Sábado, 26 de septiembre de 2026 Sáb 26/09/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

Trump y Xi culminan una cumbre con gran boato y escasos acuerdos

Trump y Xi culminan una cumbre con gran boato y escasos acuerdos
Artículo Completo 952 palabras
La visita del líder chino a Washington se salda con dos meses extra para negociar su relación comercial y la promesa de colaborar en la IA pero sin grandes pactos. Leer
ECONOMÍATrump y Xi culminan una cumbre con gran boato y escasos acuerdosActualizado 25 SEP. 2026 - 23:59El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, ayer en la Casa Blanca, acompañados de sus esposas, Melania Trump y Peng Liyuan.EFESeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

La visita del líder chino a Washington se salda con dos meses extra para negociar su relación comercial y la promesa de colaborar en la IA pero sin grandes pactos.

La esperada cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping celebrada esta semana en Washington a ritmo de traducción simultánea podría resumirse con el popular proverbio chino que reza "mucho trueno y poca lluvia", que los anglosajones no tendrían dificultad en convertir en su "mucho revuelo para nada" (el much ado about nothing que da título a la conocida obra de Shakespeare). "Mucho ruido y pocas nueces", diríamos en España, sobre un encuentro de enorme boato que apenas ha permitido a los mandatarios de las dos mayores potencias mundiales ganar algo de tiempo para seguir redefiniendo su siempre tensa relación comercial y midiendo sus fuerzas en la carrera por la Inteligencia Artificial, pero que se salda sin grandes acuerdos y pasando de puntillas por Irán o Taiwán, los terrenos más incómodos, mientras los líderes se emplazan a nuevos encuentros.

Un dato da la medida de la pompa que ha rodeado la visita del líder de China a Estados Unidos: la última vez que un presidente estadounidense fue a recibir a pie de pista a un mandatario extranjero en lugar de esperarle en la Casa Blanca, como hizo Trump con Xi el miércoles en la Base Andrews, fue en 1962, cuando John F. Kennedy acudió a ese mismo aeródromo para recibir al primer ministro británico Harold Macmillan. A partir de ahí alfombra roja, literal y figurada, seguida por desfiles militares, vuelo de cazas, y una cena de Estado en el Salón Este de la Casa Blanca que se brindó con el mismo espumoso que Richard Nixon ofreció al primer ministro chino Zhou Enlai en 1972. Trump no reparó en la rendición de honores a su homólogo chino tras quedar impresionado por el trato principesco recibido en su visita a Pekín del pasado mayo.

Xi respondió al agasajo con la conocida "diplomacia del panda" que hizo célebre a China durante la Guerra Fría, anunciando el envío de dos ejemplares de estos osos, llamados Ping Ping y Fu Shuang, al zoológico de Atlanta, como prueba de la amistad con el pueblo estadounidense.

La última vez que Xi había viajado EEUU, el presidente que le recibió fue Barack Obama y, transcurridos más de 10 años, Trump se ha preocupado de dejar su impronta de oropel en esta visita. Debajo del barniz de oro, sin embargo, poco quedará de la cumbre para el recuerdo.

El mayor logro del encuentro es la extensión, por dos meses, de la tregua arancelaria que ambos países se habían concedido hace cerca de un año y que iba a expirar el próximo 10 de noviembre. Washington y Pekín ganan ahora hasta el 10 de enero para trabajar en un marco comercial más estable, pero que está lejos del consenso.

"Nuestros equipos han trabajado para fomentar una relación comercial más equilibrada", sostuvo Trump, sin detallar que, de momento, lo que se ha logrado es ganar algo de tiempo para evitar la confrontación frontal, gracias a los esfuerzos negociadores del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, que han protagonizado una cumbre paralela en Nueva York. "China y Estados Unidos, como dos grandes potencias, salen ganando con la cooperación y perdiendo con la confrontación. No necesitamos evitar hablar de competencia, pero esta debe ser sana y mantenerse dentro de unos límites", sostuvo Xi.

En el terreno tecnológico, EEUU ha ofrecido a China compartir un sistema común de alertas sobre sucesos relacionados con la Inteligencia Artificial, pero su concreción se hará esperar. En este sentido, Trump, que ha rehusado levantar el pie del acelerador en la carrera tecnológica pese a los riesgos de los que alerta la propia industria, se contentó con celebrar que a Xi "pareció gustarle", "como a casi todos los demás", su idea de rebautizar la IA como "SuperInteligencia". "¡Eso sería Super!", clamó en su red social Truth tras la cena de Estado, a la que también invitó a líderes tecnológicos como Sam Altman (OpenAI) o Elon Musk (Tesla, SpaceX) pero en la que no estuvo Dario Amodei (Anthropic), principal denunciante de los riesgos de una IA descontrolada.

"El presidente Xi y la señora Peng acaban de partir de Washington D.C. rumbo a China. La reunión fue un encuentro de amistad, fortaleza y éxito tanto para China como para EEUU", aseguró Trump el viernes, anunciando que habían acordado dos encuentros más antes de fin de año: en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) de la ciudad china de Shenzen, en noviembre, y en la cumbre del G20 de diciembre en Miami. Se anuncian así nuevos truenos, a la espera de ver si llueve.

IA y aranceles centrarán el encuentro de Xi y Trump de esta semanaTrump y Xi escenifican una tregua tácticaLo que Xi Jinping quiere de esta cumbre con Donald Trump Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir