La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, y la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, han arrancado ya la campaña electoral a la alcaldía de Valencia. Ambas serán cabeza de cartel de PP y PSOE en la capital y, aunque hace tiempo que confrontan sus modelos de ciudad, la batalla se ha recrudecido en el escenario de la sociedad pública que la infraestructura más importante de Valencia en los últimos años: el soterramiento de las vías y el túnel de acceso ferroviario a la capital.
La sociedad Parque Central está integrada por representantes de las tres administraciones con competencias que deben desarrollar las obras: El Gobierno, a través del Ministerio de Transportes, la Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia. Hasta el momento, la sintonía había sido la tónica en la toma de decisiones, pero este jueves se desató una "crisis grave" al proponer el Gobierno la sustitución de una de sus consejeras en la sociedad por la delegada del Gobierno, lo que provocó la negativa del Ayuntamiento, interpretada como un "veto" por Transportes, y la suspensión de la junta de la sociedad. En el fondo de este desencuentro, nadie niega ya que está la pugna electoral entre Catalá y Bernabé en las elecciones municipales dentro de un año.
La delegada es una figura emergente en el socialismo con una notoriedad que creció de manera exponencial durante la gestión de la dana, pero que está obligada a confrontar con la alcaldesa en espacios al margen del Ayuntamiento, puesto que no forma parte de la corporación. Bernabé marca la pauta del grupo municipal socialista, pero no es la cara visible en los plenos para confrontar su idea de ciudad con la que desarrolla la alcaldesa. Esas diferencias se han puesto claramente de manifiesto en el gran proyecto que afecta a la sociedad Parque Central.
Tras el soterramiento de las vías, obra en marcha que corresponde al Ministerio, la ciudad tiene que diseñar un nuevo bulevar urbano sobre lo que aún es la cicatriz ferroviaria. El anterior equipo de Gobierno formado por Compromís y el PSOE, diseñaron el bulevar García Lorca, un gran corredor verde al estilo del Jardín del Turia que cosería los barrios del sur.
Con la llegada a la Alcaldía de María José Catalá, se encargó la modificación de ese diseño a la paisajista Kathryn Gustafson para, según explicó, dar respuesta a la movilidad de la zona, con carriles para el tráfico privado ante el desarrollo urbanístico de más de 4.000 viviendas que se prevé en los aledaños del bulevar.
Aunque las competencias urbanísticas son municipales, estas son dos visiones enfrentadas e irreconciliables se defenderán en el seno de la sociedad Parque Central, donde el PP no quiere a Catalá. Si el jueves la alcaldesa era más tibia, el teniente de alcalde y portavoz, Juan Carlos Caballero, fue ayer tajante: "No nos parece lo más oportuno que por parte del Gobierno de España quieran convertir la sociedad del Parque Central en un pleno municipal del Ayuntamiento de Valencia. No estamos dispuestos a que una sociedad de gestión se convierta en una plataforma electoral para la candidata del Partido Socialista en Valencia", argumentó.
Al ayuntamiento no le parece oportuno que Transporte cambie un perfil técnico quien encabezará la lista de los socialistas dentro de un año. "Nos parece una estrategia de confrontación política y de querer convertir todo en un escenario de crispación. Nos parece muy grave. Estamos hablando de una sociedad de gestión, de una sociedad que pretende mejorar la coordinación entre instituciones. Para hacer oposición ya está su grupo municipal", añadió Caballero.
La respuesta de Bernabé no tardó en llegar. "No sé si es algo personal. Catalá se va a medir conmigo en las elecciones y se va a tener que ir preparando", aseguró la alcaldesa al tiempo que lanzaba una advertencia: esa confrontación de modelos se mantendrá con ella o sin ella en el consejo de administración porque el Gobierno está alineado con la propuesta de corredor verde que defienden los socialistas en Valencia.
La junta de la sociedad tendrá que volver a reunirse en los próximos días y el nombramiento de Bernabé debe acordarse por unanimidad, algo que hoy parece imposible.