- GEORGE STEER, RACHEL REES Y JONATHAN VINCENT
Grupos energéticos, empresas de pequeña capitalización y compañías de materiales han desplazado a las acciones vinculadas a la IA como las de mayor rendimiento.
Este año, los inversores se han volcado en supermercados, empresas energéticas y fabricantes, adoptando una estrategia de compra de cualquier sector excepto la tecnología que ha impulsado una violenta rotación bajo la superficie del mercado bursátil estadounidense.
Los fondos de renta variable estadounidenses centrados en acciones no pertenecientes al sector tecnológico han captado 62.000 millones de dólares en entradas en las últimas cinco semanas, eclipsando los 50.000 millones que los inversores aportaron a dichos fondos en todo 2025, según muestran datos de Deutsche Bank.
Estos flujos han impulsado una serie de sectores que habían perdido el favor de los inversores, mientras que muchas de las empresas que tuvieron un mejor comportamiento el año pasado han pasado apuros a medida que el auge de la IA en Wall Street se frena y los inversores muestran su preocupación por el impacto de esta tecnología en la industria del software.
El cambio se aceleró la semana pasada, cuando los grupos de capital riesgo se vieron arrastrados por una fuerte liquidación de las acciones de software provocada por el lanzamiento de nuevas herramientas de codificación por parte de la start up de IA Anthropic.
Se ha producido "una importante rotación hacia lo que llamaríamos sectores inmunes a la IA, como servicios públicos, alimentación, minería, construcción y telecomunicaciones", afirma Andrew Lapthorne, estratega cuantitativo de Société Générale.
Ocho de los 11 sectores del S&P 500 han subido desde principios de enero —a excepción de las acciones de tecnología de la información, finanzas y consumo discrecional—, mientras que el Russell 2000 de valores de pequeña capitalización se anota un alza del 6%.
En los últimos tres meses, el Russell 2000 ha superado en más de un 10% al Nasdaq 100, centrado en la tecnología.
Sin embargo, a pesar de las ganancias generalizadas, el S&P en su conjunto ha tenido dificultades para avanzar desde que las acciones tecnológicas tocaron techo a finales de octubre, lo que pone de relieve la enorme importancia del sector tecnológico para el índice de referencia de Wall Street.
"La ampliación del rendimiento del mercado en los últimos meses ha tenido un coste: ganancias menos estelares a nivel de índice", explica Kevin Gordon, responsable de análisis macro de Charles Schwab.
La empresa de tractores Deere y los grupos de construcción TopBuild y Comfort Systems USA han ganado más de un 20% desde principios de enero y cotizan en máximos históricos. Los grupos de software Salesforce, AppLovin y FactSet se encuentran entre las 10 acciones con peor rendimiento del S&P 500 este año.
Las acciones de energía y materiales han subido, mientras que analistas de Bank of America señalan que los productos básicos de consumo han registrado su mejor comienzo de año en más de un cuarto de siglo. El valor de mercado de Walmart superó el billón de dólares la semana pasada, incorporando a la mayor cadena minorista estadounidense a un selecto club dominado por los grupos tecnológicos.
Los miembros de las Siete Magníficas del sector tecnológico no han logrado mantener el ritmo. Amazon, Google y Microsoft sufrieron una fuerte caída la semana pasada tras revelar planes para invertir cientos de miles de millones de dólares en infraestructura de IA este año.
"No cabe duda de que hay un mayor escrutinio [sobre las Grandes Tecnológicas]", afirma Seema Shah, estratega global jefe de Principal Asset Management. "Las valoraciones están tensionadas. Por eso, ahora la gente quiere ver el rendimiento de la inversión".
Los analistas afirman que la rotación comenzó en el último trimestre de 2025 ante los indicios de una expansión del crecimiento de las ganancias más allá de las tecnológicas de gran capitalización. Este impulso se ha mantenido hasta la temporada de resultados del cuarto trimestre: la tasa de crecimiento media de las empresas del S&P 500 que han presentado sus resultados hasta la fecha es de casi el 10%, la más alta en cuatro años, según Deutsche Bank.
Se prevé que la economía creciese a una tasa anualizada del 4,2% en el cuarto trimestre, según la Reserva Federal de Atlanta. Ese rápido ritmo de crecimiento ha aumentado el atractivo de las acciones de los sectores del transporte, los metales y la minería, que suelen tener buenos resultados durante los períodos de expansión económica, según Max Kettner, estratega jefe de multiactivos de HSBC.
Las expectativas de bajadas de los tipos de interés este año también han contribuido al optimismo de los inversores sobre la trayectoria de la economía estadounidense.
Las acciones de software estadounidenses han sido las más afectadas por la rotación en curso en el mercado. Un informe reciente del prime bróker de Goldman Sachs mostró que los hedge fund vendieron acciones del sector durante el mes de enero, optando en su lugar por los valores cíclicos e industriales.
"El sector del software está ardiendo y las llamas empiezan a propagarse", advierte Jon Zauderer, especialista en tecnología y software de Citigroup.
A medida que se intensificaban los temores sobre el impacto de las últimas herramientas de Anthropic, "la gente pensó: 'Vale, necesito reducir el riesgo'", añade Zauderer. "Empresas de videojuegos, grupos de automatización de diseño electrónico, servicios de TI, todo se abandonó".
La preocupación sobre cómo la IA podría afectar a empresas de software que abarcan los sectores editorial, legal y financiero podría haberse traducido en entradas de capital para bienes de consumo básico, según Jeff Blazek, codirector de inversiones y jefe de estrategias multiactivo de Neuberger Berman.
"El capital que buscaba ingresos seguros y duraderos necesita un nuevo destino", afirma. "Si se están vendiendo sectores como el software, tal vez el dinero esté fluyendo hacia bienes de consumo básico, como una inversión más defensiva".
Las fluctuaciones en la IA han ayudado a los mercados de Europa y Asia a prolongar el rendimiento superior que ofrecieron el año pasado en relación con EEUU. El Stoxx Europe 600 ha subido casi un 5% este año, frente a menos del 2% en el caso del S&P, mientras que muchos mercados emergentes han acumulado ganancias mucho mayores.
"Hemos visto una expansión masiva desde EEUU hacia el resto del mundo, y desde la IA y la tecnología hacia prácticamente todo lo demás", señala un operador senior de renta variable de un banco europeo.
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