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Por qué David Fincher siempre aspira a encontrar la perfección

Por qué David Fincher siempre aspira a encontrar la perfección
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El cineasta aprendió que la excelencia y los resultados parten del control exhaustivo. Leer
CulturaPor qué David Fincher siempre aspira a encontrar la perfección 5 FEB. 2026 - 01:03El próximo sábado a las 22:00 horas el canal de televisión VEO7 emitirá 'Zodiac', obra del aclamado cineasta David Fincher.

El cineasta aprendió que la excelencia y los resultados parten del control exhaustivo.

Hay titanes en la industria audiovisual que generan asperezas a la par que fanatismo. El nombre de David Fincher (Denver, 1962) suele estar ligado a este tipo de debates cinéfilos de notable crispación. No existen medias tintas en la órbita de este cineasta estadounidense: lo amas o lo odias. Sus detractores señalan su hipocresía narrativa -véase su crítica maniqueista al capitalismo en El club de la lucha (1999)-; giros de guión propios de un prestidigitador o su intromisión en jardines a los que nadie le había invitado. Por el contrario, los amantes de su filmografía alaban su ingeniería argumental, su impoluta propuesta visual -derivada en gran parte de sus periplos en el ámbito publicitario- y dominio de la sintaxis cinematográfica.

Paradójicamente, esas mismas críticas son las que han consolidado su identidad: Fincher no es un cineasta de consenso, sino un autor cuya obra divide, incomoda y exige. Y es precisamente ahí donde reside su importancia cultural. Quizá, invocando a la honestidad, la calidad de su filmografía se debe valorar película por película. No todos los cineastas pueden firmar una obra maestra en cada estreno.

Sea como fuere, Fincher ha consolidado una identidad creativa, un método de trabajo y una forma genuina de liderar en los rodajes. No en vano, artistas como Billy Idol, Iggy Pop, Madonna -sí, el célebre videoclip de Vogue está firmado por Fincher- o bandas como The Rolling Stones o Aerosmith han confiado en su pericia para difundir su trabajo. También marcas como Calvin Klein, Levi's, Adidas, Nike o Coca-Cola han creído en su poder visual para publicitar sus productos. Fincher representa la fiabilidad para la industria.

Del fracaso a la excelencia

A lo largo de las décadas, Fincher ha construido una filmografía donde cada proyecto funciona como un laboratorio donde el director intenta mejorar su precisión narrativa. Desde su debut problemático hasta sus obras más recientes, cada una de sus películas refleja su obsesión por la puesta en escena, la dirección de equipos y la exploración de la condición humana.

  • Un debut hostil. Aunque Fincher había cosechado una buena reputación en el ámbito publicitario, su primer largometraje fue un melón en toda regla. El primer encargo que recibió el cineasta fue Alien 3 (1992), secuela de los clásicos de culto Alien, el octavo pasajero (1979) y Aliens: el regreso (1986). La expectación era máxima, la saga centrada en estas bestias espaciales denominadas xenomorfos había cambiado para siempre el género de ciencia ficción. Sin embargo, Fincher se enfrentó a un estudio conflictivo que buscaba rédito inmediato, a cambios de guión constantes y a una producción totalmente hostil. ¿El resultado? La película no gozó de la misma calidad que sus precuelas. Los fanes enfurecieron y Fincher aprendió una poderosa lección de liderazgo: la importancia del control creativo absoluto. Huelga decir que, el montaje del director de esta película salva bastante la reputación de Fincher.
  • La perfección formal. Tras esta amarga experiencia, Fincher se centró en lo que sí funcionó en su primer trabajo como director: una puesta de escena oscura y sombría. De esta obsesión por los tenebroso nació Seven (1995), la obra que puso en relieve su nombre de cara a Hollywood. Este thriller combina con éxito un clásico caso policial con la exploración de la moral y condición humana. Asimismo, su puesta en escena comenzó a profesar sus fetiches como director: espacios y planos donde imperan colores saturados y en los que se emplea luz artificial para reforzar el tono opresivo de sus encuadres. También empezó a gestionar sus rodajes con una dirección minuciosa de los actores y planificación exhaustiva de las escenas. Exigencia que también profesó a lo largo de otras cintas como El club de la lucha y La habitación del pánico (2002). En este sentido, Fincher comenzó a ser reconocido por exigir múltiples tomas, a veces decenas para la misma escena, hasta conseguir el efecto exacto que quería, lo que generaba tensión pero también precisión en la ejecución. Desde el punto de vista ejecutivo, este tipo de gestión puede ser reconocida como el control absoluto de todas las partes para garantizar un resultado que se acerque o aspire a la excelencia.
  • Rigor y precisión. Si aún no conoce la intensa propuesta de Fincher, el próximo sábado a las 22:00 horas el canal de televisión VEO7 emitirá Zodiac (2007), una de las mejores obras de toda su filmografía. Ambientada en los años sesenta, la cinta narra la cacería del infame Asesino del Zodiaco, un criminal en serie que aterrorizó el área de la Bahía de San Francisco. En esta ocasión, Fincher hizo una reconstrucción histórica precisa, meticulosa y entretenida. Película en la que el subtexto expresa una lección de liderazgo muy interesante: en contextos de incertidumbre prolongada, donde no hay victorias rápidas, ni relatos cerrados, ni recompensas inmediatas, debe reinar la paciencia. Disfrútenla.
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Fuente original: Leer en Expansión
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