- CLAIRE JONES
La Reserva Federal mantiene los tipos sin cambios a pesar de los temores inflacionistas provocados por la guerra con Irán.
Los costes de financiación de EEUU han alcanzado su nivel más alto desde 2007 después de que la Reserva Federal los haya mantenido, lo que pone de manifiesto los temores de que el banco central no pueda contener el impacto inflacionario de la guerra del presidente Donald Trump en Irán.
La rentabilidad de los bonos del Tesoro a 30 años subió 0,14 puntos porcentuales tras la decisión de la Fed del miércoles, alcanzando el 5,23%. Este es el mayor incremento desde el anuncio de los aranceles del "día de la liberación" de Trump en abril de 2025, lo que indica la preocupación de los inversores de que la subida de los precios del petróleo provocada por el conflicto en Oriente Próximo pueda desencadenar un período prolongado de inflación. La rentabilidad subió aún más el jueves, hasta cerca del 5,24%, pero luego bajó ligeramente.
Kevin Warsh, el presidente de la Fed, prometió no ceder en su empeño por frenar el crecimiento de los precios en EEUU después de que el Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) mantuviera su tipo principal entre el 3,5% y el 3,75% por quinta reunión consecutiva. Argumentó además que el aumento de las rentabilidades de los bonos entre las reuniones de la Fed de junio y julio había endurecido la política monetaria: "Los precios del mercado financiero durante este período no se detuvieron. Reaccionaron a los datos de inflación en una dirección y al fuerte crecimiento económico en la otra, lo que provocó un aumento de los tipos de interés nominales y reales".
Los mercados habían previsto que había una probabilidad de un 33% de que la Fed subiera los tipos el miércoles, lo que había llevado a algunos inversores a apostar a que el banco central podría realizar una subida sorpresiva.
La decisión de mantener los tipos, junto con las alusiones de Warsh a los movimientos del mercado entre las reuniones, inquietó a algunos inversores. "La respuesta de Warsh sobre la inflación pareció ser que dejamos que el mercado haga el trabajo por nosotros. Esta no es una respuesta suficientemente buena para el mercado", señala Lou Brien, estratega económico de DRW Trading.
Por su parte, Robert Sockin, economista jefe para EEUU de PGIM, declara: "El mayor fallo de la conferencia de prensa fue que Warsh no explicó por qué no subieron los tipos. Sólo señaló que el aumento sería un motivo de preocupación y que redoblarán su postura restrictiva en las próximas semanas".
La rentabilidad de los bonos del Tesoro a dos años cayó notablemente el miércoles, mientras que las de los bonos a más largo plazo subieron, ya que los inversores apostaron a que los tipos de interés se mantendrían bajos a corto plazo, pero que la inflación podría aumentar en los próximos años. Posteriormente, la rentabilidad de los bonos a dos años repuntó ligeramente hasta situarse en torno al 4,28% el jueves por la mañana, por debajo del 4,34% previo a la decisión de la Fed.
Las bolsas estadounidenses cayeron bruscamente ante el aumento los costes de endeudamiento, lo que provocó una bajada del 1,5% del S&P 500 y del 2,1% del Nasdaq 100. Los contratos de futuros que siguen ambos índices apuntaban a pequeñas ganancias en la apertura de Wall Street el jueves.
La deuda pública europea a largo plazo se debilitó el jueves por la mañana, reflejando la caída en los mercados estadounidenses. La rentabilidad de los bonos alemanes a 30 años subió 0,05 puntos porcentuales hasta el 3,68%, mientras que la de los de Reino Unido aumentó 0,02 puntos porcentuales hasta el 5,76%.
La decisión del miércoles provocó la discrepancia de tres miembros del FOMC: Lorie Logan, de la Fed de Dallas; Beth Hammack, de la Fed de Cleveland; y Neel Kashkari, de la Fed de Minneapolis, quienes argumentaron que había que subir los tipos de interés de inmediato.
La disputa surgió en un momento en que muchos inversores apostaban a que la Fed tendría que subir los tipos pronto, ante la amenaza de que el alza de los precios del petróleo desencadenara otro repunte generalizado de la inflación.
Sin embargo, durante la rueda de prensa posterior a la reunión, Warsh insistió en que "esta Fed no vacilará" en su compromiso de combatir la inflación. "Nuestra credibilidad se basa en el cumplimiento de nuestras obligaciones y responsabilidades".
Los precios de la gasolina y el diésel se han disparado desde la última reunión de la Fed en junio, debido al recrudecimiento de las hostilidades en Irán y a la drástica reducción del tráfico en el estrecho de Ormuz. Algunos economistas temen que el aumento de los precios de la energía provoque un incremento generalizado de los costes para los consumidores y las empresas.
La guerra también ha exacerbado los efectos de los aranceles de Trump y el auge de la IA, impulsando las presiones inflacionarias en la mayor economía del mundo.
Warsh insistió en que el banco central estaba preparado para hacer lo necesario para conseguir que la inflación, que fue del 4,1% en mayo, llegara al objetivo del 2% de la Fed, meta que no ha logrado alcanzar en más de cinco años.
Simon Bowmaker, profesor de economía en la Universidad de Nueva York, opina que Warsh se enfrenta a un "gran desafío" en los próximos meses, a medida que se profundiza la división entre los responsables de la política monetaria sobre si subir los tipos de interés y cuándo hacerlo.
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