- INÉS ABRIL
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Santander es el primer emisor español de bonos no preferentes, seguido de CaixaBank. El instrumento que Europa inventó hace 10 años pierde parte de su propósito.
Europa se inventó un nuevo tipo de deuda bancaria hace justo diez años para reforzar la capacidad de los bancos de rescatarse a sí mismos. Fueron bautizados como bonos sénior no preferentes y las grandes entidades se lanzarlos a emitirlos. También las españolas. Santander, CaixaBank, BBVA y Sabadell tienen 95.300 millones de euros actualmente en cotización, pero un nuevo cambio legislativo los ha puesto en la picota.
La nueva primacía de los depósitos es la responsable. La Unión Europea acaba de reforzar todas sus tipologías para que tengan preferencia sobre cualquier otra deuda no garantizada. Si un banco cae, serán los bonos cotizados los que asuman las pérdidas y paguen los platos rotos.
El cambio despeja cualquier duda. A partir de ahora, todos los bonos sénior están por debajo de los depósitos en el orden de prelación en caso de insolvencia o resolución bancaria. El problema es que Europa ha tardado más de una década en resolver la controversia, así que mientras tanto tuvo que crear una nueva categoría, la sénior no preferente, que pudiera absorber pérdidas sin que nadie lo cuestionara.
Doble vía
Los bancos emiten desde entonces dos tipos de bonos sénior, los preferentes y los no preferentes. Y los volúmenes son milmillonarios en ambos casos. Los cuatro grandes españoles tienen 105.300 millones de euros de saldo vivo en los primeros y 95.300 millones en los segundos.
Santander es el principal emisor, con 73.000 millones en el primer tipo y 58.000 en el segundo. CaixaBank tiene 20.700 millones en deuda no preferente, más que BBVA (12.300 millones), pero este último gana en la categoría preferente (21.000 millones frente a 8.000 millones). Sabadell cuenta con 3.300 y 4.300 millones, respectivamente.
La duda es qué pasará con la deuda no preferente, ahora que la preferente empezará a servir en su integridad para absorber pérdidas puesto que ya no tiene la misma consideración que los depósitos. Además, le sale más barata a la banca.
Hay división de opiniones. Fuentes bancarias aseguran que las dos categorías seguirán funcionado en paralelo como hasta ahora, porque cada una cumple una función. "Prevemos un menor volumen de emisión de bonos no preferentes en el futuro", sentencia, sin embargo, la firma de análisis experta en deuda CreditSights.
Pero los analistas añaden que habrá matices. Dependerá de cada banco, de la fortaleza de sus depósitos, de sus requerimientos regulatorios y de la postura que adopten las autoridades europeas sobre determinadas cuestiones.
CreditSights recuerda que ya hay tres países en Europa cuya legislación da primacía a los depósitos frente a otras deudas. El resto tendrá dos años para introducir la nueva decisión de Bruselas en sus normas nacionales, pero Italia, Portugal y Grecia han recorrido ese camino por adelantado.
En blanco
Los bancos portugueses y griegos jamás han emitido deuda no preferente, pero tampoco cuentan en sus filas con entidades grandes que estén sujetas a los criterios de subordinación establecidos para las más grandes en el colchón anticrisis europeo (MREL).
Italia sí tiene grandes bancos con esa exigencia y todos ellos han emitido bonos no preferentes, aunque en una cuantía inferior a la del resto de Europa. Esa situación lleva a fuentes financieras a anticipar que estos instrumentos seguirán teniendo futuro pese a la reforma de los depósitos.
Las entidades italianas tienen a su favor una base de depósitos muy amplia. Buena parte de su financiación viene de ahí. En cambio, CreditSights destaca que los bancos españoles dependen en mayor medida de los fondos mayoristas y que les vendrá bien tener deuda no preferente que proteja la preferente (porque asumirá pérdidas primero) y que abarate la capa más sénior.
"El modelo de negocio de cada banco condicionará la necesidad de seguir emitiendo bonos no preferentes", señala la firma de análisis.
Bancos sistémicos
Santander no tendrá mucha elección. Es el único banco español en la lista de los sistémicos globales. Son los que están considerados demasiado grandes para caer y tienen exigencias específicas que responden al nombre de TLAC. BNP Paribas, Crédit Agricole, BPCE, Société Générale y Deutsche Bank están en el mismo grupo. Todos ellos seguirán necesitando estos instrumentos para cumplir esa parte de sus obligaciones.
La última duda está en los reguladores europeos. Los bonos sénior preferentes ya no tienen la misma primacía que los depósitos en caso de tropiezo, pero la mantienen con otras deudas, como las notas estructuradas. Eso puede levantar recelos en las autoridades, que pueden ser reacias a dar una capacidad completa de absorción de pérdidas a los bonos sénior por la dificultad de independizarlos de otros pasivos, lo que seguiría haciendo necesaria la capa extra de los no preferentes.
Esa última es la postura de la banca, según fuentes financieras. El sector considera que las autoridades continuarán otorgando un trato diferenciado a las dos tipologías. "La deuda sénior no preferente sigue teniendo su valor como elemento elegible para el requerimiento de subordinación del MREL. Por este motivo, los bonos preferentes y los no preferentes computan para requerimientos distintos (el general del MREL y el de subordinación del MREL) y a los emisores les interesa que ambas clases sigan existiendo, por su diferencia en coste", explica un experto.
Por ahora, analistas y bancos creen que las emisiones continuarán, señalan fuentes del mercado. Otra cosa es que las entidades comiencen a dejar sin reponer algunos vencimientos de la deuda sénior no preferente y los reemplacen con bonos preferentes, pero en una cuantía limitada y sin que lleguen a desaparecer, como ocurre en Italia, añaden.
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