- SERGIO SAIZ. MADRID
Scarlett Johansson, Zendaya o Tom Holland cobran millones por cada una de sus películas, una fortuna que administran sus 'business managers' lejos de las grandes gestoras de patrimonio de Wall Street.
Cuando Jim Carrey firmó con John Rigney, su fortuna era bastante fácil de administrar. Apenas cobraba 20 dólares por actuación cada noche como cómico. Era 1987, y todavía faltaban siete años para que Ace Ventura, La máscara o Dos tontos muy tontos, le convirtieran en una estrella.
Rigney acababa de independizarse y su anterior firma de gestión patrimonial de estrellas de cine no le permitió llevarse a ninguno de sus grandes clientes. Solo le cedieron a Carrey porque su carrera no despegaba y no había patrimonio que gestionar.
Hoy, el protagonista de El Show de Truman sigue siendo cliente de Level Four Business Management, la pequeña gestora que fundó Rigney a finales de los ochenta y que ahora es una de las boutiques preferidas por las grandes fortunas de Hollywood para administrar sus finanzas personales.
Mientras que los representantes son la cara más visible del negocio y se encargan de firmar los grandes contratos de sus estrellas, el papel de los business managers brilla en la sombra. Su papel está a caballo entre la figura de un director financiero y un gestor patrimonial. Recibe y contabiliza los ingresos, paga las facturas, prepara presupuestos, planifica la estructura fiscal, administra sociedades y elige inversiones.
Se trata de una figura que suele pasar desapercibida y cuya labor queda detrás de los grandes focos que apuntan a la alfombra roja, pero en sus manos tiene carteras de inversión que pueden llegar a sumar tanto como las del gestor más famoso de Wall Street. De forma individual, el patrimonio medio por cliente oscila entre 100 millones y 300 millones de dólares, pero se trata de un nicho financiero que de forma global gestiona alrededor de 60.000 millones de dólares.
David Weise, uno de los veteranos del sector, asegura que su función consiste en "tener un plan financiero antes de que el artista se quede sin trabajo". Hoy, Holland es la estrella de la franquicia de Spiderman, pero antes que él hubo otros actores que interpretaron el mismo papel y de los que Hollywood casi ha olvidado. Al mismo tiempo, sobran ejemplos de carreras en el cine que duran décadas, pero están lejos de ser la mayoría.
Se trata de un negocio en el que un intérprete puede cobrar millones durante unos pocos años y pasar después largos periodos sin trabajar. Por tanto, gestionar bien el patrimonio es esencial. No basta con conocer sólo los mercados bursátiles o el mundo de la inversión, también es necesario contar con experiencia en el particular mundo de Hollywood. De ahí el éxito de los business managers como banqueros personales.
Además, se trata de una profesión extraordinariamente lucrativa, ya que los honorarios habituales se sitúan en torno al 5% de los ingresos del cliente. Es decir, más allá de la comisión a éxito que pueden negociar por los beneficios conseguidos de una inversión, se garantizan un pago mínimo por el resto de servicios que prestan de asesoramiento.
A la espera de que se fije el variable por ingresos de taquilla, Tom Holland acaba de cobrar 20 millones de dólares como salario fijo por su última película, y su business manager, cerca de un millón por decidir qué hacer con ellos.
Aunque en este sector abundan las boutiques especializadas y los profesionales independientes, también hay grandes gestoras, como NKSFB, un gigante especializado en gestión de patrimonio de actores que actúa como una suerte de family offices del mundo del espectáculo.
Steven Shapiro: El gestor de Zendaya y Tom Holland
Steven Shapiro y James Nagel, de Summit Business Management, están detrás de una de las carteras de clientes más llamativas del Hollywood actual. La firma administra alrededor de 500 clientes, entre los que se encuentran Zendaya, Tom Holland, Taylor Sheridan o Vanessa Hudgens.
Summit es un ejemplo del reto de gestionar el patrimonio de nuevas generaciones de estrellas. Holland, por ejemplo, acaba de invertir en una marca de cerveza sin alcohol. Al inicio de su carrera quiso adquirir un Porsche con su primer cheque importante, pero le disuadieron en ese momento para que invirtiera su patrimonio en otros activos. Si bien la aproximación de Shapiro es menos conservadora que la de otros gestores de Hollywood, ya que sus clientes sí tienen contacto con la nueva economía digital, su objetivo pasa por enfocar su plan financiero hacia activos llamativos (consumo o tecnología), pero reduciendo el componente especulativo.
John Rigney: De Jim Carrey a Tarantino
Jim Carrey contrató a un asesor patrimonial mucho antes de alcanzar el éxito, cuando se ganaba la vida actuando por 20 dólares como cómico en locales nocturnos. John Rigney estaba empezando su carrera en solitario como business manager, y Carrey era el único dispuesto a fiarse de un gestor novato pero con grandes aspiraciones. El éxito llegó para ambos y hoy Level Four Business Management es una de las firmas de moda entre los actores de Hollywood. Después de Carrey, llegarían otras estrellas, como Samuel L. Jackson o Quentin Tarantino.
