Casi 880 kilómetros separan la Plaza de San Marcelo (León) de la Plaza de los Reyes de Ceuta. En ambos sitios ayer, al filo del atardecer, los vecinos se concentraron en apoyo a Ceuta. Sus consistorios se habían hecho eco, como tantos otros por toda la geografía española, de una cita que el PSOE había tildado de "partidista" y cuyo seguimiento desalentó. Lo hizo, sin embargo, en vano: ayuntamientos de todos los signos -en León el alcalde es socialista- y vecinos de todas las afinidades políticas salieron ayer a la calle "por Ceuta", haciendo transversal un clamor que aísla al Gobierno.
Miles se manifestaron en Ceuta -diputados del PSOE incluidos- y entre 50.000 y 150.000 en Madrid, que unió a la derecha como hacía casi tres años que no sucedía. Alcaldes socialistas de todos los rincones de la Península, de Gandía (Valencia) a Mérida, convocaron en las calles esquivando el veto de Ferraz. Y otros dirigentes del PSOE, como el barón menos alineado con la dirección nacional, Emiliano García-Page, encontraron la manera de manifestar su apoyo sin incumplir la instrucción de no secundar las concentraciones -el castellanomanchego lo hizo con un vídeo-. Hasta Bruselas llegó el gesto hacia Ceuta ante el que el Gobierno se limitó a trasladar su "máximo respeto".
Ante el mensaje unánime que inundó ayer las calles y las redes, incluso el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, publicó un vídeo de apoyo al pueblo ceutí en el que decía "hacerse cargo de que, para muchos" vecinos, "hasta que no se recupere la normalidad la respuesta del Estado es insuficiente". De ello dieron cuenta los abucheos y gritos de "dimisión" que se escucharon en el acto institucional por el Día de Ceuta que se celebró por la mañana en la ciudad, y que iban dirigidos al delegado del Gobierno y los ministros allí desplazados. Tanto Moncloa y Ferraz como las federaciones socialistas han evitado durante toda la semana censurar a los alcaldes socialistas que sí secundaron el clamor por Ceuta -más allá del calificativo de "versos libres" que les concedió la portavoz del PSOE-, conscientes de que la transversalidad del gesto por Ceuta desbordaba cualquier intento de desmovilizarlo.
Manifestantes en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, ayerQuique GarcíaEFEEl PP contó 1.996 concentraciones en España, 72 de ellas en ayuntamientos socialistas. Una marea que recorrió el país de arriba a abajo en un momento político clave: a las puertas de un año electoral que someterá a examen no solo a Sánchez, sino también a los alcaldes de su partido. Un matiz que da aún más simbolismo al gesto de aquellos ediles que se desmarcaron de la pauta dictada por Ferraz.
"Yo me he querido concentrar porque creo que es lo mejor que podemos hacer, sin ningún enfrentamiento y con pleno apoyo al pueblo de Ceuta. Mi criterio es propio y creo que lo he demostrado siempre, también en esta ocasión, sin enfrentar y sin dividir", justificó el alcalde de Gandía, José Manuel Prieto, que salió a la calle por la mañana, alejándose de la convocatoria oficial de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) que los socialistas ven "partidista". Lo mismo hizo el alcalde de Mérida (PSOE), Antonio Rodríguez Osuna, cuyo ayuntamiento reclamó al Gobierno "la defensa de la soberanía territorial de Ceuta". A las 20.00 horas salió a la calle el edil socialista de León, José Antonio Diez, sin que su crítica a la convocatoria de la FEMP impidiera que secundara el clamor unánime que a esa hora recorrió España en respaldo a Ceuta. Eso sí, también los gritos de "Sánchez dimisión" fueron tónica en muchas ciudades, de Sevilla a Murcia. "Queremos votar", se coreó en Cibeles.
Miles de personas frente al Ayuntamiento de Valencia, ayerBiel AliñoEFE"¡Ceuta no se vende!". "España se defiende". Banderas nacionales e himno. "España, unida, jamás será vencida". Era lo que se decía, veía y escuchaba al unísono por todos los rincones del país. Y en la ciudad autónoma los manifestantes, vía carteles, respondían: "De Ceuta a España: gracias". Geográficamente, y también ideológicamente, el país no era testigo de una marea tan amplia desde las movilizaciones contra la amnistía que se produjeron al inicio de la legislatura. Y no solo porque a las concentraciones de ayer se sumaran políticos y ciudadanos de la izquierda -hubo también, eso sí, protestas "contra el racismo" en Madrid, Cataluña y País Vasco-, sino porque también estas sirvieron para unir al más alto nivel a la oposición como no sucedía desde entonces.
Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal coincidieron en la manifestación en Cibeles (Madrid). También lo hicieron muchos de sus respectivos líderes regionales en ciudades de toda España. Y las dos derechas nacionales se mostraron juntas en las calles cuando sus cúpulas atraviesan un momento de tregua en su pugna como hacía meses que no se veía. Abascal dijo estar en la convocatoria "para apoyar a nuestros compatriotas de Ceuta y para decir que tenemos que estar todos unidos en contra de este Gobierno que ha traicionado a los españoles". Y Feijóo, por la mañana, afirmó que "el próximo Gobierno de nuestro país no consentirá una situación como está". Este jueves, solo 13 horas después de escuchar el clamor de la calle, Sánchez deberá responder en el Congreso.
Con información de Gonzalo Suárez y Silvia Lorenzo (Ceuta), Inma Lidón (Gandía), Noa de la Torre (Valencia), Gerard Melgar (Barcelona), David Vigario (Mérida), Josean Izarra (Vitoria), Chema Rodríguez y Teresa López Pavón (Sevilla), Ismael Poveda (Zaragoza), Juan B. Cañellas (Santiago), Daniel G.-Fontecha (Murcia), Eduardo Colom (Palma) y Daniel Somolinos, Mario Sáez, Elena Iribas y Juanma Lamet (Madrid).