- RICHARD MILNE Y JACOB JUDAH
El presidente de EEUU quiere arrebatar el vasto territorio ártico a Dinamarca. ¿Qué podría hacer realmente?
El presidente Donald Trump ha insistido repetidamente en las últimas semanas en que EEUU debe "poseer" Groenlandia.
Pero, ¿cómo podría Washington tomar un control mayor o total de la vasta isla ártica que forma parte del reino de Dinamarca?
Funcionarios y exfuncionarios estadounidenses y daneses afirman que existen diversas opciones, algunas aparentemente rechazadas por Trump y otras que se están considerando activamente. Copenhague ha sugerido que EEUU podría aumentar su presencia militar en Groenlandia tras años de descenso.
Otras opciones que se están discutiendo en Washington incluyen un Pacto de Libre Asociación (COFA) similar al que EEUU tiene con tres estados insulares del Pacífico. En el escenario más extremo, la isla podría convertirse en territorio estadounidense, potencialmente por la fuerza.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció el miércoles que se reunirá con sus homólogos danés y groenlandés la próxima semana.
"Hay diversas posibilidades sobre la mesa que se están discutiendo", afirma Tom Dans, miembro de la Administración Trump como director de la Comisión de Investigación del Ártico de EEUU.
Señala que su estado, Texas, se independizó de México antes de ser anexionado por EEUU en el siglo XIX.
"Todo tiene su progresión; la primera forma de la relación podría no ser la definitiva. El COFA ha funcionado bien en ciertas situaciones. Cada acuerdo está diseñado a medida. Puede ser la primera estación de un viaje en tren", añade Dans.
Sin embargo, la preocupación de muchos en Copenhague es que Trump siga insistiendo públicamente en hacerse con el control total de Groenlandia.
"Básicamente, EEUU parece querer algo que Dinamarca y Groenlandia no están dispuestos a ceder", afirma Jon Rahbek-Clemmensen, director del Centro de Estudios de Seguridad Ártica del Real Colegio de Defensa Danés.
1. Opciones dentro del 'statu quo'
La solución preferida de Dinamarca sería otorgar a EEUU una mayor presencia en virtud del acuerdo de defensa vigente sobre Groenlandia que data de 1951.
Durante la Segunda Guerra Mundial, EEUU contaba con unos 15.000 soldados en Groenlandia en más de una docena de bases e instalaciones. Sin embargo, ha reducido gradualmente su presencia a sólo la Base Espacial Pituffik, donde cuenta con menos de 200 efectivos.
Funcionarios y ex funcionarios daneses afirman que Copenhague ha ofrecido regularmente a EEUU la oportunidad de establecer más bases en la isla, ya sean aéreas o navales, pero ha recibido una respuesta tibia.
Tanto Dinamarca como Groenlandia también han destacado que la isla de 57.000 habitantes, que dispone de grandes recursos minerales, está abierta a los negocios y recibiría con agrado la inversión estadounidense. Sin embargo, las autoridades afirman que el interés de Washington ha sido, en el mejor de los casos, tibio.
"A Dinamarca le encantaría ofrecer a EEUU una vía de escape", señala Rahbek-Clemmensen. "Algún tipo de victoria política para Trump, que no supondría renunciar al control político de la isla, sino otorgarle un mayor control sobre la seguridad".
Señala la posibilidad de un nuevo acuerdo de defensa; más bases; una postura antichina más clara por parte de Groenlandia; o incluso la idea de establecer bases en territorio estadounidense, similar a la situación de las bases militares británicas en Chipre.
Sin embargo, las autoridades explican que EEUU ha mostrado más interés en las oportunidades que podrían surgir de la eventual independencia de Groenlandia de Copenhague.
"Los groenlandeses son un pueblo con derecho a la autodeterminación. Gran parte del debate que se está desarrollando ahora mismo [en Washington] es cómo honrar ese debate", señala Dans.
2. Opciones con la independencia de Groenlandia
Las encuestas realizadas con poca frecuencia sugieren que una clara mayoría de groenlandeses está a favor de la independencia de Copenhague, especialmente si su economía mejora. Sin embargo, pocos —tan sólo el 6% en la encuesta más reciente— quieren unirse a EEUU, mientras que el 85% se opone.
Aun así, algunos miembros de la Administración estadounidense ven la independencia de Groenlandia como un desafío para EEUU y una oportunidad para cambiar la relación.
