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Una noche a las espaldas del fuego

Una noche a las espaldas del fuego
Artículo Completo 477 palabras
Unos 40 desalojados de distintos municipios pasan la madrugada en el pabellón deportivo de Garrucha
Una noche a las espaldas del fuego

Unos 40 desalojados de distintos municipios pasan la madrugada en el pabellón deportivo de Garrucha

Regala esta noticia Añádenos en Google Desalojados pasan la noche en el pabellón de Garrucha. (S. Martínez)

Sandra Martínez

11/07/2026 a las 10:58h.

Neira tiembla desde hace un día. Más aún cuando acude a los miembros de Cruz Roja que hay en cada uno de los pabellones ... en los que pasan las horas las personas desalojadas por

En una esquina de la cancha de baloncesto, Ramón se refugia de la luz. Busca oscuridad y descanso en un pabellón que no duerme. Sus ojos se entreabren una vez tras otra para ver si la máquina que conecta con su pecho le ayuda a respirar. No es capaz de hablar. Por el cansancio y el esfuerzo. Porque aún no sabe cuando acabará todo esto.

A sus espaldas, las lenguas de fuego arrojan humo a las carreteras, pizcas de ceniza, pero también luz. Es lo único que se distingue entre la oscuridad. «Nos fuimos de casa porque era imposible respirar», expresan.

Desde dentro

La humedad se cuela en el pabellón de Garrucha, que huele a café a pesar de que el reloj marca las 1.40. «Es para acompañar la noche», relatan. Pero desde el jueves no distinguen las horas. La luz es tenue. El silencio, absoluto. Lo rompen los ventiladores, que arrojan calma a la madrugada. Hay quien concilia el sueño y duerme, pero también quien deambula sin hacer ruido. Pedro va descalzo por la tarima de madera. «Mis sandalias se rompieron al salir de casa y no me dio tiempo a coger nada más», esgrime. No siente dolor en los pies. Lo lleva en el pecho. «Tuvimos que dejarlo todo, ni una bolsa pudimos hacer», cuenta.

Después se recuesta sobre una hamaca y sigue en vela. A pocos metros, se apilan los productos de higiene, la comida, la ropa que a muchos les falta. También los cargadores para el móvil. «Mucha gente llega sin haber podido avisar a sus familiares», detallan desde Cruz Roja.

Alrededor de 40 personas han pasado esta noche en el pabellón de Garrucha. Escaparon de Bédar o Alfair. Ahora esperan en un asentamiento improvisado el momento de poder volver a sus casas, de encontrar a quien les falta. Como Neira, que no cesa en su empeño. Espera nerviosa pero prudente cualquier noticia. Las ojeras marcan su rostro, pero también su sonrisa. Al otro lado del teléfono, Carmen llama desde un número de teléfono desconocido. «Dice que no le dio tiempo a coger el móvil, tuvo que salir corriendo». Ahora vuelve a llorar y también tiembla, pero de alegría.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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