Varios familiares de las víctimas del incendio forestal denuncian negligencias graves en la actuación de la Guardia Civil y de los equipos forenses además de en la gestión de la emergencia
Regala esta noticia Añádenos en Google Una vivienda en Bédar, destrozada por las llamas. (Francisco J. Olmo / Europa Press)Andrés Maldonado
05/09/2026 a las 22:24h.La hija de un matrimonio británico fallecido durante el incendio forestal de Bédar, Almería, ha denunciado a través del periódico británico The Guardian «graves fallos» ... en la investigación llevada a cabo por las autoridades locales, los equipos policiales y el Instituto Anatómico y Forense. Según una información publicada por la periodista Helena Horton, Danielle Gillam-Kirton halló lo que parecen ser restos óseos humanos y objetos personales en el interior del vehículo de sus padres, a pesar de que la Policía le aseguró que el coche había sido «inspeccionado minuciosamente» y no contenía nada.
«Sinceramente, no puedo describir lo que sentí. Recuerdo mirar fijamente lo que tenía en la mano, y poco a poco me di cuenta de lo que creía estar viendo. Grité de la impresión», relató Gillam-Kirton a The Guardian. Tras inspeccionar el coche junto a su pareja, hallaron más huesos, además de teléfonos móviles, juegos de llaves, joyas y dinero en efectivo.
El hallazgo ha generado una profunda conmoción en la familia, que se pregunta sobre la validez de los restos incinerados tras el fallecimiento. «Te hace preguntarte: ¿a quién o a qué incineramos?», declaró la afectada al medio británico. Aunque en un primer momento las autoridades sugirieron que se trataba de restos de animales, la insistencia de la familia logró que los huesos hallados fueran enviados para realizar pruebas de ADN. Según indica la periodista en su reportaje, expertos forenses que examinaron fotografías de las piezas confirmaron que presentan características humanas.
«Al principio nos dijeron que probablemente eran restos de animales. Los huesos eran grandes. No entiendo cómo un animal tan grande como una vaca podría haberse subido al asiento del copiloto durante un incendio», señaló Gillam-Kirton.
Denuncias sobre los avisos de evacuación
La hija de los fallecidos no es la única que denuncia irregularidades en los trabajos de rastreo. Según recoge el reportaje de The Guardian, Gillam-Kirton colaboró con otra familia en la organización de una expedición de búsqueda en la ladera donde murieron otros vecinos mientras intentaban huir a pie. En el lugar, acompañados por un agente de policía y un familiar de las víctimas, localizaron a simple vista pertenencias personales y posibles restos óseos humanos que no habían sido recogidos por los equipos forenses.
«Estas personas quedaron atrapadas en el mismo incendio terrible que mis padres. Perdieron la vida en circunstancias espantosas y merecían dignidad y respeto, tanto en el trato que recibieron en aquel momento como después. Para nosotros y las demás familias, esas pertenencias personales no son solo objetos. Son lo último que nos conecta físicamente con las personas que hemos perdido», subrayó.
Además de la gestión posterior de los cuerpos, las familias de los fallecidos han criticado duramente el operativo de emergencia. A pesar de que la alerta por fuego se dio a las 16:30, la orden de evacuación no se emitió hasta tres horas después y fue comunicada por un único agente de policía en vehículo. Trece vecinos de Bédar fallecieron en el suceso.
(Francisco J. Olmo / Europa Press)Asimismo, los allegados rechazan las explicaciones iniciales de las autoridades, que responsabilizaron a las víctimas de no haber seguido las instrucciones de evacuación. «Al principio, parecía que se hacía mucho hincapié en la idea de que las víctimas habían ignorado las instrucciones o no habían evacuado cuando se les indicó. Y eso fue increíblemente doloroso para nosotros. Y ahora, meses después, seguimos haciendo preguntas básicas», denunció Gillam-Kirton, quien añadió que «eso, junto con lo que nos parece que fue una falta de procedimientos adecuados de búsqueda y preservación en el lugar de los hechos, nos ha dejado con la sensación de que ha habido una verdadera falta de empatía hacia las víctimas y sus familias».
Petición de responsabilidades al Gobierno británico
Las familias exigen a las autoridades españolas «una investigación adecuada, exhaustiva y transparente… y me refiero a todo el proceso, no solo a la causa del incendio, sino también a lo ocurrido durante la respuesta a la emergencia, qué avisos se dieron, cuándo se dieron, quiénes los recibieron, qué planes de evacuación se implementaron y qué sucedió con las víctimas posteriormente».
Gillam-Kirton insta también al Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido (Foreign Office) a mantener la presión diplomática: «Ocho británicos murieron en este incendio, incluidos mis padres, así que creo que es fundamental que el gobierno británico siga interesándose por lo sucedido. Al fin y al cabo, estamos hablando del trato que recibieron los ciudadanos británicos, tanto los fallecidos como los supervivientes».
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico indicó en declaraciones recogidas por el rotativo británico que cualquier investigación administrativa o judicial recae bajo la competencia exclusiva de las autoridades españolas, limitándose a señalar que están «brindando apoyo a la familia de una pareja británica que falleció en España» y que sus «pensamientos están con los afectados por los devastadores incendios forestales».
La Subdelegación de Gobierno ha declinado hacer ningún comentario al respecto dado que, han alegado, la investigación se encuentra «judicializada».
Los familiares de Danielle Gillam-Kirton
Pete Gillam y Fran Gillam vivían en Bédar. Pete Gillam fue, por encima de todo, un hombre consagrado a los suyos. Su vida estuvo guiada por un amor incondicional hacia su esposa, Fran, con quien caminó de la mano hasta el último suspiro, y por un cariño infinito y protector hacia sus hijos. En los recuerdos familiares y en las imágenes compartidas en redes sociales, queda grabada para siempre su viva estampa de felicidad en España. Esos retratos capturaban la esencia de Pete: un abuelo entregado, disfrutando del sol, de la calma de las vacaciones y del bullicio alegre de sus nietos, que eran su mayor orgullo.
El destino quiso que Pete y Fran no se separaran, partiendo juntos en el trágico incendio que truncó sus vidas. Detrás queda el inmenso dolor de sus hijos, quienes desde aquel angustioso jueves en que se desató la catástrofe, vivieron horas de desesperada y dolorosa búsqueda con la esperanza de encontrarlos.
Mientras tanto, Fran Gillam era una mujer de alma luminosa cuya vida estuvo profundamente ligada a la belleza y la luz de los paisajes almerienses. Su gran pasión era Bédar, ese rincón interior que sentía tan suyo y desde donde solía compartir con orgullo imágenes de sus casas encaladas y sus puertas azules, un refugio rodeado de naturaleza y serenidad. Sin embargo, su amor por la provincia también encontraba el azul del mar en su apartamento de Pozo del Esparto, logrando el equilibrio perfecto entre la quietud de la sierra y el susurro del Mediterráneo.
Esa sensibilidad por el entorno no solo la vivía, sino que la plasmaba con una delicada destreza sobre el lienzo. Fran poseía un don natural para la pintura; con un estilo de aires autodidactas, moderno y vibrante, lograba capturar la esencia de los motivos españoles en paisajes llenos de un colorido desbordante.
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