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Lo que Sánchez le debe a Zapatero

Lo que Sánchez le debe a Zapatero
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La caída en desgracia del expresidente debilita la solidez de la mayoría de la investidura lo mismo que las condenas a los compañeros de viaje en el Peugeot devalúan la épica de resistencia. Con las historias que cuenta en sus libros, Sánchez se dispara en los pies. A buena hora se le ocurrió escribir. Leer
Ensayos liberalesLo que Sánchez le debe a Zapatero
  • TOM BURNS MARAÑÓN
Actualizado 24 JUL. 2026 - 00:35El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el expresidente, José Luis Rodríguez Zapatero.Claudia AlbaSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

La caída en desgracia del expresidente debilita la solidez de la mayoría de la investidura lo mismo que las condenas a los compañeros de viaje en el Peugeot devalúan la épica de resistencia. Con las historias que cuenta en sus libros, Sánchez se dispara en los pies. A buena hora se le ocurrió escribir.

Con más frecuencia de la que sería deseable para el bien de todos, las carreras políticas acaban en el llanto y el crujir de dientes. Por eso el que ostenta el poder ha de poner mucha atención con lo que dice y, sobre todo, tener mucho cuidado con lo que redacta. El párrafo que sigue a continuación es un buen ejemplo de cómo algo escrito antes de ayer hoy chirría y rechina hasta decir basta.

"Yo había sentido su apoyo de forma inequívoca. En aquellos días, me dijo que quería salir a la palestra, participar en los medios y en los mítines, tener un papel activo en la campaña para contribuir a una victoria del Partido Socialista, que juzgaba necesaria para España y merecida por el Gobierno. Me pareció un gran gesto por su parte. No coordinamos los mensajes ni las apariciones, pero su papel fue decisivo".

"Aquellos días" fueron la precampaña de las elecciones generales que se celebraron tal día como el de ayer hace tres años. Quien quiso "salir a la palestra" porque juzgó que una victoria del Partido Socialista el 23 de julio de 2026 era "necesaria para España y merecida por el Gobierno" era José Luís Rodríguez Zapatero. Y quien afirma que "fue decisivo" el papel que asumió el expresidente para lograr ese triunfo es Pedro Sánchez.

El testimonio del actual presidente del Gobierno en 'Tierra Firme', Ediciones Península, no tiene pérdida. La parte más interesante del libro es cómo contra viento y marea y con el "apoyo de forma inequívoca" de Zapatero, Sánchez decidió anticipar las elecciones generales con el fin de frenar el avance de una derecha y de una extrema derecha que el mes anterior había triunfado con contundencia en elecciones autonómicas y municipales.

Sánchez publicó 'Tierra Firme' en diciembre de 2023 al mes de ser investido de nuevo presidente del Gobierno gracias a una actualizada coalición con la extrema izquierda y al respaldo de los golpistas del 'procés'. Lo que apunta el libro es que Zapatero tuvo también un papel aparentemente decisivo en la negociación para obtener los imprescindibles votos favorables de los secesionistas catalanes.

Con cierta ingenuidad Sánchez escribe que cuando se enfrentó "a una decisión tan difícil como la de los indultos a los líderes independentistas, José Luis me aconsejó y me apoyó". Por lo visto, si Sánchez tuvo algún recelo moral sobre la autoamnistía, Zapatero no tardó nada en quitárselo de la cabeza.

Según este testimonio el expresidente no tenía ningún escrúpulo acerca del exorbitante precio que había que pagar para sellar el voto favorable de los secesionistas en la investidura de su correligionario Sánchez. Y esto tratándose del autor de la célebre frase "Nación es un concepto discutido y discutible" no sorprende.

Tierra Firme es el segundo libro escrito por Sánchez en colaboración con la periodista y política socialista Irene Lozano siendo el primero Manual de Resistencia que relata la trayectoria de Sánchez desde que asumió el liderazgo del Partido Socialista en 2014 hasta su llegada a la Presidencia del Gobierno en 2018.

La relectura hoy del Manual, que fue publicado en febrero de 2019 tambien por Ediciones Península, es inquitante porque en él se detalla la vida y milagros de la banda del Peugeot –José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García con Sánchez de líder– que en 2017 recorrió España con el mantra "somos la izquierda" de agrupación socialista en agrupación socialista a la caza y captura de las primarias a la secretaría general del Partido Socialista.

Audacia

La lucha que desplegó Sánchez para hacerse con el poder es fascinante por su audacia y se convierte en alarmante cuando con el paso del tiempo se conoce más sobre la catadura de quienes le ayudaron a Sánchez en su ascenso a la cima. Cuando se publicó el Manual, Ábalos controlaba un enorme presupuesto al ser el ministro de Obras Públicas y Cerdán ocupaba un puesto clave en el Partido Socialista, que es el de secretario de organización territorial.

Cerdán, que está sometido a proceso judicial, sucedió en este puesto al exministro que el pasado mes de junio fue condenado a 24 años y 3 meses de prisión por el Tribunal Supremo al ser declarado culpable de los delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias por el caso mascarillas.

