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Política

Vox se instala en una posición de máximos y frena la investidura de Juanma Moreno pese al riesgo de repetición electoral

Vox se instala en una posición de máximos y frena la investidura de Juanma Moreno pese al riesgo de repetición electoral
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El Parlamento volverá a votar este jueves tras el primer intento fallido: "Andalucía no se puede permitir el bloqueo" Leer

Juanma Moreno no consiguió ayer, a falta de dos votos, el repaldo de la mayoría del Parlamento para ser investido por tercera vez presidente de la Junta. La negociación con Vox, que sigue abierta, no ha dado de momento los frutos buscados y el presidente de la Junta seguirá en funciones al menos hasta este jueves, cuando los diputados serán convocados a votar de nuevo. En esa segunda ocasión, a Moreno le bastará con conseguir más síes que noes y, por tanto, sería suficiente con que cuatro diputados de Vox (o de algún otro grupo político) se abstuvieran para que la investidura saliera adelante.

Las fuentes consultadas por EL MUNDO sitúan el principal escollo en la negociación en el reparto de competencias dentro del gobierno, una vez que el PP ha asumido que no le será posible gobernar en solitario. Vox se ha instalado en una posición de máximos, empeñado en aplicar en Andalucía la misma fórmula que los populares han aceptado para Extremadura, Aragón o Castilla y León, donde los de Santiago Abascal han conseguido la vicepresidencia y hasta tres consejerías.

Sin embargo, el PP andaluz reivindica que, con el 41,16% de los votos obtenidos en las urnas el 17 de mayo y 53 escaños (sólo dos por debajo de la mayoría absoluta), el socio minoritario tendría que rebajar el nivel de sus expectativas. No parece esa la intención de Vox, de momento, si se atiende a la intervención en el debate del portavoz parlamentario, Manuel Gavira, quien insistió en establecer un paralelismo entre lo que se ha pactado en Extremadura, Aragón o Castilla y León y lo que debería acordarse en Andalucía y, más adelante en España, en un carrusel de acuerdos que supondría «el principio del fin de la mafia que nos gobierna». Gavira repitió que si el PP acepta aplicar la misma receta -y no ve razón para no hacerlo- el pacto es sólo cuestión de tiempo. De hecho, llegó a decir que si Juanma Moreno no hubiera tardado 12 días en llamarles tras las elecciones del 17-M, el acuerdo estaría ya hecho y la investidura habría salido ayer adelante. «Andalucía no puede permitirse el bloqueo», respondió Moreno, sin querer entrar en un cruce de acusaciones que enrarezca el clima.

Con la «prioridad nacional» convenientemente digerida y la confianza en atenuar el impacto de las medidas planteadas por Vox, el PP de Juanma Moreno se resiste a concederle al partido de Abascal el peso específico que reclama en el gobierno, cediendo el control de políticas estratégicas como la agricultura o la gestión del agua o el medio ambiente. De momento, los interlocutores afinan la definición del catálogo de compromisos, fijando calendario y garantías presupuestarias. Ese capítulo parece superado con éxito, pero está por ver que la negociación no encalle en el reparto de consejerías, dado el nivel de exigencia que Vox plantea en consonancia con lo que ha logrado en otros territorios. Vox no parece dispuesto a concederle a Moreno un trato diferente y su portavoz, en todo momento, apela a que la negociación ha de ser un espejo de las celebradas en otras comunidades.

Juanma Moreno conversa con Antonio Sanz durante el pleno de este martes.JOSÉ MANUEL VIDALEFE

Contra esas pretensiones, Juanma Moreno esgrimió ayer durante el debate el único instrumento de presión del que dispone: el riesgo de acabar en una repetición electoral. En un órdago preventivo, llegó a poner fecha a unos nuevos comicios (25 de octubre), si el acuerdo no llega a firmarse y la investidura resulta fallida, en un mensaje con doble trayectoria, una dirigida a los socios potenciales, y otra a los grupos de la izquierda que le han negado al PP un apoyo/abstención puntual para evitar la entrada de Vox en la Junta.

Más allá de medir la temperatura de la negociación, el debate de investidura sirvió para asistir al primer cara a cara entre Moreno y la nueva jefa de la oposición, la ex vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, que se sacudió la presión que le traslada el PP sobre lo que ocurra en esta legislatura: «La izquierda es tan responsable del pacto de usted con Vox, como el PP lo ha sido del acuerdo del PSOE con los independentistas». Fue la intervención más celebrada por los diputados socialistas y también por la coalición Por Andalucía y Adelante Andalucía, que se congratularon de que el gobierno con Vox servirá para «quitarle la careta de moderado al personaje».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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