"Cuando sean independientes, esa será la amenaza para EEUU, porque no podrán defenderse por sí solos. Desafortunadamente, serán coaccionados o absorbidos por los rusos y los chinos de inmediato", explica Alexander Gray, director del Consejo de Seguridad Nacional durante el primer mandato de Trump.
"Debe existir un paraguas de seguridad proporcionado por EEUU, y ahí es donde entra en juego un Pacto de Libre Asociación".
Palaos, las Islas Marshall y Micronesia tienen COFAs en virtud de los cuales EEUU tiene acceso militar exclusivo y el derecho a denegar el mismo acceso a otros países a cambio de pagos financieros, por un total de 7.000 millones de dólares (6.000 millones de euros) durante 20 años para los tres estados del Pacífico.
Gray argumenta que Groenlandia, ubicada geográficamente en América del Norte, debería ser miembro asociado del tratado de libre comercio entre EEUU, México y Canadá como incentivo adicional.
Funcionarios de Dinamarca y Groenlandia temen que EEUU haya iniciado una campaña de influencia para impulsar la independencia. Esto llevó al ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, a quejarse ante el encargado de negocios estadounidense en Copenhague en agosto sobre "actores extranjeros" que buscan afectar el futuro de la isla.
Un COFA también cuenta con partidarios en Groenlandia, aunque la mayoría parece recelar de cambiar una relación de dependencia por otra.
Kuno Fencker, un diputado groenlandés que ha coqueteado con la Administración Trump, afirma que un COFA con EEUU sería mejor que el acuerdo actual de la isla con Copenhague. Otros también admiten que una Groenlandia independiente necesitaría una relación de seguridad con EEUU o Dinamarca para sobrevivir.
Pero otros se muestran más escépticos. Rahbek-Clemmensen afirma que un COFA apenas cambiaría la situación de seguridad de EEUU —aparte de darle mayor control para bloquear las inversiones chinas—, mientras que a Washington le costaría grandes sumas en subsidios para impulsar la economía de Groenlandia.
"Me cuesta entender cómo Groenlandia aceptaría un COFA sin incentivos económicos mucho mejores que los actuales", añade, señalando los 700 millones de dólares en subsidios anuales que Dinamarca entrega actualmente.
Esto ha generado preocupación en Copenhague a que Trump sólo se conforme con la propiedad absoluta de Groenlandia.
3. Anexión
Dinamarca se está tomando en serio la negativa de Trump a descartar el uso de la fuerza militar para hacerse con Groenlandia.
En sí misma, las autoridades admiten que una invasión militar sería sencilla y se produciría en cuestión de minutos. Hay pocos militares daneses en Groenlandia y escaso equipo, a pesar de que Copenhague ha anunciado que invertirá 4.200 millones de dólares para reforzar la seguridad en el Ártico.
Pero Mette Frederiksen,primera ministra de Dinamarca, expresó esta semana su preocupación de que cualquier ataque militar estadounidense a Groenlandia supondría el fin de facto de la OTAN y del sistema de seguridad europeo posterior a la Segunda Guerra Mundial.
"Este es el momento de destacar ese mensaje: que esto tendrá importantes consecuencias para las relaciones diplomáticas y la alianza. El mensaje está dirigido a los republicanos del Congreso, no sólo a Trump", afirma Rahbek-Clemmensen.
"También es una señal para la industria armamentística estadounidense, que depende en gran medida de la existencia de la OTAN".
Dans afirma que el interés de Trump es proteger la seguridad estadounidense. "Esto no parte de ninguna ambición territorial", añade.
En su primer mandato, Trump expresó su deseo de comprar la isla ártica, pero Dinamarca y Groenlandia se opusieron rotundamente adoptando la postura que se mantiene hasta hoy: "no está en venta".
Sin embargo, algunos en Copenhague temen que Trump y algunos de sus asesores quieran expandir el territorio estadounidense, y que su interés como exmagnate inmobiliario se haya visto atraído por la inmensidad de Groenlandia, agrandada artificialmente en muchos mapas debido a distorsiones cartográficas al visualizar un globo terráqueo sobre una superficie plana.
"Si es una cuestión de territorio, no hay una solución amistosa", advierte un exfuncionario danés. "Y eso es de lo que creo que se trata".
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