De la misma manera es inquietante hoy la relectura de 'Tierra Firme' cuando Zapatero, el aliado indispensable que se ofreció a Sánchez para revalidar su poder en 2023, está en el ojo del huracán. El presidente del Gobierno no acierta en la selección de asesores para afianzar su carrera política.

No puede dejar de alarmar el hecho de que Sánchez consigue poner pie en lo que llama una "superficie sólida" (su 'Tierra Firme') y que así puede desarrollar un proyecto político a su antojo y al de sus socios minoritarios gracias a la perentoria intervención de quien hoy se encuentra entre la espada de la ignominia y la pared de la vergüenza.

La caída en desgracia de Zapatero debilita la solidez de la mayoría de la investidura lo mismo que las condenas a los compañeros de viaje en el Peugeot devalúan la épica de resistencia. Con las historias que cuenta en sus libros, Sánchez se dispara en los pies. A buena hora se le ocurrió escribir libros.

Salvo que uno sea Churchill, que, por cierto, nunca contó con ningún colaborador(a) para poner negro sobre blanco, no es aconsejable que un político escriba libros cuando está en activo. Las circunstancias cambian y los melifluos cumplidos y los agradecimientos por los consejos recibidos son armas de doble filo. Pueden acabar, y este es el caso de Sánchez, dando una estocada por la espalda.

De acuerdo con el relato de Tierra Firme, la sintonía ideológica y estratégica entre el expresidente socialista del Gobierno y el actual era total: "José Luis es un compañero muy querido por todos los hombres y mujeres socialistas: para mí constituye un ejemplo y una fuente de inspiración. En pocos líderes he visto un instinto político como el suyo".

Sánchez olvidó que Zapatero heredó unas cuentas públicas muy saneadas y que dejó a España próxima a la bancarrota porque no tuvo lo reflejos requeridos para capear en lo posible la crisis financiera de 2008. Y lo que hizo fue apropiarse del "instinto político" de su antecesor socialista en el cargo.

Zapatero le da a Sánchez el guion de una labor gubernamental buenista y progresista, que abarca la Ley de Memoria Histórica, o Democrática, y el No a la Guerra, y las políticas de género. Le entrega también el testigo de un partido que goza de una incuestionable superioridad moral: socialismo, honradez y libertad son sinónimos. Sánchez le debe mucha "inspiración" a Zapatero.

Ese entendimiento y esa armonía parece que se ha esfumado. Se dirá que desapareció en el mismo momento en que se supo que la caja fuerte del despacho profesional del expresidente socialista en la calle Ferraz de Madrid contenía 103 joyas valoradas en 1,3 millones.

65 días

Zapatero rompió ayer un silencio que duraba 65 días y accedió a una entrevista en RTVE en la cual se mostró molesto, nervioso y enfadado. Apeló reiteradamente a la presunción de inocencia, como es de esperar, y negó enfáticamente haber intervenido de modo alguno en el rescate de la aerolínea Plus Ultra y creado empresas offshore.

Lo que no hizo Zapatero fue aclarar la procedencia de las alhajas, "un regalo de cortesía y amistad", y dijo que esto lo haría ante el juez. Su postura fue decepcionante para el público porque es de eso y no de otra cosa de lo que se habla con insistencia en la tertulia del bar de la esquina a la hora del aperitivo.

Lo que el expresidente socialista dijo acerca de las joyas, mejor dicho lo que no dijo de ellas, provoca más preguntas que respuestas. Los que en la tertulia de la barra tienen algún conocimiento de la historia y, si se quiere "memoria" de ella, platicarán sobre el escándalo del estraperlo en 1935 que hundió al Partido Radical y acabó con la carrera política de Alejandro Lerroux.

Sánchez podrá repudiar al expresidente socialista, como hizo con Ábalos, el copiloto del Peugeot, mucho antes de que fuese condenado o podrá poner la mano en el fuego por quien fue su "ejemplo" y declarar que es la víctima de conspiranoicos fascistas.

Lo que no podrá hacer Sánchez es mantenerse de perfil recurriendo al consabido "dejar que la justicia haga lo que tenga que hacer". Zapatero se ha visto sometido a un juicio paralelo desde el mismo momento en que fue abierta la caja fuerte de su despacho profesional.

¿Sigue siendo "muy querido" Zapatero, tal y como afirmó Sánchez en 'Tierra Firme', por la militancia que de 2023 en adelante acudía en masa a escucharle en los mítines sanchistas? En la ausencia de un escaldado Zapatero ¿quién estará hombro con hombro con Sánchez movilizando a la masa y cumpliendo un papel "decisivo" en las elecciones generales de aquí a un año?

Por lo pronto la carrera política de Zapatero tiene toda la pinta de ir camino de ese llanto y crujir de dientes. Y esto no puede menos que ser sumamente inquietante para Sánchez. Para saber por qué, basta con releer 'Tierra Firme'.

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Fuente original: Leer en Expansión
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