- JUANDE PORTILLO @JuandePortillo @Nueva York
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- Opinión. El 11-S veinticinco años después
Un cuarto de siglo tras la caída de las Torres Gemelas, su emplazamiento acoge la construcción de un nuevo rascacielos que culminará en 2031 y será sede de American Express. Nueva York rinde homenaje este viernes a las víctimas y héroes del día de los atentados.
El célebre historiador británico Eric Hobsbawn sostenía que son los acontecimientos históricos, y no las fechas cronológicas, las que marcan los cambios de era. En esta línea, mantenía que el siglo XIX arrancó tempranamente con la Revolución Francesa de 1789, o que el XX no echó a andar hasta la Primera Guerra Mundial, en 1914. Siguiendo su doctrina, puede afirmarse que el siglo XXI comenzó realmente con los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, a los que el planeta entero asistió, atónito y en riguroso directo televisado, al nacimiento del incierto mundo de hoy.
Un cuarto de siglo después, destinados más de 20.000 millones de dólares a la reconstrucción del enclave del bajo Manhattan, un World Trade Center renacido literalmente de sus cenizas se resiste a quedar culminado. Este verano se ha colocado la primera piedra de un nuevo rascacielos que terminará de erigirse ya en la próxima década, reforzando un complejo que sigue transformándose con el mundo, con firmas tecnológicas o de inteligencia artificial disputando el espacio a las tradicionales oficinas financieras, y en el que la ciudad rinde homenaje hoy a los héroes y víctimas del 11-S, en el 25 aniversario de los atentados.
Desde su inauguración en 1974, el complejo del World Trade Center se convirtió en símbolo del dominio financiero de EEUU. Es esto lo que lo convirtió en el objetivo de los atentados terroristas promovidos por el líder de Al-Qaeda, Osama Bin Laden, cuyos 19 secuaces secuestraron cuatro aviones comerciales para estrellarlos el 11-S contra los emblemas estadounidenses del poder económico (las Torres Gemelas), militar (el Pentágono) y político (el Capitolio, que no fue alcanzado porque el avión, amotinado, cayó en un campo de Pensilvania).
La devastación fue tal que se tardó un año en retirar los principales escombros de la Zona Cero para comenzar la reconstrucción.
Se da la circunstancia de que el gigante de la promoción inmobiliaria Larry Silverstein había firmado un contrato de arrendamiento del WTC por 99 años apenas unas semanas antes del 11-S. Desde entonces ha centrado sus esfuerzos en una reconstrucción que calcula que acabará costando unos 26.200 millones de dólares.
Buena parte de la inversión pendiente se concentrará en la construcción del nuevo rascacielos iniciada en julio. El Two World Trade Center alcanzará los 373 metros en 2031, en el 30 aniversario de los atentados, y será sede global de American Express.
La silueta de la planta de las Torres Gemelas la ocupan ahora dos fuentes conmemorativas, junto a las que se erige el Museo Memorial del 11-S y el Oculus, estación de transportes diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava emulando una paloma que alza el vuelo. Alrededor se erigen un puñado de nuevos rascacielos entre los que destaca el One World Trade Center, una torre de cristal de 1.776 pies de altura (por el año de la Declaración de Independencia de EEUU). Es la torre más alta de Nueva York, con 541 metros frente a los 417 de la antigua Torre Norte.
De la banca a firmas de IA
En su día, las 110 plantas de las Torres Gemelas alojaban 50.000 trabajadores de 430 empresas de 28 países diferentes, entre las que destacaban firmas inversoras, aseguradoras y financieras, como Morgan Stanley, Bank of America o Lehman Brothers. Hoy el panorama es diferente.
"El Distrito Financiero ha cambiado muchísimo. Se están convirtiendo muchas oficinas en apartamentos, se construyen parques... Y en el One World Trade Center puedes encontrar gran variedad de empresas, no solo financieras, sino muchas tecnológicas, de medios o coworking", explica Blanca Pereda, head of enterprises orchestration de la firma alemana de software Celonis, con sede en la planta 70. La española considera "una suerte" trabajar en el WTC, pero reconoce que "la realidad es que recordamos el 11-S todos los días. No con miedo, pero sí con mucho respeto".
Siete minutos de silencio en un homenaje sin la presencia de Trump
Cualquier persona de cierta edad recuerda con precisión qué se encontraba haciendo cuando dos aviones comerciales impactaron contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. "Sin embargo, 100 millones de estadounidenses ni siquiera habían nacido o son demasiado jóvenes para recordar ese día por sí mismos", explica Beth Hillman, presidenta y directora del Memorial y Museo del 11-S, reivindicando la necesidad de "conmemorar a las casi 3.000 personas que murieron ese día; educar a la próxima generación de estadounidenses sobre lo que sucedió y lo ocurrido desde entonces; e inspirar a todos los que visitan este lugar sagrado con historias de valor y sacrificio".
Nueva York conmemora este viernes el 25 aniversario de los atentados en un acto en el que los familiares de las víctimas leerán los nombres de las 2.983 personas fallecidas en el 11-S y el atentado bomba previo contra el World Trade Center (WTC) de 1993.
Durante la ceremonia se sucederán siete minutos de silencio. Uno a las 08:46 (14:46 en la Península Ibérica), cuando el vuelo 11 de American Airlines, de Boston a Los Ángeles (LA), impactó contra la Torre Norte del WTC; otro a las 9:03, cuando el vuelo United 175, con la misma ruta, colisionó con la Torre Sur; un tercero a las 9:37, cuando el vuelo American Airlines 77, de Washington a LA, cayó sobre el Pentágono; otro a las 9:59, cuando se derrumbó la Torre Sur; un quinto a las 10:03 cuando el United Airlines 93, de Nueva Jersey a San Francisco, que los secuestradores pretendían dirigir contra el Capitolio, se estrelló en un campo de Shanksville (Pensilvania); otro a las 10:28, cuando se desplomó la Torre Norte; y, por primera vez este año, un séptimo momento, a las 12:20, dedicado a quienes fallecieron posteriormente por complicaciones de salud ligadas al 11-S.
La toxicidad del aire
En este sentido, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, acaba de desclasificar documentos que acreditan que la ciudad ocultó la toxicidad del aire de la Zona Cero, que calcula responsable de más muertes en el último cuarto de siglo que las ocasionadas el día del 11-S.
Inmersa en una ola de polarización política, la sociedad estadounidense, que se unió tras los atentados, llega dividida al homenaje del 25 aniversario. Por primera vez, el presidente de EEUU no acudirá a la conmemoración de Nueva York. En su lugar, Donald Trump asistirá al Pentágono, según The New York Times por la negativa de las familias de las víctimas a dejarle intervenir en un acto apolítico, lo que él ha negado. Sí asistirán su vicepresidente, J. D. Vance, o el alcalde Mamdani, pese a que quien ocupaba su cargo el 11-S, Ruldolph Giuliani, cercano a Trump, ha pedido que el primer alcalde musulmán de la ciudad no acuda a los actos conmemorativos.
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