La filosofía de Rigney a la hora de planificar el patrimonio de sus clientes está en las antípodas del estereotipo de lujo y derroche que impera en Hollywood y en línea con lo que recomiendan sus colegas de profesión más cautos. Durante años, ha defendido el control del gasto y la prudencia frente a los negocios aparentemente atractivos que muchas estrellas pueden querer emprender simplemente porque disponen de dinero. Su visión es bastante conservadora y huye de activos especulativos.
Scarlett Johansson.EFEEXPANSIONHarley Neuman: El veterano que asesora a Scarlett Johansson
Harley Neuman es la imagen de una profesión diseñada para operar completamente en la sombra. A través de Neuman + Associates, actualmente una división de NKSFB, su lista de clientes a lo largo de los últimos años ha incluido a Scarlett Johansson, Zoe Saldaña o Ellen DeGeneres, entre otras muchas estrellas. Su función no consiste simplemente en invertir, sino en coordinar un equipo que supervisa todas las finanzas de sus clientes, desde si tienen liquidez para sus gastos diarios hasta cuántos impuestos tienen que pagar. En su caso, externaliza gran parte de las decisiones de gestión patrimonial, pero sí se ha mostrado públicamente en contra de apostar por criptos y otros activos digitales por su alta volatilidad. En general, se decanta por inversiones a largo plazo. Más allá de renta variable o ETF, apuesta por el sector inmobiliario. En el caso de DeGeneres, por ejemplo, en inmuebles de lujo. Tampoco tiene problemas con start up y empresas de nueva creación. Por ejemplo, Johansson ha participado en alguna ronda de la firma 1Password, junto a otros rostros famosos como Robert Downey Jr., Ryan Reynolds o Matthew McConaughey.
Alatman, Greenfield & Selvaggi: El 'family office' de las estrellas
Altman, Greenfield & Selvaggi es otro de los grandes nombres históricos del 'business management' estadounidense. Entre sus clientes históricos figuran Donald Glover, John Goodman, David Benioff, D.B. Weiss, Peter Dinklage o Christina Ricci.
Esta firma suele trabajar con actores cuya carrera abarca otros ámbitos y genera otros ingresos, por ejemplo, en su calidad de productores, propietarios de una productora, inversores, dueños de inmuebles y receptores de derechos procedentes de trabajos realizados décadas atrás. Su forma de trabajar es muy parecida a la de un 'family office', pero especializado en estrellas de cine.
George Clooney: Sin asesor financiero
George Clooney tiene asistente, publicista y agente, pero no business manager. Él es dueño de sus finanzas y es quien toma las decisiones sobre su patrimonio. Eso no quiere decir que no tenga asesores fiscales, pero no un banquero de inversión de cabecera. Las decisiones sobre cómo gestionar lo que gana por sus papeles en Hollywood las toma él. Y hasta la fecha, con mucho éxito. Por ejemplo, lanzó la marca de tequila Casamigos con Rande Gerber y el promotor inmobiliario Mike Meldman. Vendió la compañía por cerca de 1.000 millones de dólares, hasta la fecha, su papel mejor pagado ha sido el de empresario.
Nksfb: El gigante que administra las grandes fortunas de Hollywood
Si existe algo parecido a una gran fábrica financiera del entretenimiento estadounidense es NKSFB. La firma trabaja todas las ramas del business management: fiscalidad, auditoría, contabilidad forense, gestión de giras y servicios especializados para artistas y deportistas. Entre sus clientes se encuentran Richard Gere, Will Smith o Demi Moore.
Dentro de su estructura han terminado integrándose firmas y gestores que, durante décadas, llevaron independientemente las cuentas de grandes nombres de Hollywood. Mantienen cierta independencia a la hora de gestionar los patrimonios de sus clientes, al tiempo que tienen acceso a un sinfín de servicios adicionales diseñados para apoyar la carrera de las estrellas de cine, como la gestión de royalties, la contratación de seguros o asesoramiento legal en temas de familia, divorcios o sucesiones.
Schwartz: El robo a Alanis Morissette
No todo son historias de éxito. Alanis Morissette llevó a los tribunales a su gestor, Jonathan Todd Schwartz por robarle cerca de 4,8 millones de dólares. También se hizo con el dinero de otros clientes hasta alcanzar aproximadamente 7,2 millones de dólares, según cifras del Departamento de Justicia estadounidense.
Schwartz realizaba pequeñas retiradas de efectivo de las cuentas de sus clientes y las contabilizaba como gastos, incluso llegó a inventarse inversiones que nunca se ejecutaron. Morissette no es la única estrella que ha vivido algo similar. Tom Hanks también fue víctima de malversación por parte de su gestor de confianza. Johnny Depp demandó a su agencia por fraude, pero nunca se llegó a demostrar, quedando él mismo en evidencia, ya que sus exgestores le acusaron de derrochar su fortuna a un ritmo cercano a los2 millones de dólares de gastos al mes.
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