- DAVID CASALS Barcelona
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Cataluña celebra su festividad con el tablero político en recomposición total, un Govern en horas bajas y a la espera de si un eventual retorno de Puigdemont pone fin al descalabro de su partido en los sondeos.
Cataluña celebra este viernes la Diada con un escenario empresarial de estabilidad, tras la reciente aprobación de los primeros Presupuestos de la Generalitat en tres años y una economía en crecimiento. Al cierre del primer semestre, el PIB de la comunidad registró un alza del 3%, tres décimas más que la media española, según los últimos pronósticos del Idescat. Por el contrario, a nivel político, la situación es mucho más compleja. En el bloque independentista, crece la división a raíz de la irrupción de un nuevo agente, la formación ultraderechista Aliança Catalana (AC).
Su ascenso en las encuestas llega en un momento en el que al Govern de Salvador Illa (PSC) se le acumulan los frentes abiertos. Dos años después de llegar al poder, debe lidiar con movilizaciones en la red sanitaria pública y también en la educación, donde en el último curso escolar se contabilizaron 23 jornadas de huelga. Durante el verano, los ánimos, lejos de calmarse, han ido a más, a raíz del fiasco de Cataluña en las pruebas Pisa. Fue excluida de la evaluación, algo que el Govern atribuyó a un error en la muestra. Las voces más críticas acusaron a Educación de apartar a estudiantes con dificultades para maquillar un mal resultado.
Salvador Illa llegó a la Generalitat asegurando que pondría el foco en la gestión, pero lo cierto es que, dos años después, su gabinete está teniendo dificultades y también sonoras bajas. La última, la del director general de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, quien había mantenido discrepancias con la consellera de Interior, Núria Parlon. Otra reciente salida ha sido la de la número dos de Educación, precisamente por el revuelo provocado por las pruebas Pisa.
La incertidumbre es transversal y alcanza al sistema de partidos en su conjunto, según el único barómetro que el CEO ha difundido este año. Junts está en caída libre, en ERC sigue la confrontación interna y la ultraderecha secesionista de Aliança Catalana (AC) se dispara en los sondeos.
El rápido ascenso de AC
AC es un partido de reciente creación. Nació en 2020 como escisión de un grupúsculo ultraderechista y en 2023, gracias al apoyo de Junts en la investidura, consiguió la alcaldía de Ripoll (Girona), municipio que tiene poco más de 10.000 habitantes. En esta localidad del Prepirineo residían los jóvenes integrantes de la célula yihadista que perpetró el atentado que tuvo lugar en Las Ramblas de Barcelona el 17 de agosto de 2017. Ripoll es, también, un lugar simbólico para el nacionalismo, ya que allí reposan los restos del noble con el que se inició la dinastía condal de Barcelona, Gifré el Pilós (840 - 897).
En las elecciones autonómicas de primavera de 2024, logró dos escaños, uno por Lleida y otro por Girona. Ahora, y según el CEO, podría multiplicar su representación hasta los 25 diputados. De lograrlos, sería la segunda fuerza en el Parlament a costa de Junts, que sufriría un desplome sin precedentes.
Así, AC captaría el 28% de los electores que en 2023 se inclinaron por el partido que encabeza el expresident Carles Puigdemont. Su crecimiento también procede de otros ámbitos ya que, según el CEO, convencería al 23% de los electores de Vox pese a que en todo lo relativo al modelo territorial, sus posturas son radicalmente opuestas.
¿Qué pasa con Puigdemont?
El debate sobre la independencia ha perdido fuelle, a la espera de que acaben de despejarse los últimos coletazos judiciales del procés. Se espera que este otoño el Tribunal Constitucional y el Supremo se pronuncien sobre cómo hay que aplicar la ley de amnistía a Puigdemont. El expresident confía en que su vuelta sirva para que el electorado secesionista recupere la ilusión perdida nueve años después del salto al vacío que dio el Parlament, cuando declaró unilateralmente la secesión.
Pese al plan del líder de Junts, el ascenso de AC parece no tener techo, al menos a corto y medio plazo. El director del CEO, Joan Rodríguez Teruel, sitúa el arranque en Girona y Lleida, las provincias donde los de Puigdemont son "más fuertes". Desde 2025, su implantación "ya se da en Barcelona y empieza a penetrar en Tarragona".
ERC también vira
El CEO abre la puerta a que, con el ascenso de AC, el independentismo recupere la mayoría absoluta. Sin embargo, las encuestas aseguran que el motivo de su crecimiento no es que resurja el secesionismo, sino el malestar social. En el resto de partidos, ya se han encendido las alarmas, y a mediados de agosto, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, sorprendió a muchos cuando afirmó que Cataluña no está preparada para tener "muchos más habitantes".
Cuando ERC asegura que hay que frenar el crecimiento demográfico y que la barrera de los diez millones de personas no debería sobrepasarse, ¿está asumiendo como propio el marco mental de la extrema derecha? Entre los expertos, las posiciones son contrapuestas. Lo que sí es cierto es que sus declaraciones evidencian la inquietud que genera el partido ultraderechista que encabeza Sílvia Orriols, que este jueves se salió con la suya y se convirtió en el epicentro de las primeras movilizaciones de la Diada.
Entre el descanso y el apocalipsis
En uno de los lugares icónicos del independentismo, el Fossar de les Moreres de Barcelona, el entorno de la CUP convocó una movilización "antifascista", con un lema que hablaba explícitamente de la necesidad de frenar a AC.
La ultraderecha montó una manifestación alternativa, a la que acudió Orriols. La dirigente tomó la palabra y recurrió al manual de instrucciones clásico del iliberalismo. Así se postuló como salvadora, y única líder capaz de frenar el proceso de "desnacionalización" que, en su opinión, está sumida Cataluña.
El fuerte dispositivo de seguridad no impidió momentos de tensión y hubo cargas policiales. Con todo, en el resto de Barcelona, el ambiente fue de absoluta tranquilidad, con muchos ciudadanos pensando en cómo se organizarán los tres días de puente que tienen por delante, y no en el apocalipsis que, según Orriols, está sumida Cataluña.
Cargas policiales durante concentraciones del entorno de la CUP y Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres.Alejandro GarcíaEFEIlla: "Nadie es más catalán que nadie"
AC también estuvo presente en el tradicional discurso institucional que en la víspera de la Diada pronuncia el president de la Generalitat. Salvador Illa apeló a la "unidad" de los catalanes, hayan nacido en la comunidad o en otros lugares, procedan "de Andalucía a Extremadura, de Marruecos a Colombia". "Nadie es más catalán que nadie; Cataluña somos todos y todas" y "en nuestra casa, el odio no tiene cabida", señaló.
También se dirigió a quienes dicen que la identidad catalana está en una encrucijada y que tiene las de perder. "Cataluña lo tiene todo para que le vaya bien", y precisamente, Illa quiere que "sea el mejor lugar de Europa para vivir, convivir, estudiar, trabajar, invertir, crear, emprender, querer y soñar".
El president de la Generalitat, Salvador Illa: el president del Parlament, Josep Rull, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en una imagen remitida por el Govern.Illa apela a la unidad ante el auge identitario y proclama: "Nadie es más catalán que nadie"Pugna en Barcelona por el impacto en los pisos turísticos del nuevo marco de vivienda de la UEIlla propone elevar el gasto de la Generalitat un 4,9% hasta los 43.000 millones en 2027 Comentar ÚLTIMA HORA