Miércoles, 15 de abril de 2026 Mié 15/04/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

La deuda pública mundial alcanzará el 100% del PIB para 2029

La deuda pública mundial alcanzará el 100% del PIB para 2029
Artículo Completo 1,278 palabras
El FMI aplaude la disciplina fiscal de España, cuya deuda pública bajará este año por debajo del 100% por primera vez desde la pandemia. Leer
ECONOMÍALa deuda pública mundial alcanzará el 100% del PIB para 2029Actualizado 15 ABR. 2026 - 15:12El FMI y el Banco Mundial celebran esta semana en Washington sus juntas de primavera, en las que revisan sus previsiones económicas para el conjunto del año.FMIFMI

El FMI aplaude la disciplina fiscal de España, cuya deuda pública bajará este año por debajo del 100% por primera vez desde la pandemia.

Un nivel no visto desde la Segunda Guerra Mundial. La deuda pública de todo el planeta sigue creciendo de forma desbocada y para 2029 superará el 100% del PIB. Este año, terminará en el 95,3% y la tendencia es claramente alcista, según alerta el Fondo Monetario Internacional (FMI), que acaba de publicar su último Monitor Fiscal.

El organismo alza la voz de alarma al asegurar que el margen de maniobra de los gobiernos se ha reducido de forma drástica en un contexto de deuda elevada, tipos de interés altos y nuevas tensiones geopolíticas. La crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio ha añadido "una nueva fuente de presión fiscal" sobre unas cuentas públicas ya deterioradas tras la pandemia.

Este deterioro en la balanza fiscal se produce pese a que el crecimiento global se mantiene relativamente sólido, lo que evidencia que los problemas fiscales ya no son coyunturales, sino estructurales.

En este contexto, España emerge con una trayectoria relativamente más favorable que otros grandes países de la eurozona, aunque no exenta de riesgos. El déficit público español se reduce desde el 3,3% del PIB en 2023 al 2,5% en 2025 y se situará en torno al 2,1% al cierre de este ejercicio, estabilizándose después cerca del 2,2%.

En paralelo, la deuda pública inicia una senda descendente. Por primera vez desde la pandemia, y si se cumplen las previsiones del FMI, España cerrará 2026 con su deuda soberana por debajo del umbral del 100% del PIB, concretamente, en el 98,2% y se seguirá recortando en el próximo lustro, hasta rozar el 90% en 2031.

Este ajuste, más rápido que el de otras grandes economías europeas, refleja tanto el impacto del crecimiento nominal del PIB como una cierta consolidación fiscal, aunque el nivel de deuda seguirá siendo elevado en términos históricos. Además, cualquier traspié en las previsiones económicas podrían volver a disparar el peso de la deuda pública sobre el Producto Interior Bruto del país por encima del 100%.

El contraste dentro de la eurozona es innegable. Al contrario que España, Francia mantiene un déficit superior al 5% y una deuda que seguirá aumentando hasta superar el 120% del PIB a finales de la década. Italia, por su parte, continúa anclada en niveles de deuda cercanos al 135% del PIB, con una corrección muy limitada.

Alemania, tradicional ancla fiscal europea, también se aleja de su ortodoxia: tras activar cláusulas de escape para aumentar el gasto, especialmente en el capítulo de defensa, su déficit se ampliará y su deuda retomará una senda ascendente, de forma que en una década incrementará el peso de su deuda pública en diez puntos porcentuales, hasta llegar al 74%.

El FMI subraya que Europa se enfrenta a un dilema estructural: financiar nuevas prioridades, como el gasto militar o la transición energética, sin agravar unos niveles de deuda ya elevados.

No se trata de un desafío es exclusivo de la eurozona. En Estados Unidos, el déficit público se mantiene en niveles muy elevados, entre el 7% y el 8% del PIB, incluso en una economía cercana al pleno empleo, y la deuda alcanzará el 142% del PIB en 2031.

La ausencia de un plan creíble de consolidación sitúa a la mayor economía del mundo en una trayectoria fiscal cada vez más vulnerable. Además, el precario equilibrio de poder en el Congreso norteamericano amenaza con bloquear al país cada vez que es necesario renegociar el techo del déficit público para seguir endeudándose.

China, por su parte, ha optado por una estrategia opuesta pero con el mismo resultado: expandir el gasto para sostener la demanda interna en un entorno de presiones deflacionistas. Esto ha llevado su déficit a cerca del 8% del PIB y empujará su deuda hasta el entorno del 127% en 2031. El FMI considera que este impulso fiscal es necesario a corto plazo, pero advierte de que exigirá ajustes significativos en un futuro no muy lejano, incluyendo reformas fiscales y del sistema de Seguridad Social.

Más allá de las grandes economías, el informe alerta de un deterioro generalizado. El déficit global se mantiene en torno al 5% del PIB y el gasto en intereses ha aumentado desde el 2% hasta casi el 3% del PIB en apenas cuatro años, reflejo del impacto del endurecimiento monetario. Este aumento del coste de financiación reduce el espacio fiscal disponible y eleva la sensibilidad de los mercados a cualquier desviación presupuestaria.

Retos

El nuevo entorno también está transformando la estructura de los mercados de deuda. La retirada progresiva de los bancos centrales como compradores de bonos obliga a los gobiernos a depender más de inversores privados, lo que incrementa la volatilidad y el riesgo de episodios de tensión financiera. A ello se suma el acortamiento de los vencimientos en algunos países, como Estados Unidos, que aumenta la exposición a subidas de tipos a corto plazo.

En este contexto, los riesgos se acumulan. El FMI advierte de que una prolongación de la guerra en Oriente Medio podría elevar aún más los precios de la energía, endurecer las condiciones financieras y disparar la deuda global en varios puntos adicionales. "La política fiscal debe responder con cautela, proporcionando apoyo donde sea necesario sin llevar las finanzas públicas al límite", según advierten desde el organismo.

Desde el Fondo insisten en que el tiempo para un ajuste ordenado se está agotando. La brecha fiscal global (la distancia entre el déficit actual y el necesario para estabilizar la deuda) se ha reducido prácticamente a cero, desde más del 1% del PIB hace una década. Esto implica que cualquier nuevo shock puede empujar a muchos países a una trayectoria insostenible.

El organismo pone como ejemplo a España en el beneficio que supone avanzar en la digitalización de la Administración Pública, ya que es una fórmula para "generar margen presupuestario con menores costes sociales y políticos", un camino, dice el FMI, especialmente recomendable "cuando la polarización política complica la puesta en marcha de reformas de amplio alcance".

Citi gana un 42% gracias el tirón de mercados e inversiónEl FMI enfría el crecimiento mundial por la guerra de Irán, aunque España resisteJPMorgan gana un 13% más gracias a la banca de inversión y el 'trading' Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir