- NIKOU ASGARI
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Los bancos afirman que la falta de normas que rigen al mercado de las monedas digitales supone un riesgo para la estabilidad financiera. ¿Acaso sólo intentan eliminar la competencia?
Cada segundo pasan hasta 6.000 transacciones por los sistemas de JPMorgan a nivel mundial: la gente usa sus teléfonos móviles para pagar cafés o comprar ropa en Internet y las empresas envían sus salarios a empleados en diferentes partes del mundo.
La mayoría de la gente desconoce el entramado financiero que posibilita estas y otras transacciones. Pero las plataformas de criptomonedas quieren modificar esta situación entrando en el sistema financiero y, con el tiempo, gestionando el dinero de los consumidores y las empresas.
Estos esfuerzos se centran en las stablecoin (un tipo de dinero digital vinculado directamente a monedas como el dólar), y su creciente papel en el sistema financiero.
Los defensores de las criptomonedas afirman que las stablecoin constituyen una mejora con respecto al dinero tradicional porque están diseñadas para un mundo digital y son más rápidas y fáciles de transferir. Sus defensores más acérrimos quieren que sustituyan por completo al dinero físico. Sin embargo, los bancos de Wall Street consideran que su expansión constituye un experimento arriesgado que podría poner en peligro la estabilidad del sistema financiero y se oponen firmemente a ellas.
En el centro de la controversia se encuentran las normas que rigen el sector de las criptomonedas en EEUU y, en particular, la cuestión de si las compañías de criptomonedas deberían estar autorizadas para pagar intereses a quienes poseen stablecoin en sus plataformas.
Debate
Según la ley aprobada el año pasado, los emisores de stablecoin no pueden ofrecer intereses ni rentabilidades, pero mercados de criptomonedas como Coinbase, Kraken o Gemini sí pueden. Los bancos están ejerciendo una intensa presión en Washington para que se ponga fin a lo que denominan una "laguna legal", con vistas a un proyecto de ley sobre criptomonedas que se está tramitando en el Congreso y que establecerá las normas para el sector.
Los bancos afirman que permitir que los mercados de criptomonedas paguen intereses significa que, en esencia, actúan como bancos, lo que supone riesgos para el sistema financiero en general. Pero las empresas de criptomonedas afirman que eliminar las "recompensas" de las stablecoin es una forma de que los bancos eliminen la competencia. Grupos de presión de ambos bandos intentan en Washington llegar a un acuerdo.
La cuestión clave es cuánto acceso deberían tener las empresas de criptomonedas a las finanzas convencionales.La Reserva Federal está considerando permitir que tengan pequeñas cuentas maestras en el banco central, lo que las conectaría directamente a sus sistemas y redes que permiten las transacciones monetarias. Los bancos también se oponen a esto.
La lucha será feroz. El lobby bancario tiene una enorme influencia en Washington, pero el sector de las criptomonedas también. Posee 193 millones de dólares con vistas a las elecciones de mitad de mandato y ha gastado millones de dólares en respaldar a políticos que están a favor de las criptomonedas en elecciones anteriores.
Las criptomonedas también cuentan con el apoyo de Donald Trump, cuya empresa familiar tiene una stablecoin y ha solicitado una licencia bancaria en EEUU.
Las stablecoin cuentan con el respaldo del Gobierno estadounidense y de su secretario del tesoro, quien ha dejado claro que espera un gran crecimiento del sector.
Aunque la UE ya ha establecido normas sobre criptomonedas y stablecoin, la lucha en EEUU tendrá mayores repercusiones para el sistema financiero global en el futuro.
Orígenes
El concepto de las stablecoins se popularizó en 2019 cuando Facebook lanzó su proyecto Libra. El argumento era que Libra podría modernizar los sistemas de pago globales, reducir notablemente los costes de las transacciones internacionales y promover la inclusión financiera en los países en desarrollo.
Sin embargo, hubo una reacción en contra generalizada, porque las autoridades estaban preocupadas por los riesgos para la estabilidad financiera y la privacidad. Finalmente el proyecto Libra se cerró, pero en los años posteriores las stablecoin han cobrado un gran impulso.
