El nudo del problema reside en la circularidad. Para no ser cerebros de Boltzmann, confiamos en que nuestros registros experimentales del pasado son fiables. Pero esa fiabilidad depende de la segunda ley de la termodinámica (que la entropía crece con el tiempo) pues son precisamente los procesos termodinámicos irreversibles los que permiten que la memoria funcione como registro del pasado. Y la segunda ley, a su vez, la conocemos gracias a esos mismos registros.
Los autores formalizan esto de la siguiente manera: usan la teoría de procesos estocásticos para modelar la evolución de la entropía del universo como un proceso de Markov estacionario, es decir, uno que no privilegia ningún instante particular del tiempo. ¿Qué significa todo esto? Imagina una secuencia de resultados que sigue ciertas reglas probabilísticas y cuyo comportamiento estadístico es el mismo en cualquier momento que la observes. Desde ese punto de vista, no hay una diferencia fundamental entre mirar hacia el pasado o hacia el futuro. Pero hay un problema. El modelo por sí solo no te dice desde qué momento debes empezar a describir la historia. Ese punto de referencia tienes que fijarlo tú.
Al formalizar tanto la hipótesis del cerebro de Boltzmann como la hipótesis del pasado (la idea de que la segunda ley se explica porque el universo comenzó en un estado de entropía muy baja, cerca del Big Bang) los autores descubren que ambas hipótesis tienen una estructura matemática análoga. Las dos condicionan el proceso estocástico de la entropía a un único momento en el tiempo; simplemente difieren en cuál. La primera lo ancla al presente, la segunda lo ancla al Big Bang.
un comunicado de prensa del Santa Fe Institute, los autores solo buscan demostrar “que muchos argumentos habituales en estos debates se basan en formas sutiles de razonamiento circular, en las que se utilizan supuestos sobre el pasado para justificar conclusiones —como la fiabilidad de la memoria o la dirección de la entropía— que luego se invocan para respaldar esos mismos supuestos”.¿Somos cerebros de Boltzmann y nuestros recuerdos son ilusiones? Quizás antes de responder haya que examinar mejor la pregunta, despojarla de su máscara para revelar su estructura subyacente. Esto es más un problema filosófico sobre conocimiento que una predicción física. “Al separar las leyes físicas de las decisiones inferenciales, los autores ofrecen una base más clara para evaluar los debates de larga data sobre el tiempo y la entropía”, concluye el comunicado.