Calidad interior9Equipamiento9Lo que realmente nos gusta
  • Calidad general
  • Rendimiento
  • Consumos ajustados
  • Conducción
Lo que creemos que podría ser mejor
  • Precio exagerado
  • Sistema multimedia
  • Tacto del freno

Dinámicamente hablando no está a la altura de un Serie 4 o de un Serie 5, pero teniendo en cuenta el peso y la altura, no se desenvuelve nada mal. Te garantizo que es capaz de hacer mucho más de lo que cualquier conductor normal va a hacer. La suspensión neumática resulta blanda y con cierta tendencia al rebote, pero a la vez soporta muy bien la carrocería en tramos más revirados. No es el coche ideal para irse de tramo, pero en líneas generales cumple perfectamente con lo que uno espera de un BMW. El modo Sport tensa un poco más los elementos dinámicos, incluyendo, la suspensión.

La peor parte, que no me esperaba nada en absoluto, es el tacto del freno. BMW siempre ha sido un referente en materia de detención, pero este X5 PHEV muestra un tacto errático. Cuesta muchísimo hacer una frenada progresiva. Existe una pelea interna entre el pedal mecánico y el sistema de retención automático. Por momentos parecen enfrentarse entre sí, lo que se transmite en tirones injustificados y totalmente innecesarios, sobre todo cuando circulamos por ciudad. También cuesta detenerlo cuando va lanzado, pero ahí entra en juego la física y los 2.495 kilogramos que pesa esta unidad.

El tacto del freno es, para mí, la peor parte del apartado dinámico de este X5.

La opinión de Javier Gómara

El X5 50e xDrive es para mí el mejor BMW del momento. El X5 siempre ha sido el mejor SUV de la gama y esta variante híbrida enchufable logra un perfecto equilibrio entre el rendimiento de un gasolina puro con el consumo de un diésel. Sigue siendo un BMW: calidad, buen diseño, tecnología, espacio, confort... Con el punto añadido de la etiqueta CERO de la DGT. Sus problemas principales son un precio elevadísimo, un sistema de infoentretenimiento demasiado complejo y un tacto de frenos impropio para un modelo firmado por la Bayersiche Motoren Werke. A pesar de todo es un coche que logra una gran valoración y que no tengo ningún temor a recomendar.

@javier_gomara

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Fuente original: Leer en Motor - Noticias
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