El aumento de la violencia con armas de fuego relacionado con el crimen organizado -seis ajusticiados solo en Cataluña lo que llevamos de 2026- empieza a generar alarma entre la población, mientras los cuerpos policiales reclaman más y mejores medios y advierten de la peligrosidad del nuevo perfil de delincuencia. El sociólogo Xavier Torrens, experto en políticas de estrategia de seguridad, director del Master de la Universidad de Barcelona en Prevención de la Radicalización, alerta de que España se ha convertido en un santuario para el narcotráfico.
En un reciente estudio europeo España está junto a Rusia, Italia, Serbia y Ucrania entre los países europeos con mayor penetración del crimen organizado. ¿Esto explica el aumento de sucesos con armas de fuego que se están registrando este año?El problema del narcotráfico y el crimen organizado tiene tres fases en un país. La primera, ya la hemos experimentado en España, es la de focalización. El narcotráfico se dedica a producir y distribuir la droga, y su negocio y actividad se concentra en el mundo de la droga. Esto ha pasado en Cataluña que se ha convertido en poco tiempo en el principal productor de cannabis de Europa. Es decir, ya se está produciendo la droga en España y hemos importado el crimen organizado de otros países. Por eso, el otro día en la calle Balmes, en el centro de Barcelona, delante de una comisaría y en plena visita del Papa, ajusticiaran a un criminal serbio vinculado al narcotráfico. Sin embargo, en España hemos superado esta primera fase, ahora estamos en la segunda y caminando a la tercera. La pregunta, por tanto, no es tanto si podemos volver a esa primera fase, sino si podemos evitar la tercera.¿Qué caracteriza la segunda fase?La implosión, cuando la mafia ha entrado en el núcleo. El narcotráfico, que inicialmente está fuera del Estado, de las instituciones política, de la economía formal, consigue empezar a corromper a políticos, policías, jueces y fiscales, su manera de penetrar en el sistema. En España ya estamos en esta situación tan peligrosa. Una segunda cuestión que implica esta fase es que el narcotráfico entra en la economía formal invirtiendo en sectores como la restauración, turismo, ocio... copando elementos de la economía formal para blanquear su capital. Un dato indicativo es que en 2008 de todos los países europeos España era el que tenía más billetes de 500 euros circulando. Y el tercer factor de esta segunda fase, que es el más llamativo y el que más alarma crea, es el de la violencia.Esta oleada de ajustes de cuenta y tiroteos que se están registrando en Cataluña, Andalucía, Valencia...Ahora estamos ante una violencia entre clanes por el control del territorio. Se matan entre ellos y son cuidadosos de que esa violencia no afecte a los ciudadanos de a pie. Sin embargo, este tipo de violencia acaba inevitablemente -y en Europa tenemos los ejemplos de Holanda y Suecia- afectando a la ciudadanía. No está pasando ahora mismo en España, pero no creo que tarde mucho. Quizá unos meses, pero no muchos años, porque este tipo de violencia es mucho más difícil de parar cuando las administraciones públicas no están diseñando las políticas de seguridad necesarias.¿Y la tercera fase?Es la de explosión. El narcotráfico ya ha entrado en el núcleo, corrompe el sistema y controla elementos del Estado. Entonces puede hablarse de narcoestado o de Estado fallido, que es lo que ocurre en México o Colombia. Hay elementos preocupantes en este sentido en Europa, como el hecho de que la princesa heredera de Holanda tuviera que abandonar el país y vivir en España, amenazada por la Mocro Maffia, porque la policía no podía garantizar su seguridad. Holanda, Francia, Suecia y Alemania están en la frontera de esta fase.¿España la puede evitar?Comparemos las políticas de seguridad que aplican estos países para analizar las posibles vías para España, que seguramente debería ser una síntesis de los diferentes modelos. Por ejemplo, Francia ha decidido endurecer las penas por portar armas y por la distribución de droga, pero no ha logrado frenar el narcotráfico. En Cataluña, la Generalitat ya ha pedido esta semana que se endurezcan las penas por tenencia de arma de fuego, cuya pena está solo entre uno y tres años. El modelo sueco penaliza también al consumidor de drogas, como hace con la prostitución, pero no ha frenado al narco ni su violencia, como tampoco lo ha logrado Holanda con una legislación muy laxa y permisiva sobre el consumo. España, de momento, ha optado -al dejar hacer y mirar hacia otro lado- por la vía holandesa de la permisividad con los clubes cannábicos, etc. Luego está el modelo alemán: el Estado ha decidido aplicar un mayor control sobre el cannabis mediante inspecciones fiscales, administrativas y policiales de los locales y negocios del sector, sumadas a la presión policial sobre los clanes productores. Para obtener resultados, España debería seguir los pasos de la lucha contra el terrorismo de ETA y alcanzar un pacto de Estado contra el narcotráfico. Es una amenaza a nuestro sistema democrático. No hay que tener una visión partidista en este tema.La Guardia Civil y los Mossos han alertado de la falta de medios y preparación para hacer frente a estas nuevas organizaciones criminales, que no dudan en emplear contra ellos armas de guerra.Llegamos tarde en el frente legislativo y llegamos tarde en dotar de medios a nuestras fuerzas de seguridad. Si no se quiere dotarlas de estos recursos, me pregunto si la otra opción acabará siendo que los militares tengan que implicarse en la lucha contra el narcotráfico. Por ejemplo, toda la entrada de narcolanchas por Andalucía está subiendo a Cataluña. ¿Están los Mossos preparados a nivel naval para eso? Es una pregunta que las autoridades se deberían hacer con urgencia.Usted otorga especial importancia a la penetración del crimen organizado a través del cannabis, por encima de otras drogas. ¿Por qué?Se ha convertido en un problema invisible: la gente no concibe que sea una droga dura, cuando por su adulteración en los últimos años -que alcanza el 30 o el 40%- ya lo es, y hay que ponerla al lado de la cocaína o la heroína. Si la percepción social sigue tan alejada de la realidad, como si viviéramos en los ochenta o los noventa, cuando la adulteración del cannabis era solo del 5%, no podremos abordar la situación con garantías. Cataluña, como he dicho, es el principal productor. En este sentido, España es respecto a Francia lo que México es para Estados Unidos. Como en Francia se han endurecido las penas, los clanes en España han aumentado la producción y están metiendo en el negocio de una droga que se considera blanda -pero que en realidad ya es dura- a mucha gente que nunca estuvo en el crimen organizado: casi las tres cuartas partes de las detenciones en España son primeras detenciones, es decir, de personas en muchos casos muy jóvenes que no se dedicaban al narco. La facilidad de este negocio en nuestro país está fomentando la guerra entre los diferentes grupos para ampliar su cuota y aumentar su poder, lo que explica los asesinatos e incidentes con armas de fuego de los últimos meses.Xavier Torrens, experto en seguridad: «En España la violencia del narco alcanzará pronto a la población»
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Alerta de que España, principal productor europeo de cannabis, está importando el crimen organizado, y que esté ya entró en la fase de corromper a políticos, jueces, fiscales y policías Leer
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