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Cara y cruz para las empresas del nuevo impuesto al carbono en frontera

Cara y cruz para las empresas del nuevo impuesto al carbono en frontera
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El 1 de enero ha entrado en funcionamiento el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, una necesidad para Europa que afecta de diferente modo a unos sectores que a otros. Leer
ECONOMÍA SOSTENIBLECara y cruz para las empresas del nuevo impuesto al carbono en frontera 22 ENE. 2026 - 01:14En España, sectores como automoción, construcción y químico son más sensibles al mecanismo CBAM.Dreamstime

El 1 de enero ha entrado en funcionamiento el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, una necesidad para Europa que afecta de diferente modo a unos sectores que a otros.

¿Qué tienen que ver una carrera con mochila y el carbono? Hay una analogía que se utiliza para explicar el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM): "Funciona como una carrera de obstáculos con una mochila de peso variable: cada corredor -exportador- debe llevar una que pesa proporcionalmente a la contaminación que genera; mientras que los corredores con las más ligeras -bajas emisiones- pueden avanzar rápido y ganar ventaja, aquellos con mochilas muy pesadas se cansarán más pronto y podrían quedar fuera de la competencia a menos que encuentren una forma de reducir su carga". Y el pistoletazo de salida de esa carrera se dio el 1 de enero.

"El CBAM busca evitar la fuga de carbono y garantizar que las importaciones soporten un coste climático equivalente al que afrontan los productores europeos bajo el sistema de comercio de emisiones [ver información adjunta]", explica Pablo Bascones, socio responsable de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC. Hay alguna excepción, el paquete Ómnibus, aprobado por Europa para fomentar la competitividad, introduce un umbral único de 50 toneladas/año -excepto electricidad e hidrógeno- que exime a pequeños importadores y ajusta plazos para facilitar la transición.

Oposición

No todo el mundo lo ha aceptado de buen grado. Estados Unidos, como era previsible con la línea adoptada por Trump, se opone frontalmente. China, que sí aboga por la transición verde, lo considera "injusto" y "discriminatorio", según un reciente comunicado de su Ministerio de Comercio, que promete contramedidas.

Dentro de la Unión Europea, Francia, por ejemplo, busca una exención en los fertilizantes para proteger a los agricultores. No sólo hay países que se oponen, también importantes empresas: el presidente de Exxon en Reino Unido, Paul Greenwood, en una audiencia parlamentaria aseguró que todas las refinerías del Reino Unido acabarán cerrando "si los costes del carbono siguen aumentando y la competencia no".

Algunos países en desarrollo dicen que aumentará los costes, restringirá el comercio y obstaculizará su capacidad de hacer crecer sus economías. Para mantener su ventaja competitiva, se prevé que muchos exportadores -como los de la India- de aluminio y acero tengan que reducir sus precios entre un 15% y un 22%, según Al Circle. Esto permitiría que los importadores de la UE absorban el impuesto al carbono dentro de sus márgenes de beneficio. Aunque técnicamente el importador paga la tasa, el impacto real recae en la industria exportadora a través de precios de venta más bajos.

Impacto en España

El impacto del nuevo impuesto se producirá por dos vías, como explica Bascones. La primera, directa, para las empresas que importen bienes sujetos al CBAM -hierro y acero, aluminio, cemento, fertilizantes, hidrógeno y electricidad-, que deben registrarse como declarantes autorizados y entregar certificados por las emisiones embebidas a partir de 2026, con primer vencimiento en septiembre de 2027. Y la segunda, indirecta, para el resto, a través del encarecimiento de insumos y mayores exigencias de trazabilidad en la cadena de suministro.

En concreto, en España, sectores como automoción, construcción y químico son sensibles por su uso intensivo de materiales básicos. En energía, el CBAM refuerza el atractivo relativo de las renovables, aunque puede generar sobrecostes en componentes y estructuras metálicas. La electricidad importada desde terceros países también queda cubierta, lo que puede afectar a interconexiones con sistemas no UE.

Ligado al Sistema de Comercio de Emisiones de la UE

Los importadores de productos sujetos al CBAM estarán obligados a reportar las emisiones asociadas con sus bienes importados y, en su caso, a pagar por los "certificados CBAM", cuyo precio está vinculado al precio del carbono en el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) de la UE. Fue lanzado en 2005, el primero del mundo, y es uno de los más grandes a escala global: abarca todos los países de la UE, además de Islandia, Liechtenstein y Noruega, y está vinculado al ETS suizo. Está ampliando los sectores afectados y está previsto un nuevo mercado paralelo más amplio. El precio de los derechos de emisiones de CO2 en el mercado europeo de carbono ha llegado a los 100 dólares por tonelada, pero la media es de 80 dólares. Este año comenzará a reducirse de forma progresiva la asignación gratuita de derechos de emisión para el sector de cemento, aluminio, fertilizantes, hidrógeno, electricidad, hierro y acero, hasta su eliminación en 2034.

¿Posibles alternativas?

Las represalias de terceros países, como aranceles o restricciones, son un riesgo que podría reducir la efectividad climática y añadir incertidumbre a las cadenas de suministro.

¿Cuáles hubieran sido las posibles alternativas? Una sería un impuesto interno al consumo de materiales con alta huella de carbono, aplicable por igual a productos nacionales e importados, que traslada la carga al punto de consumo en lugar de la frontera. Otra opción sería integrar a los importadores directamente en el ETS, obligándoles a adquirir derechos de emisión como cualquier productor europeo, lo que implica una incorporación plena al sistema en vez de un mecanismo paralelo. También se ha debatido la posibilidad de un arancel climático específico, que funcionaría como un impuesto aduanero fijo sobre las importaciones según su intensidad de carbono, sin vinculación directa al ETS. Junto a estas medidas, se podrían mantener asignaciones gratuitas y compensaciones para sectores expuestos, aunque reducen la señal de precio, o impulsar estándares de producto y trazabilidad, que son complementos útiles, pero no sustituyen la nivelación de costes. Finalmente, "la cooperación internacional mediante clubes climáticos o precios mínimos tendría impacto más a medio plazo, pero depende de acuerdos multilaterales complejos", dice Bascones.

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Fuente original: Leer en Expansión
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