- JUANDE PORTILLO @JuandePortillo Nueva York
El enclave corresponde al centenario asentamiento de emigrantes españoles en la Gran Manzana. La zona creció alrededor de La Nacional, la institución española más antigua de Estados Unidos.
Desde esta semana, España cuenta con un rincón, no menor, en el callejero de Nueva York. El tramo de la Calle 14 Oeste entre la Séptima y la Octava Avenida, en pleno corazón de Manhattan, ha sido oficialmente rebautizado por el ayuntamiento como Little Spain. El letrero recién colocado en la esquina de la calle supone un inédito reconocimiento de la importancia histórica y cultural del centenario asentamiento español en la Gran Manzana, más desconocido para el público que barrios vecinos como Little Italy o Chinatown, que ahora rinde testimonio de la aventura vital de los cientos de inmigrantes que acogió esta Pequeña España.
El icónico letrero verde en letras blancas inaugurado el pasado lunes reza concretamente "Little Spain-La Nacional Way", en alusión al sobrenombre de la Spanish Benevolent Society, la institución española más antigua de Estados Unidos, con más de 150 años de historia. La Nacional, fundada en 1868 con el objetivo de "promover, fomentar y difundir el espíritu de fraternidad y solidaridad entre los residentes españoles e hispanoamericanos de este país", ofreció alojamiento, comida, asistencia sanitaria e incluso servicios funerarios a esta pequeña colonia inmigrante desde finales del siglo XIX. Aunque su primera sede estuvo situada en un pequeño edificio bajo el puente de Brooklyn, la sociedad -presidida entonces por José Camprubí, propietario del diario La Prensa- adquirió el edificio situado en el 239 de la Calle 14 Oeste de Nueva York en 1925, abriendo un restaurante en la planta baja, que constituyeron el epicentro de Little Spain. A solo unos pasos, después de todo, se encontraba Nuestra Señora de Guadalupe, la primera parroquia de habla hispana en la ciudad de los rascacielos.
A su alrededor iniciaron una nueva vida centenares de españoles como estibadores de los muelles cercanos, obreros de la construcción, vendedores de tabaco o empleadas domésticas. Pronto comenzaron a abrir sus propios negocios, restaurantes, tiendas e instituciones, dando paso a locales históricos como los almacenes Goya o Café Bustelo.
Su fama creció a este lado del Atlántico como faro de las promesas del Nuevo Mundo y, cuentan que en La Nacional, en 1929 el granadino Federico García Lorca pasó allí la primera noche del viaje que inspiró Un poeta en Nueva York.
"La historia de la diáspora española y de Little Spain está entrelazada con la historia más amplia del Nueva York latino y, también por esa razón, es digna de reconocimiento", reivindica James Fernández, profesor de Literatura y Cultura Española en la Universidad de Nueva York.
Hoy, las puertas de La Nacional siguen abiertas en el mismo edificio y son punto de encuentro social, cultural y gastronómico de la población española en la llamada capital del mundo. Su agenda incluye presentaciones de libros, películas y documentales, eventos sociales, encuentros juveniles y comunitarios, exposiciones de arte, música, danza o el visionado de los partidos del Mundial que La Roja conquistó en Nueva York este verano. Todo a solo unos escalones de la grata posibilidad de sustituir hamburguesas y hot dogs por croquetas, tortilla de patatas o una paella. El año pasado el local cumplió 100 años.
"Es un tremendo honor ver esta esquina de la Calle 14 Oeste reconocida como Little Spain una vez más. Durante generaciones, este barrio ha sido un santuario para los inmigrantes de habla hispana que construyeron sus vidas y comunidades aquí. En nuestro centenario en esta manzana, La Nacional se siente profundamente orgullosa de mantener viva la llama de este increíble legado", celebra Robert Sanfiz, director ejecutivo del espacio.
"Ahora, más que nunca, es vital que preservemos nuestros barrios comunitarios históricos que cuentan la historia de los inmigrantes que construyeron esta gran ciudad. Es nuestra responsabilidad salvaguardar la diversidad cultural de la ciudad de Nueva York", celebra Michelle Mirón, directora de relaciones institucionales de La Nacional y promotora de la iniciativa para renombrar esta intersección entre los barrios de Chelsea y Greenwich Village, desde ahora parada obligada para los españoles de paso por la ciudad.
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