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Juan Manuel de Prada: «El alquiler no es una aspiración humana. Es tener una casa»

Juan Manuel de Prada: «El alquiler no es una aspiración humana. Es tener una casa»
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El escritor reivindica la propiedad frente al alquiler, repasa su carrera y defiende una mirada «antimoderna» alejada de las etiquetas ideológicas
Juan Manuel de Prada: «El alquiler no es una aspiración humana. Es tener una casa»

El escritor reivindica la propiedad frente al alquiler, repasa su carrera y defiende una mirada «antimoderna» alejada de las etiquetas ideológicas

Regala esta noticia Añádenos en Google Juan Manuel de Prada, ante el público de Ágora UTAMED durante la conversación sobre cultura y pensamiento crítico. (Julio J. Portabales)

Julio J. Portabales

01/10/2026 Actualizado a las 22:46h.

Juan Manuel de Prada no necesita demasiado tiempo para dejar claro que mantiene una relación peculiar con la modernidad. Lleva un teléfono de los de ... antes, sin aplicaciones ni redes sociales, una elección deliberada que explicó con una pequeña broma: «Para que no me lo coja el CNI. Ni Pegasus». Y mientras intentaba averiguar, cómo apagarlo, encontró otra manera de inaugurar la tarde; fue el primer invitado de Ágora UTAMED que se animó a pedir una copa de ron. Móvil sencillo, una trago de añejo y pocas ganas de acomodarse a lo que se espera de él. Una presentación bastante coherente para alguien invitado a hablar de cómo pensar a contracorriente.

El columnista se definió como «un escritor con bastante lealtad a su universo, a sus obsesiones y a sus temas». Miró también hacia aquel autor que irrumpió con fuerza en los noventa y terminó ganando el Premio Planeta en 1997 con 'La tempestad'. Lo hizo sin demasiada reverencia hacia su propio palmarés. «Gané el Premio Planeta con mi peor novela», afirmó, antes de presumir de ser «el último ganador legítimo» del galardón.

«Gané el Premio Planeta con mi peor novela», afirmó, antes de presumir de ser «el último ganador legítimo» del galardón«

Tampoco imaginaba entonces otra de las patas que acabarían definiendo su trayectoria. «Nunca quise ser columnista de diario», reconoció. Lleva, sin embargo, más de tres décadas escribiendo en prensa y conoce bien el reverso del oficio: cuanto más se publica, explicó, más posibilidades existen de opinar sobre asuntos que no se dominan y «patinar. Aun así, aseguró que, pese a los tiras y aflojas con algunos directores, siempre ha podido seguir escribiendo lo que consideraba que debía escribir.

Esa independencia la trasladó también al terreno de las ideas. «Ideológicamente soy antimoderno», se definió. Rechazó la etiqueta de tradicionalista porque, a su juicio, cualquier '-ismo' termina convirtiendose en ideología. En cambio, reivindicó el pensamiento tradicional y explicó su relación con la fe en términos identitarios: «La religión católica explica lo que yo soy. Si yo perdiera la fe, seguiría siendo católico».

Una casa, no un alquiler

El debate se volvió especialmente concreto cuando apareció la vivienda. De Prada calificó de «absolutamente comprensible» la frustración de quienes no pueden acceder a ella y sostuvo que «un régimen político que a las personas que están dispuestas a trabajar no les garantiza la posibilidad de tener una vivienda donde puedan vivir de forma digna y tener una familia, es un régimen injusto».

Su tesis se aleja de presentar el alquiler como la meta. «El alquiler no es una aspiración humana. A lo que un ser humano aspira es a tener una casa. A que esa casa sea suya», defendió. Y si el mercado no permite garantizar ese acceso, reclamó una intervención directa del Estado mediante la construcción de vivienda. En ese contexto dejó otra de las frases de la tarde: «Florentino Pérez es un enano al lado del Estado», al referirse a la capacidad pública para actuar sobre el mercado.

La conversación aterrizó además en Málaga. Sobre la ciudad, el escritor la definió como «una de las más dinámicas» de España, aunque advirtió de que ese crecimiento puede favorecer, en su opinión, la concentración de la propiedad y la desaparición del pequeño comercio frente a las grandes cadenas: «¿Qué sentido tiene una sociedad donde hay un porcentaje de gente que no puede tener una casa? Es una sociedad enferma».

Juan Manuel de Prada sobre Ceuta y Melilla:«Me atrevería a decir incluso que ya, de algún modo, se han perdido»

Hubo tiempo también para Ceuta y Melilla, dos territorio sobre los que De Prada dejó unas de las afirmaciones más contundentes de la tarde: «Me atrevería a decir incluso que ya, de algún modo, se han perdido». El escritor vinculó esa reflexión con la presión migratoria y aseguró que, en su opinión, Ceuta atraviesa un proceso comparable al vivido en algunos barrios periféricos de grandes ciudades francesas, hasta el punto de sostener que hay residentes que desean marcharse.

A partir de ahí defendió una doble exigencia: que los Estados conserven la capacidad de decidir quién entra en sus fronteras y que, al mismo tiempo, quienes sean admitidos reciban una acogida plena y puedan aspirar «a una vida igual de digna que los demás». «No podemos vivir al margen del sufrimiento del prójimo», señaló, aunque consideró un «disparate» permitir llegadas que después las administraciones no pueden atender adecuadamente. Para el filólogo nacido en Barakaldo, lo ocurrido en Ceuta responde además a dinámicas que calificó de «más oscuras» que una inmigración natural y lo interpretó como «el principio de la pérdida de Ceuta».

Entre el teléfono sin aplicaciones, el ron y un puñado de afirmaciones destinadas a incomodar a casi todos los marcos ideológicos, De Prada acabó haciendo honor al título de la cita. Él mismo había dejado antes una definición que resumía bien la tarde: «Soy un pesimista en el diagnóstico de la realidad, pero un esperanzado».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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