"¡A la venezolana es esto! La alegría de estar juntos y la celebración", exclamaba emocionada Maritza Robles mientras contemplaba la Puerta del Sol. La mujer, que lleva un par de años viviendo en Madrid, ha pasado los últimos dos días siguiendo a María Corina Machado por toda la ciudad. Unas horas antes de que la líder venezolana entrara en la plaza, que se veía bajo un filtro amarillo, azul y rojo, para encontrarse con Isabel Díaz Ayuso, el ambiente ya era de máxima expectación.
En escasas horas, el lugar se convirtió en el kilómetro cero de la diáspora. Florinda Hernández, que viajó desde Santander solo para este momento, sostenía su bandera con fuerza. Tras cuatro años en España, solo piensa en una cosa: "Mi mayor ilusión es poder regresar a mi país". Como ella, miles de voces se unieron en un solo grito que mezclaba la nostalgia de un hogar con la urgencia política de Venezuela.
María Corina "tiene que volver lo más pronto posible y ponerse de acuerdo con la política de Trump y Marco Rubio", declaró Óscar Vallejo, quien emigró a Madrid en 2004. Y es que el debate sobre los próximos pasos de Machado fue el tema central de conversación en cada rincón de la plaza.
A pesar del entusiasmo, muchos compatriotas expresaron su miedo a que la integridad física de la líder opositora se vea comprometida al volver a pisar su país natal. Yelitza Rodríguez y Fernando Rivas, amigos que llevan siete y dos años en España respectivamente, hablaban con cautela: "Lo más importante es que si va, no la vayan a meter presa". Para ellos, el retorno no puede ser un acto impulsivo e inmediato: "Depende de las conversaciones y de la transición. Necesitamos elecciones ya, con garantías libres y verdaderas".
En esta misma línea de cautela se mueven Alejandra Rodríguez y Luis Prato, quienes tras 12 años en España, priorizan la situación de Machado: "Que regrese donde su seguridad esté garantizada". Para ellos, ver a Machado es ver a la "representación de la mujer venezolana fuerte".
Florinda Hernández, con un cartel de apoyo a la líder opositora venezolana.María SantamaríaEl "factor Delcy"
Para muchos de los presentes, el cambio real no solo depende de quién regrese, sino de quién se vaya. Soler Inés Romero, ex militar que huyó de la represión, fue tajante al señalar que no cree en soluciones mágicas. Para ella, el camino debe ser institucional: "Es un proceso, no va a pasar de la noche a la mañana. El primer paso es que Delcy se vaya para poder votar libremente". Esta visión la comparte Gabriel Ramírez, vecino de Vallecas: "Estamos esperando que se haga una transición con elecciones libres".
Sobre los plazos para ver las urnas, hay opiniones de todo tipo. El propio Gabriel cree que las cosas de palacio van despacio: "Para las elecciones, calculo esperar un año". Por el contrario, Gerald Rodríguez insiste en que no hay tiempo que perder: "El regreso debería ser pronto, lo más pronto posible".
Volver a casa
A pesar de los años fuera, el sentimiento de pertenencia está más vivo que nunca. Natasha Bolaños, con 23 años en España, siente que el calendario ha dado un vuelco definitivo: "Amo a España, pero tengo 60 años y pienso en mi vejez. Ha llegado el momento de volver". Tras el fallecimiento de su esposo, Natasha se encuentra sola y con ganas de retirarse a su tierra, convencida de que "hay un antes y un después del 3 de enero".
Esa urgencia la comparte Joselin Sequera, residente en la zona de Barajas: "El momento de regresar es ahora, para que los ánimos no bajen". Joselin destaca además el peso histórico de la líder, pues considera que "tener a una mujer venezolana con un Premio Nobel de la Paz es algo que a lo mejor no veremos nunca más".
Entre la euforia también hubo espacio para el desasosiego de los más jóvenes venezolanos, también presentes en un día histórico. La adolescente Indra Febles lleva nueve años fuera de su país y para ella que María Corina Machado vuelva a Venezuela "no va a cambiar nada, ojalá lo hiciese pero ella tiene que cuidarse y alejarse", declara Febles.
El contraste político
La gestión del Gobierno de España fue uno de los puntos más señalados de la tarde. La mayoría de los presentes elogiaron la acogida de la presidenta de la Comunidad de Madrid frente a la "indiferencia" de Moncloa. "Si Pedro Sánchez no se reúne con ella es porque sabe que le va a sacar los trapos sucios. Que los españoles se den cuenta de la realidad", exclamó Florinda Hernández.
La incomprensión ante la postura del Gobierno central fue generalizada. Alejandra Rodríguez se preguntaba: "¿Cómo es posible la indiferencia de Sánchez ante alguien que tiene un premio de la paz?", mientras que Soler Inés calificaba al presidente de "cobarde". Para muchos, como Carelis Martínez, la postura de Sánchez y Zapatero es imperdonable: "Sánchez no ha sido solidario y nunca reconoció a Edmundo tras las elecciones".
La Puerta del Sol no representó hoy solo a Madrid, sino que fue un pedazo de Venezuela en el exilio, un mosaico de relatos que, entre el miedo y la fe, coinciden en una sola esperanza: que este encuentro sea el ensayo general de un regreso definitivo.