- EXPANSIÓN
Este mercado ha crecido un 20% anual en la última década y podría duplicarse para 2035. Pero que ocurra depende de las cadenas de suministro y de las capacidades de producción de los países.
El valor de mercado global combinado para las tecnologías de energía limpia ha crecido un 20% en promedio por año durante la última década, para alcanzar casi 1,2 billones de dólares -1,02 billones de uros- en 2025, según el informe Energy Technology Perspectives de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que reconoce que la tendencia se ha frenado algo, pero aún así se duplicará hasta alrededor de 2 billones de dólares en 2035, aproximadamente el tamaño del mercado mundial de petróleo crudo el año pasado.
El descenso en los costes ha sido clave: cerca del 80% de la generación global de energía solar fotovoltaica y eólica se produce ahora a costes nivelados más bajos que los del carbón o el gas; los precios de las baterías han caído un 75% desde 2015, lo que ha impulsado las ventas de coches eléctricos a una cuota de mercado de alrededor del 25%. Además, la AIE contempla que este desarrollo de las tecnologías de energía limpia continúe en todos los escenarios, con las políticas actuales de los países (CPS), se duplicaría hasta los 2 billones de dólares en 2035; con las políticas declaradas (STEPS), hasta 3 billones, y en Escenario Net Zero (NZE), superarían los 5 billones (ver gráfico).
Combustibles
El incipiente mercado de combustibles de bajas emisiones ha crecido a un 7% anual en la última década, hasta 215.000 millones de dólares en 2025, pero todavía representa menos del 10% que suponía el mercado de combustibles para el transporte derivados del petróleo en 2025. Ahí "existen oportunidades de crecimiento", asegura la AIE, ya que el valor de mercado de los combustibles de bajas emisiones aumenta significativamente hasta alcanzar aproximadamente 390.000 millones de dólares en 2035. Su despegue definitivo precisa un mayor apoyo político para superar los sobrecostes. De hecho, este mercado se quintuplica para 2035 en el escenario NZE.
Pero, la AIE advierte de que "la seguridad de la cadena de suministro sigue siendo un desafío: la fabricación de tecnologías de energía limpia está altamente concentrada geográficamente. China es el principal proveedor en la mayoría de las etapas de la cadena de suministro". En concreto, representa alrededor del 85% de la capacidad de producción de la cadena de suministro de energía solar y el 80% de la de baterías de iones de litio. Y todavía copa porcentajes mayores en el caso de las obleas fotovoltaicas (el 95%) y los materiales de ánodo (97%). La ciberseguridad también resulta clave a la hora de garantizar el suministro.
Los costes laborales tienden a ser más bajos en las economías emergentes; en China, pueden ser hasta cinco veces menores que en Europa o Estados Unidos. Los precios regionales de la energía también varían sustancialmente: los precios de la electricidad pueden variar hasta siete veces entre regiones, y los del gas natural, aún más.
Veto de la UE
De momento,la UE ha vetado el uso de piezas chinas en proyectos renovables y busca alternativas.
Por ejemplo, producir módulos solares fotovoltaicos en la Unión Europea con obleas importadas del norte de África costaría casi un 20% menos que producir un módulo fabricado íntegramente en la Unión Europea.
Aceleración y desafíos en el material eléctrico
"La industria española de material eléctrico [clave en la transición energética] se encuentra en una fase de aceleración impulsada por la electrificación y por la digitalización, con la IA como factor tractor", asegura Luis López Barrena, presidente de la Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico de España (AFME), sector que emplea a 23.000 personas y factura cerca de 7.000 millones de euros, un 35% en ventas al exterior.
Sin embargo, advierte de que "el progresivo cambio de la generación eléctrica tradicional a una generación distribuida requerirá inversiones, control y gestión de sistemas". Y recuerda que "existe margen de mejora en áreas como la actualización de infraestructuras de redes eléctricas, la electrificación de procesos industriales o la movilidad eléctrica". Escasez de talento, sobrerregulación aranceles, presión de productos asiáticos e incertidumbre geopolítica son los principales riesgos que afronta el sector.
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