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Lunes de feria: coger un poco de aire que viene el festivo local

Lunes de feria: coger un poco de aire que viene el festivo local
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La afluencia de público cae en el Centro y en el Real Cortijo de Torres, en víspera de un martes que se espera otra vez multitudinario
Lunes de feria: coger un poco de aire que viene el festivo local

La afluencia de público cae en el Centro y en el Real Cortijo de Torres, en víspera de un martes que se espera otra vez multitudinario

Regala esta noticia Añádenos en Google Jóvenes vestidas de faralaes en el Real Cortijo de Torres. (Ñito Salas)

Matías Stuber

17/08/2026 Actualizado a las 20:35h.

Una joven malagueña de 30 años contó a este periódico que con este lunes llevaba «tres de tres» en lo que va de feria. Según ... sus cálculos matemáticos, si hoy no se lo tomaba con calma, no llegaría al final de la semana. «Hombre, por eso estoy a base de agüita», sonreía y apuntaba a una botella de 50 centilitros.

Cuando las voces críticas dicen que la feria del Centro ha quedado solo para los extranjeros, reflejan una visión que no tiene en cuenta los matices. Más cercana a un lema que a otra cosa, la realidad es que la aproximación a la feria de los turistas de fuera es más de curiosidad que de vivirla en su plenitud. Es curioso ver la extrañeza que despiertan en los de fuera las pandas de verdiales cada vez que arrancan. Pero no hay feria que se sostenga sobre los pilares de un ciudadano nórdico y melancólico.

En esa 'indiferencia' generalizada que transmite siempre el lunes de feria, sí se percibía más público que hace un año. A falta de que el Ayuntamiento ofrezca datos oficiales de asistentes, se puede asumir ya que la de 2026 seguramente acabe siendo la más multitudinaria desde que existen registros. La marca de los tres millones de visitantes totales podría convertirse en una realidad. Metidos en el bucle de ir siempre a más, tampoco es de extrañar este nuevo récord en Málaga.

¿Cómo estaba el ambiente en el Real Cortijo de Torres? Sin reparar en lo que fueron el sábado y el domingo, había un ambiente notable. Quedó claro que hay una masa crítica suficiente como para generar una afluencia considerable. Este lunes era un buen momento para almorzar en las casetas porque, sin colas, el tiempo de espera se reducía de manera notable. Salía entre abrazos un grupo de amigos del Siempre Así. Con los estómagos llenos, el avituallamiento seguiría ahora con «una copilla». Las calles se presentaban más despejadas, aunque huérfanas todavía de cualquier tipo de frugalidad.

Este lunes, con menos pulsaciones, era un buen momento para analizar los diferentes elementos que dan vida al Real Cortijo de Torres. Las 120 casetas se distribuyen como si fueran arterias. A través de ellas se imprimen los diferentes ambientes que confluyen en un mismo espacio, aunque casi sin tocarse. A tenor de los testimonios recabados, la virtud que tiene la feria en este punto y que la hace diferente del Centro es que ofrece actividades para todos los gustos.

El sonido de El Mani con el Ay, que te como es un indicador seguro para quien busca ese pellizco con sabor a siempre. En la peña La Paz huele a pinchito y a gambas a la plancha. Las copas de manzanilla (2,50 euros) acompañan y en el tablao hace de las suyas un joven prodigio. Hasta el mediodía, el ambiente que predomina es familiar. Muchos malagueños aprovechan para el encuentro con los suyos.

Si en el Centro los relaciones públicas se persiguen entre ellos, es un fenómeno que en el Real Cortijo de Torres se podría dar por erradicado. Hubo ediciones en las que esta actividad empezó a coger cierto vuelo, pero ya no aparecen chicos o chicas jóvenes seduciendo con ofertas supuestamente escandalosas (chupitos que luego desencadenan tragedias). La ausencia de colas a última hora de la tarde supone un contraste significativo con el sábado y el domingo. La música resuena, sin embargo, igual. El Pa ti toa de Ana Mena y Lola Índigo viene a sustituir a La Morocha, que fue la canción de la feria de hace un año.

Algunas casetas de esta zona están cada vez más sofisticadas y se asemejan a algunos garitos de las islas Pitiusas. Acompañar las bebidas con algunas cachimbas sigue siendo un deporte local. En honor a la verdad, hay que decir que ninguna caseta pasaría el filtro de la nueva ley del tabaco que se proyectará a la vuelta del verano en el Congreso de los Diputados. La feria en su zona más de ocio también es un país de vapers de todos los sabores. Los hay de melocotón o de aroma a chicle de fresa, por ejemplo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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