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Nos queda el 'timing'Usa'26 es un Mundial para comer cerillas: futbolísticamente insufrible y competitivamente irrelevante por la corrupción, que todo lo devora
Regala esta noticia Añádenos en Google Haaland, rematando a gol en el Noruega-Brasil de octavos. (Reuters)Ignacio Ruiz-Quintano
10/07/2026 a las 23:58h.Un Mundial extraño, éste del 26, con el país anfitrión bombardeando a uno de los países invitados ante el ruidoso silencio del resto. Lo normal.
Eso dijo el financiero sueco Ivar Kreuger (¡el rey de las cerillas!), antes de suicidarse en su piso de París, «mártir de la libra y de la bancarrota alemana».
Usa'26 es un Mundial para comer cerillas: futbolísticamente insufrible y competitivamente irrelevante por la corrupción, que todo lo devora, con el estrambote golfo de Trump e Infantino alrededor de una tarjeta roja. Las mejores siestas del verano me las ha proporcionado el Mundial. En limpio, lo único que hemos sacado de la infantinada es el 'timing', o sea, el momento. Ah, el momento. Es lo que Ortega llamaba captar el viento en la vela, que por eso los griegos habían hecho un dios del 'kairós', o momento oportuno.
Tras del Brasil-Noruega preguntaron a Ancelotti por el peligro de Haaland. «Su 'timing'», contestó Ancelotti, que explicó: «No gasta energía forcejeando con los defensas. Los estudia. Espera. Entiende cuándo un defensa pierde la concentración. Entonces, en un segundo, desaparece. Puedes defenderlo durante 89 minutos, pero el fútbol se decide por momentos. Los defensas odian jugar contra él: piensan que lo has controlado, y de repente está celebrando otro gol».
Y tras del México-Inglaterra, preguntaron a Aguirre por Bellingham, al que los piperazos madrileños quieren vender por trasnochador. Aguirre: «Nos preparamos para su calidad. Pero es que nunca se queda en un solo lugar. Piensas que lo has marcado, luego desaparece de tu línea de visión por un segundo… y eso es suficiente. Ataca el espacio con un 'timing' perfecto. Lee el juego medio segundo más rápido que todos los demás. Perdimos porque, en dos momentos, no pudimos evitar que hiciera lo que hacen los jugadores de clase mundial».