El avance de las ventas contrasta con una industria local todavía limitada. Buena parte de los vehículos eléctricos vendidos en América Latina pertenecen a marcas extranjeras, mientras los proyectos que diseñan y ensamblan modelos propios siguen siendo excepcionales. Desarrollarlos requiere, entre otras cosas, inversión, proveedores, personal especializado, baterías y redes capaces de ofrecer carga, refacciones y mantenimiento.
Zacua, en México, y Quantum Motors, en Bolivia, son dos empresas que han intentado abrirse paso con vehículos bajo marcas propias. Sus equipos y volúmenes son pequeños frente a los de las grandes armadoras, pero sus experiencias permiten entender los obstáculos que enfrenta la producción local.
Ambas surgieron antes de la expansión reciente del mercado de electromovilidad y atraviesan etapas diferentes. La mexicana prepara nuevos modelos después de vender una primera serie, mientras la boliviana ha extendido su operación a distintos países. WIRED en Español conversó con Filiberto Tamez, director de marca de Zacua, y Carlos Soruco, cofundador de Quantum Motors, para conocer qué implica diseñar, fabricar y comercializar vehículos eléctricos bajo marcas latinoamericanas.
¿Cómo escoger el mejor auto eléctrico?En este especial, WIRED en Español presenta un análisis del panorama actual de la electromovilidad en México y América latina.
ArrowDos caminos para fabricar un auto propio
Zacua pertenece a Motores Limpios, una compañía mexicana cuyo proyecto fue impulsado por el empresario Jorge Martínez Ramos con la idea de desarrollar tecnología automotriz propia. Actualmente, Nazareth Black se desempeña como CEO de la marca. “Zacua nace hace poquito más de 20 años como una idea”, cuenta Tamez.
El proyecto fue presentado públicamente como marca en 2017 y, un año después, inauguró una planta de ensamble en Puebla. Ahí comenzó la producción de los MX2 y MX3, dos autos eléctricos de dos plazas, de poco más de tres metros de largo y pensados para recorridos urbanos.
De acuerdo con Tamez, la planta arrancó con una primera serie de 100 unidades, lo que sirvió para probar los vehículos en condiciones reales. La suspensión tuvo que adaptarse a los baches de las ciudades mexicanas y la electrónica se sometió a temperaturas superiores a los 40 grados.
“Tuvimos dos años para hacer pruebas del vehículo en calle", recuerda Tamez. "Estábamos muy contentos, teníamos todo planificado, hicimos el lanzamiento oficial y entonces llegó la pandemia”.
La comercialización comenzó a inicios de 2020. Ante la emergencia sanitaria, la empresa concentró sus recursos en investigación y desarrollo, y terminó de vender la primera generación después de la pandemia. Actualmente, Zacua no mantiene una producción continua de vehículos nuevos, pero ya trabaja en una nueva generación. El directivo describe este periodo como una etapa de “consolidación financiera y tecnológica”.
baterías de ion-litio utilizadas por la mayoría de los autos eléctricos, debido a que permite almacenar grandes cantidades de energía en relación con su peso y volumen. Sin embargo, contar con el mineral no basta para fabricar una batería.A grandes rasgos, primero debe extraerse y procesarse el litio para obtener compuestos aptos para baterías. Después se fabrican los materiales y las celdas que almacenan la energía y, finalmente, estas se agrupan dentro de un paquete con sistemas que controlan la carga, la temperatura y el suministro eléctrico.
importantes recursos de litio, pero la producción de celdas, la tecnología y buena parte de las inversiones necesarias para fabricarlas siguen concentradas en Asia, especialmente en China.Quantum tuvo un convenio con Yacimientos de Litio Bolivianos para que la empresa estatal le suministrara celdas producidas en el país, pero Soruco cuenta que esta no tenía la capacidad que requería la compañía, por lo que Quantum decidió seguir importando celdas desde China.
un tercio de los autos eléctricos que Estados Unidos importó se fabricó en México. Sin embargo, el país todavía depende de proveedores extranjeros en distintas etapas de la cadena de baterías. En el caso de Zacua, Tamez explica que la batería de sus primeros modelos era importada y representaba cerca de 30% del valor del vehículo.México también cuenta con recursos de litio. En 2022, el gobierno federal reformó la Ley Minera para declarar al mineral de utilidad pública, reservar su exploración y aprovechamiento al Estado e impedir nuevas concesiones privadas. Meses después creó Litio para México (LitioMx), un organismo público encargado de participar en su exploración, explotación y aprovechamiento.
Hasta ahora, esa decisión no se ha traducido en una producción comercial de celdas para autos eléctricos. El Programa Institucional de Litio para México 2026-2030 plantea continuar la exploración de los yacimientos, investigar materiales para baterías e instalar una planta de pequeña escala para ensamblar paquetes.
El precio es solo una parte del acceso
La primera generación de Zacua se vendió por alrededor de 490,000 pesos mexicanos, unos 28,000 dólares. Aunque se trataba de un automóvil pequeño, el precio lo mantuvo dentro de un mercado reducido.
La empresa busca alternativas de financiamiento para sus siguientes modelos. Para Tamez, reducir el precio de lista no resuelve el problema si las tasas de interés elevan demasiado las mensualidades. El acceso también depende de las condiciones del crédito y del uso que tendrá el vehículo.
Mobilidade Verde e Inovação (Mover) para apoyar el desarrollo tecnológico, la competitividad y la descarbonización del sector automotor. México, por su parte, presentó en junio de 2026 el Olinia 1, un prototipo eléctrico compacto desarrollado por medio de un proyecto público de investigación.Estas iniciativas enfrentarán preguntas similares a las que han acompañado a Zacua y Quantum: qué componentes podrán fabricarse internamente, de dónde vendrán las baterías, cómo se financiarán los vehículos y quién se encargará de repararlos.
Las dos empresas siguen lejos de la escala de las grandes armadoras extranjeras, pero han logrado fabricar vehículos bajo marcas propias y desarrollar capacidades locales de diseño, ensamble, baterías y servicio. Su siguiente etapa mostrará si pueden convertir esa experiencia en una producción más estable y llevar sus modelos más allá de un grupo reducido de compradores.
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