Según Artemis Analytics, circulan a nivel mundial stablecoin por valor de unos 310.000 millones de dólares, respaldadas por activos mayoritariamente seguros, como bonos del tesoro estadounidense. Las más grandes las emiten las compañías de criptos Tether y Circle y los trader las utilizan principalmente como canal entre los activos digitales y monedas soberanas como el dólar. En los países en desarrollo se emplean a menudo como alternativa monetaria con un valor estable.
Sus defensores afirman que las stablecoin son un método de pago más rápido y barato que los sistemas existentes. "Estamos modernizando los pagos internacionales. Empresas, comercios y numerosos grupos internacionales las utilizan para transferir dinero dentro de sus propias redes", afirma Jack McDonald, vicepresidente de stablecoin de Ripple, que gestiona la stablecoin RLUSD. Pero algunos expertos opinan que la demanda de stablecoin en Europa será menor porque los pagos instantáneos son algo habitual.
El regreso de Trump a la Casa Blanca el año pasado despertó un enorme interés e inversión en las monedas digitales a nivel mundial, porque el presidente declaró que las criptomonedas eran una prioridad estratégica nacional.
EEUU aprobó una normativa sobre las stablecoin en julio de 2025, que generó gran entusiasmo entre los ejecutivos del sector de criptomonedas, quienes creían que facilitaría el trading y la tenencia de token e impulsaría el crecimiento del mercado.
Sin embargo, los bancos de Wall Street afirman que permitir que las plataformas de criptomonedas paguen intereses animará a los ciudadanos a transferir su dinero de los bancos a empresas de criptos no reguladas. "Esto provocaría riesgos significativos y podría reducir los depósitos de las instituciones reguladas", escribió un grupo de asociaciones bancarias estadounidenses en una carta al Senado estadounidense el mes pasado.
La magnitud de las posibles salidas de capital del sistema bancario es objeto de debate. Según un estudio de Jessie Wang, economista principal de la Reserva Federal, 65.000 millones de dólares en depósitos podrían transferirse de los bancos a las stablecoin en un escenario de baja demanda. Sin embargo, según un análisis del Tesoro de EEUU de de abril de 2025, alrededor de 6,6 billones de dólares en depósitos bancarios podrían transferirse a las stablecoin.
Jeremy Barnum, director financiero de JPMorgan, el banco más grande de EEUU, ha advertido sobre la "creación de un sistema bancario paralelo, donde las empresas de criptomonedas podrían pagar intereses como los bancos, pero sin ofrecer las mismas garantías. Obviamente, esto es algo peligroso e indeseable".
En el lado contrario, los ejecutivos de criptomonedas argumentan que los bancos simplemente temen a la competencia. McDonald, de Ripple, opina que "los bancos creen que esto amenaza a sus depósitos, por los que generalmente no pagan intereses".
Pero los bancos y algunos reguladores afirman que sus preocupaciones van más allá de la mera competencia. Les preocupa que si el dinero de los depósitos tradicionales se transfiere a las stablecoin, los bancos dispondrán de menos fondos para conceder créditos a compañías o hipotecas.
Para mitigar estos riesgos, el Banco de Inglaterra ha propuesto establecer un límite a la cantidad de stablecoin que pueden poseer particulares y empresas: 20.000 libras y 10 millones, respectivamente, con el fin de reducir la posibilidad de que se produzca una situación de inestabilidad financiera. Sin embargo, los ejecutivos del sector de criptos se oponen totalmente a ella. Argumentan que obstaculizará el crecimiento del sector en el país.
¿Transformación en bancos?
Algunos también temen que la siguiente fase implique la transformación de las empresas de criptomonedas en bancos. Circle, Ripple y otras compañías de criptomonedas tienen la aprobación condicional en EEUU para obtener la autorización de banco fiduciario nacional, lo que significa que estarán reguladas a nivel federal y podrán realizar actividades como servicios de custodia y corretaje (aunque los depósitos de los clientes seguirán sin estar asegurados).
El mercado de criptomonedas Bybit planea comenzar a ofrecer cuentas bancarias directamente a los clientes.
El Instituto de Política Bancaria presionó contra la obtención de estas autorizaciones, ya que permitirían a las empresas de criptomonedas "estar sujetas a una regulación más flexible y al mismo tiempo ofrecer productos similares a los de los bancos, lo que aumentaría el riesgo sistémico".
Allaire, de Circle, declaró en Davos que "una gran cantidad de créditos están pasando de los bancos a las compañías de crédito privadas. Queremos que las stablecoin sean como dinero en efectivo, supervisado y muy seguro, y crear modelos de créditos basados en stablecoin".
Si las stablecoin se integran aún más en el sistema financiero, su desvinculación a una moneda como el dólar o el euro podría tener implicaciones para la estabilidad financiera. Si un emisor de una stablecoin no cuenta con las reservas declaradas o si sus activos son ilíquidos, esto puede provocar que el token pierda su vinculación, especialmente en un período de altos reembolsos.
Emisores de stablecoin como Tether y Circle poseen miles de millones de dólares en bonos del tesoro para respaldar sus token. "Una desvinculación de estas stablecoin a estos activos podría desencadenar una venta forzosa de sus reservas, lo que podría afectar el funcionamiento de los mercados del tesoro estadounidense", han señalado recientemente economistas del Banco Central Europeo.
En marzo de 2023, cuando el Silicon Valley Bank quebró, la stablecoinUSDC cayó brevemente por debajo de 1 dólar después de que su emisor, Circle, revelara que aproximadamente el 8% de sus reservas estaban en manos del banco quebrado. Instó a que se llevara a cabo un plan de rescate del banco, que finalmente se realizó, pero la desvinculación de la moneda puso de manifiesto las delicadas relaciones que existen entre la banca tradicional y las empresas de stablecoin. "Si llega el pánico y la gente intenta salir de las stablecoin, afectará al mercado de bonos del Tesoro. El crecimiento de las stablecoin puede reducir el papel de los bancos, la disponibilidad de crédito y hacer que salga más dinero del sistema bancario. Esto implica que el banco central tiene que actuar", opina Hilary Allen, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Americana de Washington.
Perspectivas
Para que las stablecoin transformen realmente el sistema bancario global, tendrán que usarse más. Actualmente las utilizan principalmente los traders para operar con criptomonedas y, aunque están creciendo, su peso sigue siendo pequeño en comparación con los mercados financieros globales.
Las instituciones financieras las emplean para liberar dinero, como garantía y porque operan de forma continua, mientras que los mercados de valores tradicionales lo hacen de forma diferida.
McDonald, de Ripple, afirma que "las stablecoin representan una amenaza para una parte del negocio bancario. Si los bancos envidian lo que hacemos, deberían ponerse en nuestro lugar y competir con nosotros".
Muchos ya lo están haciendo. Société Générale tiene stablecoin denominadas en euros y dólares. Diez bancos europeos, entre ellos BNP Paribas y UniCredit, se han unido para crear una stablecoin respaldada por euros. Standard Chartered está desarrollando un token denominado en dólares de Hong Kong con otros socios. Citi y Bank of America anunciaron el año pasado que estudiaban la creación de sus propias stablecoin. Y las empresas de pagos PayPal y Western Union también están entrando en el mercado de las stablecoin.
Pero, algunos consideran que las stablecoin no son algo innovador, porque tienen una función de pago parecida al dinero electrónico que utilizan servicios como PayPal.
En Europa, donde los pagos instantáneos son habituales, el único nicho donde las stablecoin tienen ventaja es para actividades ilegales, como blanquear dinero. El año pasado representaron el 84% del volumen de transacciones ilícitas a nivel mundial, según la empresa de análisis de criptomonedas Chainalysis.Tether aparece regularmente en casos penales internacionales, ya que delincuentes y algunos gobiernos utilizan su token para transferir dinero sin ser controlados y evitar sanciones.
Tether se ha defendido de las acusaciones y afirma que colabora con la policía de 48 países para erradicar los abusos cometidos por delincuentes.
Aunque los bancos se oponen a algunos aspectos de las stablecoin, al mismo tiempo se están asociando con empresas de criptomonedas para estar protegidos frente a un futuro tokenizado.
Casi todos los grandes bancos y algunas gestoras de activos están llevando a cabo proyectos con stablecoin u otras formas de dinero tokenizado. Muchos creen que los futuros mercados de acciones, bonos y fondos estarán tokenizados, lo que podría otorgar a las stablecoin un mayor papel en el sistema financiero. La Bolsa de Nueva York incluso ha lanzado una Bolsa de token.
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