LA TRIBUNA
¿Quo vadis, PSOE?La partitocracia ha establecido su particular 'dictadura democrática' para configurar listas de elegidos y cargos de confianza.
Regala esta noticia Añádenos en Google (ENCARNI HINOJOSA)PEDRO RODADO BALLESTEROS
DOCENTE JUBILADO. EXMILITANTE SOCIALISTA
26/05/2026 a las 02:00h.Los truenos que anunciaban tormenta electoral para el PSOE el 17-M, llegaron. Aguacero y descalabro sin contemplaciones: 28 diputados frente a los 53 del ... PP, con una pérdida considerable de votantes. Más de 500.000 desde las elecciones de 2012. Aviso a navegantes.
La política errática del PSOE-A ha 'bordejado' más de la cuenta sin encontrar ni el rumbo ni el crédito perdido. Y ahí sigue sumido en su mística onfaloscópica. Credibilidad significa capacidad para generar la confianza que el Partido Socialista ha perdido. Es lo que los sociólogos llaman 'street cred'. La credibilidad de la calle. Para recuperar esta, tiene que despojarse del lastre del pasado con sus medias verdades, jubilar dirigentes acomodados en el partido, la autocomplacencia, y eliminar las corruptelas del clientelismo político que merodean en torno al poder y que horadan y arruinan los valores democráticos.
Los partidos viven ajenos a la crítica interna, y a la discrepancia argumental ejercida desde la libertad de pensamiento
Después de 50 años de democracia, las decisiones de 'mesa camilla' se han instalado en el interior de los partidos provocando una clara desafección en la ciudadanía. ¿Dónde están el talento, la competencia, la preparación, la pasión y la ética por la 'res pública'? En este magma, el votante de izquierda parece haberse dado de bruces con una época ya pasada. ¿Han matado la utopía de la izquierda democrática? Todos son iguales, parece ser el sentir de la calle, menospreciando injustamente el noble oficio de quienes ejercen la política con dignidad y honradez. Parece como si la nueva hornada de dirigentes miran en su espejito mágico, e incapaces de atravesarlo no ven la cruda realidad que vive y siente la ciudadanía a la que dicen servir.
Los partidos viven ajenos a la crítica interna, y a la discrepancia argumental ejercida desde la libertad de pensamiento, como una forma honesta y responsable de fortalecer los valores democráticos. Recuerden aquella frase atribuida a Alfonso Guerra, «¡quien se mueva, no sale en la foto!» Exigimos dirigentes con un discurso de regeneración de la vida pública que recupere la credibilidad y la estima de una ciudadanía cada vez más desinteresada y decepcionada con la política. La democracia se defiende con más democracia y respetando el veredicto de las urnas.
El PSOE-A debe ofrecer a la sociedad y a sus votantes una profunda renovación. Abrir puertas y ventanas con una nueva organización no contaminada por el pasado. Limpiar y eliminar ataduras del pasado que siguen lastrando su credibilidad para un cambio generacional para el futuro.
El nuevo camino no tiene atajos. O con la sociedad que sufre el desasosiego y la precariedad del día a día, el acceso a una vivienda digna, la educación pública, la sanidad. Sin olvidar que igualdad y equidad son parte de la misma moneda social. O estar condenado como partido a una oposición cada vez más condicionada por el populismo de Vox. Creo llegado el momento que los ciudadanos-militantes de la DEMOCRACIA se impongan a los intereses partidistas ajenos muchas veces a la realidad social.
Nuestra sociedad necesita dar un paso adelante y de forma obstinada e irrenunciable, exigir explicaciones a quienes nos gobiernan. Dejemos la credulidad del feligrés de partido. Es cada vez más necesario, parodiando a Sabina, «que las verdades no tengan complejos. Que las mentiras parezcan mentiras».
Por eso no es de extrañar que la ciudadanía sienta como nunca que los partidos han pasado de lo general, la sociedad que padece la incertidumbre, a lo particular, el partido. La partitocracia ha establecido su particular 'dictadura democrática' para configurar listas de elegidos y cargos de confianza. Así, la adulación es el mejor currículo para trepar en la organización con la facilidad de la enredadera.
El descrédito percibido por la ciudadanía no se solventa con disputas de barra de bar, incluyendo en instituciones como el Congreso y el Senado, con el '¡Y tú más!' utilizado a diestra y siniestra. Es el tiempo de la POLÍTICA con mayúsculas. Política igual a decencia.
Gobierno y oposición son incapaces de organizar y orientar la política española de la 'res pública'. O recuperamos entre todos que la sociedad civil se 'reencuentre' con la política y los valores democráticos, o en palabras de R. Sánchez Ferlosio, «vendrán años malos, nos harán más ciegos. Vendrán más años ciegos...»
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