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Internacional

La magia de Merino transforma a España en semifinalista

La magia de Merino transforma a España en semifinalista
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Al igual que contra Portugal, el navarro marca el gol de la victoria nada más saltar al campo y empareja a La Roja con Francia por un puesto en la gran final

España 2-1 Bélgica | Cuartos de final

Merino obra milagros y mete a España en semifinales

Como hizo ante Portugal, el jugador navarro marcó ante Bélgica el gol de la victoria en los minutos finales nada más salir del banquillo

Regala esta noticia Añádenos en Google Merino, Rodri, Yeremy y Zubimendi celebran el gol del triunfo. (AFP)

Jon Agiriano

10/07/2026 Actualizado 11/07/2026 - 00:20h.

Pasarán los años y se seguirá hablando de los dos goles cruciales de Mikel Merino nada más saltar al campo ante Portugal y Bélgica en ... el Mundial de México-Estados Unidos-Canadá. Es algo que no se ha visto nunca y que ayer en Los Ángeles fue recibido con la incredulidad que se reserva a los milagros. Cuando el navarro entró en el minuto 86, fue inevitable recordar su gol del pasado lunes, pero casi nadie confiaba en que se pudiera repetir algo así. Sencillamente, porque esas cosas no se repiten. Pues bien, se repitió y fue inevitable reírse y celebrar los caprichos lunáticos que puede tener el fútbol y la flor que algunos entrenadores, Luis de la Fuente en este caso, llevan prendidas en la solapa, por no decir en otra parte menos noble.

España

2 - 1

Bélgica

Unai Simón; Porro, Cubarsí, Laporte, Marc Cucurella; Rodri, Fabián Ruiz (Pedri, m. 55), Dani Olmo (Mikel Merino, m. 86); Lamine Yamal, Oyarzabal (Williams, m. 79) y Álex Baena (F. Torres, m. 55).

Courtois (Lammens, m. 71); Castagne, Ngoy, Mechele, De Cuyper (Seys, m. 61); Raskin, De Bruyne (Alexis S., m. 85), Vanaken (Lukaku, m. 61); Doku, Ketelaere, Trossard (Witsel, m. 61).

  • Goles: 0-1: Fabián, m. 30; 1-1, De Ketelaere, m.41; 1-2: Merino, m. 88.

  • Árbitro: Michael Oliver (ING). Amonestó a Pau Cubarsí (min. 43), por España; y a Kevin De Bruyne (min. 84) y Axel Witsel (min. 95), por Bélgica.

  • Incidencias: Estadio de Los Ángeles ante 72.492 espectadores.

Todo le sale bien al entrenador riojano en lo que a sus decisiones se refiere. Lo del juego ya es otra cosa porque lo cierto es que el fútbol de España está lejos de tener el brillo de la pasada Eurocopa. Gana por el nivel de sus jugadores y por su actitud competitiva, pero lo hace sin convencer demasiado y, desde luego, sin enamorar. Ahora bien, donde De la Fuente pone el ojo, pone la bala. Ayer sorprendió con la baja de Pedri y acertó de pleno. No sólo porque Fabián, su sustituto, hiciera el 1-0, sino porque el canario, cuando salió al campo en el minuto 55, demostró que está a años-luz de su mejor versión, lo cual tiene un impacto negativo evidente en el equipo. Y también acertó retrasando la entrada de Merino lo más posible, hasta la zona Cesarini, es decir, hasta que su aparición pudiera ser tan letal como en el partido anterior.

El caso es que España acabó sacando su billete para semifinales por segunda vez en la historia de un modo que no entraba en ningún guión previo. Parecía que estaba condenada a bordar el fútbol y a que brillaran todas sus estrellas para avanzar en un gran torneo. Y, sin embargo, en este Mundial está subiendo escalones a base de competitividad y oficio, desde luego sin el resplandor de figuras como Pedri, Nico, que ayer entró unos pocos minutos, y sobre todo Lamine, que lo intentó todo –el equipo le busca de forma automática–, pero no le salió nada. Sus errores y malas decisiones en la segunda parte, de hecho, influyeron mucho en que la selección no pudiera cerrar el choque hasta el minuto 88.

El partido se empantanó muy pronto. Bélgica presionó tras el pitido inicial, pero lo que parecía un mensaje ambicioso por parte de los pupilos de Rudi García fue un leve espejismo. Para el segundo minuto de juego ya estaban los belgas metidos en su campo, prietas las filas, fiándolo todo a defender con solidez y a buscar algún contragolpe a través de Docu, De Bruyne y De Ketelaere. España tardó en activarse. Su circulación no era fluida. Fabián no mezclaba bien con Rodri y había demasiada distancia con Olmo. Oyarzabal bajaba a recibir para intentar dar algo de aire al juego, que se iba espesando ya que Lamine y Baena tampoco terminaban de profundizar. En esta tesitura, hubo tres o cuatro jugadas con patadones rifados a tierra de nadie que eran impropias de La Roja.

Gol en contra

España dominaba, pese a todo, y tuvo un par de llegadas peligrosas, sobre todo un disparo de Rodri dentro del área que pegó en el corpachón de Ngoy. También hubo una cierta discusión en el minuto 12 sobre un posible penalti tras un remate de Baena que pegó en la mano del mismo Ngoy. El belga estaba a un metro del balón y Michel Oliver interpretó que no podía apartar esa mano. Y era verdad. Ahora bien, en jugadas así en España han pitado penaltis como churros. El caso es que a los pupilos de Luis de la Fuente, espesos como estaban, les vino muy bien esta vez el tiempo muerto de la pausa de hidratación. Salieron con más chispa, más incisivos y, a la media hora, se adelantaron en el marcador. Lo hicieron a la media hora en una gran jugada que comenzó con un pase al espacio de Lamine a Porro, un gran pase del extremeño a Olmo y, tras el disparo de éste y el rechace de Courtois, el remate final de Fabián.

A partir del gol, España tuvo diez minutos de brillantez durante los cuales pudo ampliar su renta. Y no sólo no lo hizo sino que, en la primera jugada de peligro de los belgas, se encontraron con el empate tras un gran cabezazo de De Ketelaere. El panorama cambió de repente y un partido que parecía bien encarrilado se complicó. Bélgica se animó, dio un gran susto con De Cuyper en el minuto 57 y acabó demostrando una piel muy dura en toda la segunda parte. A la selección española no le llegaba con su juego, al que le faltaba filo. Sin embargo, su insistencia acabó teniendo premio. Para ello se necesitaron tres condiciones. La primera, que Courtois se lesionara y entrara Lammens. La segunda, que Cubarsí se animara con un chutazo de fuera del área. Y la tercera, que allí estuviera de nuevo Mikel Merino, puntual con el mazo, para aprovechar el mal rechace de Lammens y volver a hacer un milagro.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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