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Ciencia

Un estudio con monjes budistas descubre que la meditación altera la actividad cerebral

Un estudio con monjes budistas descubre que la meditación altera la actividad cerebral
Artículo Completo 669 palabras
La meditación no “relaja” el cerebro, lo vuelve más activo, complejo y flexible. Además, cada tipo de meditación genera dinámicas neuronales distintas que acercan la mente a un equilibrio óptimo para la atención, el aprendizaje y el bienestar.
Javier CarbajalNeurociencia8 de febrero de 2026

“Con Samatha, se reduce el campo de atención, como si se redujera el haz de luz de una linterna; con Vipassana, por el contrario, se amplía el haz”, explicó Karim Jerbi, profesor de Psicología en la Universidad de Montreal y uno de los coautores del estudio. “Ambas prácticas involucran activamente los mecanismos de la atención. Si bien Vipassana es más desafiante para principiantes, en los programas de mindfulness ambas técnicas suelen practicarse alternadamente”.

Los investigadores registraron múltiples indicadores de la dinámica cerebral, incluyendo oscilaciones neuronales, medidas de complejidad de la señal y parámetros relacionados con la llamada “criticidad”, un concepto tomado de la física estadística y que ha sido aplicado a la neurociencia en los últimos 20 años. La criticidad describe sistemas que operan en el límite entre el orden y el caos, condición que se considera óptima para el procesamiento de información en el cerebro sano.

“Un cerebro con falta de flexibilidad se adapta mal, mientras que un exceso de caos puede provocar disfunciones, como en la epilepsia”, explicó Jerbi en un comunicado de prensa. “En el punto crítico, las redes neuronales son lo suficientemente estables como para transmitir información de forma fiable, pero a la vez lo suficientemente flexibles como para adaptarse rápidamente a nuevas situaciones. Este equilibrio optimiza la capacidad de procesamiento, aprendizaje y respuesta del cerebro”.

Durante el experimento, los monjes alternaron periodos breves de reposo con bloques de cada tipo de meditación mientras su actividad cerebral era registrada por un sistema MEG de alta resolución. Posteriormente, los datos se procesaron con herramientas avanzadas de análisis de señales y aprendizaje automático para extraer distintos indicadores de complejidad y dinámica neuronal.

El tipo de meditación que más altera la mente

Los resultados publicados en la revista Neuroscience of Consciousness muestran que ambas formas de meditación aumentan la complejidad de las señales cerebrales en comparación con el reposo. Este hallazgo sugiere que el cerebro en meditación no entra simplemente en un estado de calma pasiva, sino en una configuración dinámica rica en información. Al mismo tiempo, los investigadores observaron reducciones generalizadas en ciertos parámetros vinculados con la organización global de la actividad neuronal.

Uno de los hallazgos más llamativos es que el análisis del coeficiente de desviación de la criticidad permitió distinguir claramente entre Samatha y Vipassana. Esto indica que, aunque ambas prácticas incrementan la complejidad cerebral, lo hacen mediante configuraciones dinámicas diferentes, coherentes con sus experiencias subjetivas. En otras palabras, Vipassana acerca al practicante a este punto crítico, mientras que Samatha produce un estado algo más estable y enfocado.

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En conjunto, los resultados respaldan la hipótesis que asocia la práctica de la meditación con modulaciones en las oscilaciones neuronales, un aumento en la complejidad de la actividad cerebral y una alteración de la llamada “criticidad cerebral”. “Dado que la meditación es un estado activo que involucra procesos de atención, afecta varios aspectos de la función cerebral, lo que conduce a un mejor bienestar y a una reducción del estrés y de los síntomas de ansiedad y depresión”, apuntó Jerbi.

El estudio también sirvió para demostrar el nuevo conocimiento alcanzado al analizar una práctica tan antigua como la meditación con tecnología de vanguardia, integrando técnicas de neuroimagen de alta resolución con métricas avanzadas de complejidad. “Esta combinación única”, señaló el especialista, “nos permitió documentar con una precisión sin precedentes lo que sucede en el cerebro en meditación y arrojar nueva luz sobre una tradición milenaria”.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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